Juntas

1518 Palabras
Pov María José. Después de ver la hermosa obra en el teatro con los chicos regresamos a las clases que nos faltaban. Juli y yo nos sentamos juntas en todas, siempre aprovechaba una excusa para molestarla con lo de su desmayo, Juana y Mario nunca se interpusieron en que yo estuviera con ella, más bien parecía que les gustaba que estuviésemos juntas. Qué amigos más raros, la dejan sola con una extraña. Ya era hora de salida y escuché que iban hablando que los tres iban a la parada de bus. — Oigan chicos yo puedo llevarlos, tengo mucho espacio. Los tres rieron— Lo sabemos Lucy pero no queremos molestarte, mejor ve a tu casa a descansar, estaremos bien — Dijo Juana. —Sí, tampoco es como la primera vez que nos vamos en bus — Agregó Mario — Y tú Juli, ¿tampoco quieres que te lleve?— le pregunté directamente. Ella pareció pensarlo un poco — No, estaremos bien de verdad — Se inclinó a mí para darme un pequeño abrazo— Adiós Lucy. — Hasta cuando me llamaran así — dije riendo — Lucía es muy serio, Lu es muy personal para ti, y Lucy es lo más fácil — me respondió Mario — ¿Cuándo nos dejarás llamarte por tu diminutivo?— Preguntó Juana — No lo sé chicos, pero aún no tengo ese tipo de confianza, y no me lo tomen a mal. — Nono— dijeron los tres — Está bien para nosotros — dijo Juli — Oigan deberíamos agregar a Lucy al grupo de w******p, ¿no?— dijo Mario alegre. — Yo no puedo —bajé la mirada— Es cuestión de seguridad, la última vez que di mi número a unos chicos no dejaron de acosarme, hackearon mi celular y consiguieron el número de mi padre para sobornarlo con que me secuestrarían —inhalé y exhale— Afortunadamente las fuerzas armadas supieron controlar la situación, arrestaron a esos chicos y nosotros tuvimos que cambiar de celular — Termine de contar— Todos me miraban como no pudiendo creerlo. —Wow— dijeron los tres — Está bien, lo entendemos, entonces hasta mañana majo— dijo Juana Mario y Juana se despidieron con un abrazo igual al de Juli y se fueron. El camino a la casa fue bastante corto, me la pasé pensando en mis nuevos amigos. Debería planificar una pequeña reunión para que conozcan a Paula y Juanpa. Reí— Sí eso haré — hablé para mí. Cuando llegué a casa lo primero que hice fue buscar a mi madre y mi nana, ellas son expertas sabiendo que cosas hacer en cualquier situación de celebración. Cada pequeña fiesta, reunión o cumpleaños que organiza mi padre o yo, ellas saben dirigirlo a la perfección. — NANA, MAMÁ— grité en cuanto entré, pero nadie respondió. No me extrañó pues, la casa es tan grande que nadie escucha cuando lo llaman. Decidí mejor hacerle una llamada a mi madre mientras iba a mi habitación. Llamando a: Mamá❤ — ¿Bueno?— se escuchó al otro lado de la línea. — Mamá, dónde estás. — Estoy en el jardín trasero con tu hermana, mi vida. — Bien, yo ya llegué de la Universidad, bajaré en un momento para hablarte de algo. — Está bien cielo, te esperamos. — Llama a Nana, también la necesitaré. — Bien. Fui al baño a tomar una rápida ducha, en cuanto salí me vestí y bajé al jardín trasero. — Luuu — gritó mi hermana en cuanto me vió —reí— Pulgaaa — contesté y fui a darle un abrazo, me separé y miré a mi madre. Sonreí— Mamá — rodeé la mesa y fui hasta ella para abrazarla y darle un beso en la mejilla. Observé la mesa y estaban merendando, tomé asiento al lado de mi madre. — Y bien, que querías hablar— preguntó mi madre. — Esperemos a Nana mamá —hice una pausa para notar que, en realidad no estaba por ningún lado— Por cierto, ¿dónde está? — Ya viene, dijo que estaba haciendo mercado. — Pero ya tenemos a alguien para eso, le he dicho que no me gusta que salga y regrese con un montón de bolsas, tiene una edad avanzada— reproché. Mamá rió tiernamente— Amo como te preocupas por todos mi amor, pero ya sabes que desde hace años ella ha hecho el mercado y aunque a nadie le guste que lo haga ahora con su edad, ella insiste en que le gusta hacerlo mi vida — Se encogió de hombros— No podemos obligarla a que no lo haga — finalizó Suspiré— Bien... Rato después llegó Nana bastante cansada. — Ya estoy acá, con permiso— dijo para asentarse al lado de la pequeña Vale y en frente de mi madre y yo. — Adelante Nana— dijo mi madre. — Y bien mi niña, para qué nos necesitas — preguntó Nana mientras acariciaba el cabello de Vale. — Las necesito porque tengo nuevos amigos al fin — dije con mucha alegría. — Que genial— Dijo Vale. — Si hija, estamos muy felices por ti. Y como se llaman tus nuevos amigos— habló mi madre, Nana sólo rió, por su mirada podía ver que ella estaba tan feliz como yo. — Juana, Mario y Juli — ¿Juli?— preguntó Vale — Julieta, Julieta Colin. En fin, quiero que conozcan a Pau y JuanPa, para que también se hagan sus amigos, entonces estaba pensando que tal vez quieran ayudarme a organizar una pequeña reunión — Dije sin parar de sonreír ni por un segundo. — Estabas pensando en qué exactamente— preguntó mi Nana — Una reunión, sencilla pero no tan sencilla —Me miraron con confusión, suspiré— Sólo algo que no sea tan grande. — Oye sis, y por qué no salen y ya— sugirió Vale. — La verdad no había considerado esa posición, pero me agrada. — ¿Estás segura hija?— Preguntó mi madre con algo de preocupación. — Si má, no te preocupes además es una idea más moderna, ahora los jóvenes salen y no se reúnen para tomar el té como hace mil años. — Hey, sin ofensas— reprochó Nana y todas reímos. La verdad Vale había tenido una idea genial. No salía mucho pero ahora que tengo más amigos podría hacerlo, la razón por la que no salía con Pau y JuanPa era por la misma razón por la que yo no podía salir diario, ellos también son personajes públicos, amados por unos, odiados por otros. Jamás se me habría ocurrido salir, no era algo que estuviera de primero en mi lista de opciones. Sólo queda avisarles a todos, para salir el sábado pero a penas y era Martes. Mañana le diré a Pau y JuanPa que vengan para hablar sobre la salida y aporten ideas para saber a dónde iremos. — Muchas gracias, las amo— me levanté de mi puesto para ir a mi habitación y comencé a caminar. Después de unos cuantos pasos me detuve y volví mi mirada a la mesa — Y Nana— dije para llamar su atención y me miró atenta — Ya deja de hacer el mercado. — Nadie hace el mercado como realmente quiero mi niña, es una labor importante— se justificó. Negué con la cabeza y suspiré — Sabes que nunca te he dado una orden, realmente eres importante para cada m*****o de esta familia y queremos cuidarte porque te amamos, por eso... —hice una pequeña pausa— Es una orden que ya no vuelvas a hacer tareas pesadas —intentó hablar y la interrumpí— Y eso incluye hacer el mercado. — ¡Pero niña Lu!— dijo con tristeza, eso me partió el corazón, odiaba que las personas que amo estuviesen tristes. — Lu, creo que deberías pensarlo un poco— dijo Vale mientras acariciaba la espalda de Nana consolandola. — Hija...— Susurró mi madre Soy tan débil cuando se trata de las personas que amo. Caminé a ellas, y me senté al lado de Nana. — Bien, harás tu mercado — vi cómo la felicidad volvió a su rostro— pero irás en mi camioneta, y uno de los hombres de Sebastián te acompañará para que no hagas fuerza, ¿está bien? — Ir en camioneta, y con guardaespaldas ¿sólo por el mercado?, Te has vuelto loca mi niña —rió— Fruncí el ceño— Es bastante serio — dije — Pero, y cuando no estés, no estarán las camionetas ni los hombres de Sebastián. — Esa es otra condición, irás sólo cuando yo esté en casa, en caso de que no pueda llegar te mandaré una camioneta con un guardaespaldas. — A mí me parece maravilloso Nana, acepta— dijo mi madre — Nana la miro y negó— — Bien, supongo que no tengo opción. — No la tienes — bromeó Vale Reí— Gracias por aceptar, ya me voy. De nuevo iba camino a mi habitación.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR