Entramos a su oficina, tomó mi bolso y lo dejó en un sillón a un lado y me sentó sobre el escritorio abriéndome las piernas para quedar justo en medio. Luego me quitó la chaqueta con cuidado y comenzó a besarme el cuello. Metió sus manos bajo mi blusa y me apretaba los senos. Lo abracé con mis piernas y pude sentir su erección directamente en mi entrepierna. Lo apreté más a mí. —Vaya, también me da gusto verte, John. Me jaló la blusa hacia abajo y el brasier también dejando al descubierto mis senos. Me recargué hacia atrás sobre mis manos dándole todo el acceso a ellos mordiéndolos, apretándolos, lamiéndolos mientras seguía haciendo que su erección se frotara contra mi v****a. —¿Ya estás mojada? —¿Por qué no lo compruebas? —Le dije y me mordí un labio. Me levantó de la mesa y me pu

