Él se quedó ahí parado y molesto, por lo que alcancé a ver. Agradecí efusivamente al guardavidas sobando su brazo con suavidad, me dijo algún comentario que debía ser gracioso y me reí tomándolo del antebrazo, obviamente era un show para Enrique, esperaba que lo disfrutara. Regresé a mi camastro me sequé un poco el cuerpo y luego me senté para secar un poco mi cabello. Busqué en mi bolsa un peine y desenredé mi cabello. Un mesero se acercó para ofrecerme algo más de beber y pedí más arándano con agua mineral. Busqué el bloqueador después y comencé a ponérmelo en las piernas, los brazos, la cara, el pecho. Cuando llegó mi bebida estuve tentada a pedirle al mesero que me pusiera en la espalda, pero sabía que era demasiado. Así que me puse en el cuello y hasta dónde fui capaz de alcanzar. L

