Desperté y aún era de noche. Alcancé mi teléfono y eran las dos de la mañana. Estaba inquieta y Joel no estaba en la cama. Me incorporé con cuidado y salí de la habitación. En la sala estaba Joel con el teléfono en la mano, me escuchó salir —¿Estás bien? —Me preguntó. —Eso debería preguntarte yo, ¿qué haces aquí? —Le dije. —No puedo dormir. —¿Te molesto? Si quieres podemos pedir otra habitación Jo... —No, para nada, al contrario, me encanta dormir contigo. Llegué frente a él y le extendí mi mano. —Entonces ven a la cama. Tomó mi mano, pero no se levantó, seguía pensativo. —¿Qué pasa Jo? ¿Estás molesto por algo? ¿Estás molesto conmigo? Me senté sobre sus piernas como hacía con Roy, él se sorprendió un poco, pero se recargó en el sillón y me sostuvo por la cintura. —No, Ar, te pr

