2. Disculpas

1446 Palabras
Armando Estoy justo en la entrada de mi facultad cuando me doy cuenta que no traigo unas usb, doy vuelta y me dirijo al auto, estaba seguro de que las traía. Voy tan perdido en mi mundo que no me doy cuenta que alguien viene en mi dirección, hasta que chocamos y caigo de espaldas al suelo. Al abrir los ojos me topo de frente con el ser más hermoso que en mi vida había visto, unos ojos grises tan llenos de luz y unos labios que me llaman a comerlos. Mi boca habla por si sola y le hago saber lo que estoy pensando, pero me quedo prendado de ella en cuanto escucho su voz. Como si de una sirena se tratara no escucho nada más que a ella, el mundo entero acaba de desaparecer, solo estamos nosotros. De repente siento que se separa de mi, seguíamos en el suelo y yo ni cuenta me había dado, el que no creía en el amor a primera vista, acaba de ser flechado. Me tiende su mano para ayudarle a parar y mi piel entera siente una ligera descarga de lo más agradable, en definitiva, me he enamorado. Estoy por invitarla a tomar algo o a comer, pero el sonido de la chicharra me interrumpe y la otra chica se la lleva corriendo. Por suerte me alcanza a gritar en donde estarán y en cuanto tiempo y yo más que puesto para llegar cuando salgan. Carajo las usb. Retomo mi camino al auto y efectivamente, las había dejado en la guantera, por suerte la primer hora la tengo libre. Análisis macroeconómico, después de ir por un café me dirijo a esa clase, el profesor encargado nos deja hacer un trabajo de investigación para presentarlo ante la clase. El es quien asigna las parejas y me toca con Samira, esta chica en verdad esta muy mal viajada, desde que me senté con ella para ponernos de acuerdo con el proyecto no ha dejado de verme. – ¿Estás poniendo atención? – Aja. – Mira en verdad esto es importante para mi. – Eres un lindo, decir que soy importante para ti, hay hasta me dio calor. – Dice abanicando su rostro que está completamente normal. – Yo no dije eso, dije que el proyecto es importante, no tú. – Pero estamos juntos, eso quiere decir que Yo soy importante. – Estas mal niña. – No soy ninguna niña, te lo puedo demostrar cuando quieras. – Sabes que, me voy, no tolero esto. Sin más me levanto de la butaca y me dirijo con el profesor, le comento la incómoda situación que acaba de suceder. Me comenta que no tiene problema en que el proyecto lo haga solo, así que en cuanto termina la clase salgo para dirigirme al salón de esa hermosa sirena. Corro por que su aula está un poco lejos de la mía, pero logró llegar justo a tiempo, veo como todos van saliendo hasta que logro colocarme en su camino. Intencionalmente choco por segunda vez con ella y la saludo, nos presentamos y su nombre representa lo que es, Regina The Queen, la reina de las sirenas. Su amiga se despide, no sin antes darme a entender que estoy babeando por mi reina, y es que literalmente lo estoy haciendo. El corazón quiere salirme del pecho e incrustarse en el suyo, jamás me había pasado algo así, ella es una mujer sin igual. Y como si el destino jugará en mi contra, aparece Samira colgandose de mi brazo, me la quito con algo de dificultad porque se pegó cual vil garrapata. No soy un hombre grosero con las mujeres, pero esta niña saca mi peor parte, se pone muy grosera con mi sirena y me toca ponerle un alto ya. Quizás son palabras al viento, pero que sepa que a mi no me interesa para nada ella, tomo la mano de Regí y me la llevo del lugar. Llegamos a la cafetería de la universidad y nos sentamos en una mesa al aire libre, alejada de todos, la verdad estoy muy apenado. Tal vez ahora no quiera ni darme la hora después de este bochornoso inconveniente, es que de donde salio esta loca. – Disculpame en verdad. – No sabía que tenías admiradoras. – Que va, esa chica la acabo de ver en mi clase, nos pusieron de pareja para un trabajo. – Me supongo que te habrá visto de antes. – Puede ser. Pero se me cae la cara de vergüenza contigo, en verdad disculpa. – No te preocupes, solo te digo que debes tener cuidado, no sabes de lo que sea capaz. – Mientras no se acerque a ti todo está bien. Veo como se pone roja y me regala una sonrisa hermosa, madre mía, estoy tocando el cielo, es tan perfecta, tan bella, tan todo. – Creo que mi tiempo se ha terminado. – Comenta mientras ve su móvil. – Tal parece que el destino no quiere que conversemos. – Patrañas, yo salgo de clases a las tres, te espero en la entrada dos de la uni. – Ahí estaré sin falta, podemos ir por un helado, o un café, o lo que quieras. – Un helado suena bien. Bueno, te dejo que si no Viry me mata, hasta pronto Army. Veo como se le venta de su lugar y yo me quedo como idiota sin despegar mi vista de su espalda, me ha llamado con un apelativo cariñoso. Regina Voy casi que volando a mi siguiente clase, no tengo idea del porque le dije que lo veía después, es mi último año y se supone que tenía que tener toda mi concentración en la carrera. Pero es que Army es... Hay no se ni que es, pero es. Llego un par de minutos antes y Viry quiere el chisme completo, le cuento lo poco super rápido y ahora quiere saber quien es la tal Samira. – Estas loca. – No para nada, debes saber quien es, capaz es una psicópata y tú muy tranquila. Lo dice completamente seria, lo que me da a entender que realmente piensa eso, y creo que tiene algo de razón, si es verdad lo que dice Army de que la acaba de conocer. Pasamos la clase pero mi cabeza está en otro lado, por esto es que no quería conocer chicos, te roban el tiempo y la tranquilidad. – Vamos a almorzar, ya es tarde. Viry me saca de mis pensamientos y nos dirigimos a la cafetería a comer algo, estoy sobre pensando mucho las cosas y eso no me gusta. Llegamos y pedimos nuestro almuerzo para dirigirnos a una mesa, nuestra mesa, íbamos de lo más tranquilas cuando alguien choca conmigo. Llevaba una sopa de lo más caliente que cayó sobre mi pecho, el ardor es insoportable y de repente siento un líquido frío bajando desde mi cabeza. – Para que te refresques. – ¿Qué te pasa? Demente. – Viry baña con su sopa a la tal Samira, quemandola de la misma forma. La loca empieza a gritar, no sabe con quien se metió, el lugar está lleno de chicos de nuestra clase, todos abogados y en su mayoría grabaron los hechos con sus móviles. – Te vas a arrepentir. – La que creo que lo hará es otra, vamos levantar múltiples demandas, espero tengas con que pagar los daños, todos aquí estamos en derecho, suerte. Dice un chico de nuestra clase, que está más que enamorado de Viry, obvio no iba a dejar que nadie tocará a la chica de sus ojos. En eso siento como alguien coloca una sudadera sobre mi cuerpo, giro la cabeza y no es otro más que Armando, tiene la mirada fija en la loca con ganas de arrancarle la cabeza. – Te dije que te alejaras de ella, pero veo que no lo entendiste, será mejor que cuentes con buenos abogados. – Army. – Vamos, no puedes estar así. Me lleva casi a arrastras al estacionamiento, llegamos a donde un Pointer rojo, bastante bien cuidado he de reconocer. Abre la cajuela y saca un bolso deportivo busca algo en el hasta que saca una playera, que para mi es como un camisón, es enorme. – Vigilaré que nadie venga, puedes cambiarte, después iremos a la enfermería. – Armando, estoy bien, no... – Si es necesario, intente correr pero estaba del otro lado, perdoname. – ¿Por que me pides perdón? – Porque no estuve para protegerte. Nuestras miradas no se apartan, estamos a milímetros de juntar nuestros labios, el corazón se me acelera y en un impulso subo mis brazos a su cuello rodeandolo.
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