Capítulo 4: El eco de los secretos

986 Palabras
"Los secretos guardan el poder de unir o destruir, según quien los posea." La mañana en la Academia de Luminaria despertó con una calma inquietante. El sol asomaba entre las nubes densas, lanzando destellos pálidos que apenas lograban disipar la humedad que aún se aferraba a las hojas del Bosque Eterno. El aire olía a tierra mojada y a magia antigua, un aroma que solo se sentía en aquellos lugares donde el tiempo parecía plegarse sobre sí mismo. Aria Windrider avanzaba por los corredores con un paso firme pero pensativo. En sus manos llevaba un pergamino que había encontrado días atrás en la biblioteca oculta bajo la Torre de los Vientos, una sección restringida que pocos osaban explorar. Aquella mañana, el texto misterioso parecía pesar más que nunca. El pergamino, de un material fino pero resistente, estaba cubierto de símbolos arcanos que parecían brillar tenuemente bajo la luz del alba. Aria había pasado largas horas intentando descifrar las palabras, convencida de que contenían algo vital para el destino de la academia y, quizás, del Reino Místico. Al llegar al Gran Salón de Estudio, un amplio espacio con ventanales que se extendían hasta el techo, encontró a sus compañeros reunidos en pequeños grupos, discutiendo temas relacionados con la historia mágica y las tradiciones del reino. Sin embargo, Aria no podía concentrarse en las voces a su alrededor. Su atención estaba fija en el pergamino, que desplegó cuidadosamente sobre la mesa central. Mientras comenzaba a leer en voz baja, una sombra se deslizó silenciosa a su lado. Kael Nightshade apareció sin hacer ruido, con esa presencia que parecía absorber la luz y, sin embargo, atraía todas las miradas. Sus ojos violetas se posaron inmediatamente sobre el pergamino, y por un instante, Aria sintió que el silencio del salón se intensificaba a su alrededor. —¿Qué tienes ahí? —preguntó Kael con una voz baja y controlada, intentando ocultar su curiosidad tras una máscara de indiferencia. Aria levantó la mirada, sorprendida por su aparición pero decidida a no ocultar nada. Había algo en Kael que la hacía sentir vulnerable y, al mismo tiempo, protegida. —Encontré esto en la biblioteca oculta —respondió—. Es un pergamino antiguo, con una profecía que habla de dos herederos destinados a cruzar sus caminos para enfrentar una amenaza que podría destruir el Reino Místico. Kael frunció el ceño, y sus dedos rozaron el pergamino con una mezcla de respeto y cautela. —Déjame escuchar —pidió—. Tal vez sepamos más de lo que creemos. Aria comenzó a leer en voz alta, su tono era claro pero cargado de emoción: "Cuando el viento y la sombra se encuentren, cuando el fuego y la luna observen, el Reino Místico se enfrentará a su destino, y solo la unión de dos almas puede salvarlo o destruirlo." Mientras las palabras caían en el aire, el grupo que los rodeaba se quedó en silencio, absorbidos por la gravedad del mensaje. Lyra Moonveil, que había llegado silenciosamente con Darius Flamehart, observó con atención el pergamino y susurró: —He escuchado historias sobre esta profecía, pero pensaba que eran solo leyendas para asustar a los jóvenes. Darius, con su habitual energía, comentó: —Si es verdad, entonces esta alianza entre Aria y Kael no solo es necesaria, sino inevitable. Las miradas se cruzaron, y el peso de la responsabilidad comenzó a asentarse en cada uno de ellos. La enemistad que hasta ahora había definido la relación entre Aria y Kael empezaba a transformarse en algo más complejo: una alianza forzada por el destino. Durante los días que siguieron, la tensión se mantuvo, pero comenzaron a surgir pequeños momentos de entendimiento. En sus investigaciones conjuntas, encontraron fragmentos de historia que hablaban de antiguos pactos entre las hadas del aire y las sombras, pactos que, de ser restablecidos, podrían liberar un poder capaz de cambiar el equilibrio del reino. Una tarde, mientras exploraban la biblioteca subterránea, un lugar prohibido para la mayoría, Aria encontró un libro empastado en cuero n***o, cubierto por polvo y telarañas. Al abrirlo, descubrió un capítulo dedicado a la historia ancestral de los lazos entre sus razas, un vínculo que no solo hablaba de conflicto sino de una fuerza conjunta capaz de alterar el curso de la historia. Kael la miró mientras leía, sus ojos llenos de una mezcla de asombro y temor. —Quizá siempre hemos estado destinados a enfrentarnos… y a unirnos —murmuró, como si temiera que sus palabras pudieran romper el frágil silencio. Aria sintió un escalofrío recorrer su espalda. Por primera vez, comprendió que todo ese odio y rivalidad no eran más que una barrera, una forma de ocultar el miedo a lo desconocido y al destino que los ataba irremediablemente. Esa noche, la tormenta se desató sobre la Academia con furia desatada. Los truenos resonaban como tambores ancestrales, y la lluvia golpeaba con fuerza los vitrales, creando un concierto caótico que parecía sincronizado con las emociones que ambos sentían. Aria y Kael se encontraron en la terraza, un espacio donde pocas veces coincidían. El viento agitaba sus cabellos y sus capas, y la electricidad en el aire parecía reflejar la tensión que los envolvía. —No puedo dejar de pensar en lo que descubrimos —dijo Aria, su voz temblorosa pero firme—. ¿Y si no podemos evitar este destino? ¿Y si estamos condenados a ser más que enemigos? Kael la miró, sus ojos violeta penetrantes y sinceros, y por primera vez bajó la guardia. —No quiero que esto sea una condena —confesó—. Quiero que sea una oportunidad. Para cambiar, para entendernos… para proteger lo que amamos. Un silencio denso los envolvió, mientras la tormenta rugía a su alrededor y las sombras danzaban con el viento. En ese instante, el muro entre ellos empezó a romperse, y aunque ninguno lo admitiera en voz alta, sabían que su historia apenas comenzaba.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR