1. Te vi
MORGUE.
No, por favor no, esto es una pesadilla, detengo mis pasos y mi amiga aprieta mi mano brindando su apoyo, mi respiración es erratica.
No puedo entrar, no quiero hacerlo, siento que las piernas me flaquean y me mareo, Viry alcanza a sujetarme, Dios no, por favor.
– Señora, por favor, tiene que reconocer el cuerpo.
Mi amiga me abraza y me ayuda a avanzar al interior del lugar, el custodio nos guia hasta el contenedor frío. Quita el seguro y jala la manija.
Una camilla con una sábana blanca cubre el cuerpo, el olor a formaldehido es bastante intenso, me dan unas náuseas tremendas.
El guardia descubre el cuerpo y lo que ven mis ojos, mi cabeza no lo puede procesar. No se ve ni un solo rasgo de mi esposo.
– Es... Está...
– Sé que por las condiciones del cuerpo es casi imposible reconocerlo. Pero necesito que vea su mano izquierda y me diga si es su sortija de boda o no.
Mi mirada viaja del custodio a Viry, quien como si pudiera leer mis pensamientos, asiente con la cabeza, ella ya lo vio, bajo más mi vista hasta encontrar su mano.
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. No Viry no, mi Army, no, no, suéltame, suéltame, no quiero que nadie me toque, déjenme en paz, déjenme con él, no Armando no me dejes, prometimos estar juntos siempre, no me puedes abandonar. No mi amor, no me dejes...
Varios años atrás.
– REGIIIIIIIIIIIIIIIII.
– VIRYYYYYYYYY.
– Amiga ¿Cómo te fue de vacaciones? – Me pregunta Viridiana, mi mejor amiga desde la secundaria.
– Genial, fuimos a la cabaña, es lo máximo, el olor a tierra mojada...
– ME ENCANTA. – Gritamos las dos al mismo tiempo.
– Lo sé, yo solo fui a dar vueltas por la plaza comercial, este verano no pudimos salir a ningún lado, saturaron a papá de trabajo.
– Hay Viry, espero las vacaciones de fin de año si te dejen venir con nosotros, el bosque en navidad se ve divino, blanco, frío, y el olor a pino es una delicia.
– Extraño las vacaciones con tu familia.
Le doy un ligero empujón con el hombro, Viry es una chica increíble, super energética, buena estudiante, buena hija, siempre al pendiente de sus padres.
Son una linda familia, su padre se preocupa mucho por darles todo lo que sus reinas se merecen, palabras del Señor, no mías.
Es nuestro primer día de nuestro último año de carrera, ambas elegimos derecho, yo me fui por penal y mi amiga por de lo familiar.
Y era lógico que eligiera esa rama, en mi caso no me gustan las injusticias y he visto demasiadas a lo largo de mi corta vida.
Y Viry, pues en el edificio donde vive, cuando era pequeña tenía una amiguita que los padres se la pasaban en discusiones horribles, su sueño es que ningún niño padezca lo que su amiga de infancia.
Vamos caminando tomadas del brazo demasiado absortas en nuestra charla que no me doy cuenta que viene alguien, igual de distraído que yo.
En un parpadeo me encuentro arriba de un chico de lo más hermoso, cielos, parece un ángel, de cabello rubio dorado, ojos azules, y una sonrisa que enamora a cualquiera.
– Hola hermosa desconocida. – Me saluda y yo siento que estoy flotando en una nube rosa.
– Hola desconocido.
– Que bellos ojos. – Sonrió como tonta. – Y que bonita sonrisa.
– Gracias. – Le respondo y siento como la cara me arde.
– Muy hermosos los dos pero creo que deberían pararse, todos se les quedan viendo.
Mi amiga nos trae a la realidad pues ni en cuenta de que seguíamos en el suelo, yo encima suyo, y creo él tampoco lo había notado.
Viry me ayuda a poner en pie y enseguida le tiendo la mano a ese hermoso desconocido, cuando nuestras manos hacen contacto la piel se me eriza por completo.
Pero no de mala manera, al contrario, era como sentirme en casa, esa misma sensación de paz y seguridad que me da el estar en mi hogar.
Está por decirme algo, cuando el sonido de la chicharra anunciando el inicio de clases lo interrumpe, Viry me jala del brazo y se echa a correr.
– SALÓN B112 SALE EN DOS HORAS. – Alcanza a gritar mi amiga sin detener su paso.
Llegamos al aula todas sudadas pues estábamos justo en la entrada de la universidad y nuestro edificio es casi de los últimos.
Por suerte entramos medio segundo antes que el ponente, y corrimos a las últimas butacas para al fin dar inicio al cuatrimestre.
Termina nuestra primer clase y vamos de salida, cuando un hermoso desconocido choca intencionalmente conmigo por segunda vez en el día.
– Hola desconocida.
– Hola.
– ¿Enserio?
– Viry. – Le susurro a mi amiga para que no interrumpa, a lo que ella solo me rueda los ojos.
– Bien, guapo ¿Cómo te llamas?
– Armando. – Le responde a Viry viéndome a mi. Nuevamente mi cara arde de la vergüenza.
– Es muy lindo. – Le digo en voz baja pero parece escucharme.
– Y ¿Tú?
– Regí... Regina.
– The Queen.
Escucho que mi querida amiga se aclara la garganta y me ve con picardia, ella mejor que nadie sabe que en mis planes no está enamorarme.
Pero Armando tiene algo que me hace querer permanecer a su lado, como si tuviera un imán que me jala a él, y que me encanta.
– Este mmmmm, creo que voy a ver si ya puso la marrana. Te veo en media hora en Teoría jurídica. Adiós Armando, ponte un platito para la baba.
El pobre solo sonríe y rasca su nuca completamente sonrojado, eso si que es interesante, jamás había visto a un chico ponerse rojo.
Viry se va y Army y yo nos quedamos viéndonos, suspiro por mis ocurrencias, ya hasta apodo le puse y ni siquiera un café hemos ido a tomar.
– Disculpa a mi amiga, ella es algo... Singular.
– No hay que disculpar, de echo tiene razón. La verdad me...
– ¿La verdad..?
– La verdad me encantas. – Dice apenas audible, y yo casi doy brinquitos de felicidad.
De repente llega una chica y se cuelga de su brazo, el corazón sentí que se me detuvo, no quiero adelantarme a nada pero.
– Hola bombón. – Lo saluda con la voz más chillona que en mi vida había escuchado, casi me rompe los tímpanos.
– Hola. – Dice a secas con cara de alejate de mi, y retira su brazo dando un paso a lado.
La... Señorita intenta tomar nuevamente su brazo y el termina por alejarse y colocarse a lado mio, no tengo idea de quien sea la chica, pero es obvio que a él no le agrada.
– Armando no seas así, vamos hablemos.
– Yo no tengo nada que hablar contigo, solo deja de molestarme, es todo lo que deseo.
– Por favor bebé.
– Mira. – Se detiene un momento y toma una honda respiración tratando de calmarse. – Yo no sé que tengas en esa cabeza tuya, pero ya me canse de decirte que entre tú yo no hubo, no hay, ni habrá nada, solo eres mi compañera de equipo y no por elección. Es más, ya hablé con el asesor de la práctica para solicitar que me cambie.
– No puedes hacer eso, tú y yo...
– Y dale, enserio buscate algo que hacer, me estas quitando una oportunidad única.
– ¿Oportunidad? – Pregunta ella sin entender de que habla, y la verdad yo también quiero saber, si yo nací para el chisme, por algo la carrera que elegí.
Army rueda los ojos ya bastante exaltado, pues la sin nombre no entiende que a él no le interesa nada con ella, pero yo necesito saber porque ella le habla con tanta familiaridad.
– Y tú ¿Qué miras? – Se dirige a mi con cara de pocos amigos, estoy por responder cuando Army se pone frente mio y la detiene.
– Mira Samira, ya basta, estoy harto de tu acoso. Si vuelves a acercarte a mi tendré que poner una demanda para que te alejes de mi.
– Se llama orden de restricción por acoso, yo puedo ayudar con eso. – Responde mi yo metiche.
– Tú cállate, sigo sin entender que haces aquí, de seguro...
– Te lo advertí. Avisa en tu casa que pronto recibirán la notificación del ministerio, si no me dejas en paz por las buenas, entonces atente a las consecuencias.
Sin más me toma de la mano para dar vuelta y dejar a tal Samira gritando como loca a nuestras espaldas ¿Qué pasó aquí?