II. CONTINENTE ASIATICO

4965 Palabras
II ISRAEL 3-TEL AVIV      Siempre había deseado visitar Jerusalén. Llegamos al aeropuerto Ben Gurión a tempranas horas de la tarde. Luego de un interrogatorio previo, salimos y nos dirigimos al Grand Court Hotel Jerusalén. Éramos veintitrés turistas católicos y un guía judío que hablaba rapidísimo.  Al día siguiente,  salimos de excursión hacia Masada y el mar Muerto. En la ruta, pude ver algo de la ciudad. Tel Aviv es una ciudad moderna con edificios de concreto con paredes gruesas, lo cual me llamó muchísimo la atención. Las edificaciones están construidas para resistir bombas y disparos. Hay muchos rascacielos y edificios de apartamentos, pero también casas de dos pisos estilo británico. Tel Aviv es una ciudad limpia, muy europea, no dejaba de observar la cantidad de terrazas, restaurantes, gente disfrutando  y a los diferentes tipos de grupos judíos, porque existen varias corrientes internas dentro del judaísmo. Si bien presentan características comunes, tales como el idioma o la religión, no son un grupo étnico homogéneo. Los ortodoxos dentro del cual entran los heredéis, asquenazíes que practican los preceptos bíblicos en un ámbito no hostil; los jasídicos son los judíos ultra ortodoxos que uno ve por las calles vestidos totalmente de n***o y que tienes una coletilla, tirabuzones (peyes) a los lados de su sombrero n***o (kipá), estos judíos por lo general tienen muchos hijos. Me encantaba verlos rodeados de niños, hablan entre ellos el yiddish. Las mujeres usan peluca y se colocan una especie de tocado amarrado en la nuca de color blanco. El trayecto  a Masada era de una hora y cuarenta minutos, tomamos una moderna autopista (la 90) que atravesaba el desierto rocoso de Judea lleno de sorpresas con paisajes montañosos, vistas panorámicas de lagos de aguas saladas con orillas cubiertas de sal.  MAR MUERTO O MAR DE LOT Y MASADA. Tomamos una carretera que lleva a Jericó. Pasando por Betania donde, según la creencia, Jesús resucitó a Lázaro.  Seguimos en la ruta 90 pero antes de llegar a Masada nos dirigimos a Ein Gedi, que es un Oasis en medio del desierto, a orillas del mar Muerto, con palmeras y aguas termales, allí paramos, para visitar el lugar, un paraíso en pleno desierto. Tomamos un troli que nos llevó hasta las aguas del Mar Muerto. El Mar Muerto se encuentra ubicado entre Israel y Jordania. Sus depósitos de sal se alzan como pilares sobre la superficie del agua. El guía nos había informado que lleváramos traje de baño. En el mar Muerto, los cuerpos flotan por la cantidad de sal que contienen sus aguas. Es una maravilla, tratas de hundirte y no puedes, eres un ente flotante. El Mar Muerto, o mar de Lot nació hace millones de año, parecía una gran fosa entre lo que es hoy Israel y Jordania, tiene 80 km de largo y 18 km de ancho. Es uno de los fenómenos extraños de la naturaleza y del planeta: se encuentra ubicado en el punto más bajo de la tierra, a 423 metros bajo el nivel del mar, y es 8 veces más salado que los océanos. Con tanta salinidad todo flota y no hay ser que sobreviva en estas aguas tan hostiles. Debido a la extrema salinidad del agua, uno no puede sumergirse, nadar ni bracear.  Su arena, barro n***o y pastoso enriquecido por nutrientes y minerales como el magnesio, cloruro de sodio y cloruro de calcio, tiene mucha fama porque se le atribuyen poderes rejuvenecedores y curativos. Los israelíes producen  cremas  que prometen suavizar las arrugas y todo tipo de problemas de la piel, también dicen que cura artritis, pieles con acné y condiciones alérgicas. Una cosa si es cierta que embadurnarme con el barro hasta la cabeza, me dejo la piel como la de un recién nacido.  La experiencia fue fabulosa. Luego nos dirigimos a Qumrán a orillas del Mar Muerto, en ese lugar a mediados del siglo XX, unos pastores beduinos persiguiendo a unas ovejas, encontraron una cueva y vieron unos recipientes donde se encontraban unos manuscritos.  Los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán llamados así por hallarse en grutas de Qumrán, son una colección de 972 pergaminos.  La mayoría de los manuscritos datan de los años  antes de la destrucción del segundo Templo de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C. De ese total de rollos, la mayoría están redactados en hebreo antiguo y arameo, y solo algunos rollos en griego. Son textos bíblicos que permite estudiar importantes fuentes teológicas del judaísmo y del cristianismo.  Los judíos se escondían allí de los romanos para salvarse de una muerte segura. Se imaginan vivir allí, metidos en medio de un desierto con una temperatura constante de 40 grado centígrado. Luego seguimos hasta  Masada o Masaddah, que es una colina de 450mts de altura y a unos 60mts sobre el nivel del mar. Masada es una fortificación. El rey Herodes transformó la cima casi inaccesible de la montaña en su refugio fortificado en caso que necesitase un resguardo seguro. Herodes, notó la ventaja estratégica del lugar y lo eligió como amparo frente a enemigos. Mando construir un palacio en un acantilados de muy difícil acceso.  Construyó murallas reforzadas por torres de vigilancia alrededor de la cumbre de Masada. Abrió dos sistemas de cisternas en la roca para el suministro de agua dulce. Las cuales tenían una capacidad de más de 40.000 metros cúbicos de agua.  Masada rememore el sacrificio de los judíos, cuando fueron sitiados por los romanos en el año 73 d.C. Los romanos abrieron una brecha en las murallas y pudieron penetrar a pesar de la defensa judía. Pero cuando llegaron se encontraron con la sorpresa de que los judíos, viéndose perdidos, decidieron quitarse la vida masivamente, encontrando solo una mujer y dos niños vivos. Toda esta historia se basa en las obras escritas por Flavio Josefo Matatiahu, el historiador judío del primer siglo que fue tomado prisionero por los romanos. Todo lo que él escribió fue ratificado por las excavaciones en una cueva en el Wadi Murabaat. La subida es difícil y dura por el calor, la temperatura ronda los 46 grados centígrados, decidimos tomar el cable carril, disfrutando desde arriba de una vista impresionante del desierto, también se divisa el mar y el oasis de Ein Gedi Ese día fuimos a cenar con varios de los compañeros de viaje, y qué maravilla llegamos a un restaurante donde se divisaba toda la ciudad, el sol estaba en poniente, todo un privilegio. El espectáculo de Jerusalén al anochecer es impactante. Desde la terraza la vista es encantadora. Quedaban pocos rayos de sol y estos le daban un brillo de oro a la Cúpula dorada de la Roca. Sus reflejos llegaban a las iglesias y minaretes, para finalmente apagarse, en los edificios cúbicos de los barrios musulmanes y armenios hasta esconderse sobre los bloques de piedra amarillo y anaranjado de los muros de la ciudad. Mientras se encendían las luces para darnos una visión fantástica de la ciudad. Éramos doce y el brasileño comentó -bueno señores aquí estamos los doce apósteles. Los que nos hizo conversar un poco sobre el viaje y su significado para cada uno. Al siguiente día lo dedicamos a conocer a Tel Aviv, los israelitas son muy minuciosos y organizados. la ciudad nueva está en pleno desarrollo, tiene m******d de cosas que visitar y nada que envidiar a las ciudades más desarrollada. Se ve que los israelitas tratan de llamar al turista ofreciéndoles lo mejor y sacando el máximo provecho a la faja de tierra que es su país, construyendo rascacielos, edificios, fabulosos hoteles y nuevos asentamientos. Posee un paseo marítimo con terrazas, restaurantes y de tiendas de máxima calidad.  4.- JERUSALÉN Entramos a Jerusalén por la puerta de Damasco, que lleva al barrio musulmán. Al entrar a la ciudad uno no puede dejar de emocionarse ante los muros milenarios de la ciudad vieja.  La tierra Santa no es tan solo un lugar en el que se encuentran reliquias sagradas, culturas extrañas o en la que se hayan reminiscencias bíblicas. Por ella han luchado los ejércitos de todos los imperios del mundo: egipcios, filisteos, babilonios, griegos, persas, musulmanes, cristianos, mamelucos, turcos y británicos reclamando sus propios derechos sobre la ciudad. Pero nunca se rindió, porque Jerusalén es una ciudad eterna, sagrada para toda la humanidad.  En Jerusalén, la Cúpula de la Roca, es uno de los sitios emblemáticos de la ciudad y la identifica. Quisimos ver el Domo o Cúpula de la Roca, pero solo podían pasar musulmanes debido a las medidas de seguridad. Tuvimos que dar la vuelta al muro que protege la ciudad para llegar a la explanada,   Es realmente bello el Domo de la Roca, brilla como si fuera de oro, es una Cúpula octogonal, una obra maestra de la arquitectura islámica temprana, hay también una mezquita de siete lados llamada Al Aqsa es una edificación enorme. Los musulmanes creen que debajo de la Roca, y más exactamente debajo de la cúpula, Mahoma ascendió para reunirse con Alah o Alá. Además del Domo está la mezquita de Al-Aqsa; los dos templos más importantes del islam, construidos en el siglo VII. Si por fuera es bella, la mezquita de la Roca por dentro es alucinante, con su decoración  musulmana, con mosaicos de gran belleza y colorido.  Caminamos entre las callejuelas de la ciudad vieja y el muro occidental o de Las Lamentaciones. Considerado como una Sinagoga, los hombres deben cubrirse la cabeza con un Kipá y las mujeres vestirse de manera recatada y llevar un velo sobre la cabeza. Unas personas te prestan uno a la entrada, si no lo llevas.  El muro es el sitio más sagrado del judaísmo, donde los judíos se reúnen a orar y leer el Talmud. Para los cristianos Jerusalén es el lugar donde se desarrolló la historia de Cristo hasta su resurrección.  Setenta años después de su muerte se formó en Jerusalén la primera comunidad cristiana que hoy es una religión universal. Para los judíos es la ciudad del rey David y el lugar donde se debe regresar desde la diáspora de todos los tiempos porque para ellos la historia de Jerusalén comenzó hace más de tres mil años en el Monte del templo, en ese Monte el rey David declaró a Jerusalén capital del judaísmo. Los conquistadores árabes destruyeron todo sólo quedó la pared oeste del Monte del Templo, construida con macizos bloques de piedra apilados hasta unos 18 metros de altura y que hoy constituye el Muro de los Lamentos. Para los musulmanes, es la tercera ciudad santa luego de la Meca y Medina.   Entrar en Jerusalén es recorrer siglos de historia. El barrio musulmán es un barrio pintoresco, está llenos de mercados, bazares o zocos. Caminar sin rumbo por las laberínticas callejuelas te da cuenta de porque es ambas cosas, la capital religiosa del mundo y el centro turístico más visitado.   Pasear por ella es retroceder en el tiempo, porque en Jerusalén el tiempo se detuvo hace siglos. Llegamos al Barrio Cristiano atravesando callejuelas, observamos las estaciones de la Vía Dolorosa, sitio donde Jesús cargó la Cruz hacia el Calvario para su crucifixión. El recorrido se extiende serpenteando desde el sitio de la antigua Fortaleza de Antonia donde Jesús fue juzgado y condenado por Poncio Pilatos, hasta la Iglesia del Santo Sepulcro. Es interesante saber que el Santo Sepulcro y todo el barrio ha sido custodiado durante generaciones y repartido esa custodia entre seis comunidades o congregaciones los cristianos ortodoxos, grupos de armenios, los católicos romanos, los griegos ortodoxos, los armenios moderados, los coptos y los sirios ortodoxos. Monjes etíopes disponen de varias celdas y una capilla en el antiguo refectorio cruzado.  Será por eso que dicen que ellos son los custodios. Debemos recordar que en Etiopia se encuentra el Arca sagrada de Moisés. Fue la Reina Helena (Santa Helena), madre del Emperador Romano Constantino, quien ordenó al obispo Marcarios que construyese la primera basílica sobre las ruinas de la antigua Tumba de Jesús. La parte circular de la fastuosa iglesia fue denominada el Anástasis o Resurrección. Siguiendo el modelo de los mausoleos reales romanos.  A lo largo de los siglos, la construcción alrededor de la tumba ha cambiado. La Iglesia del Santo Sepulcro fue reconstruida por los cruzados bajo un estilo romanesco en 1.149. Cuando llegamos, eran cerca de las 7:00pm. La puerta estaba cerrada, la explanada frente al templo estaba llena de miles de personas, todos deseando entrar al lugar. Mis compañeros “los doce apóstoles”, se acercaron lo más que pudieron a la puerta y alguien nos dijo que a veces abrían para que entrara un pequeño grupo. Así que decidimos esperar. Yo me situé a un lado de la puerta cerca de la entrada, mi esposo estaba detrás de mí, de repente un sacerdote armenio explicó: -van entrar solo un pequeño grupo de sacerdotes para hacer penitencia toda la noche- pero sin saber cómo me empujaron y entre, mi esposo quería entrar, pero el armenio no lo dejó pasar. De hecho la basílica estaba al tope. Cuando entre el sitio estaba oscuro solo alumbrado por los velones. Pequeños grupos de diversas congregaciones estaban orando o haciendo meditación. Sin saber dónde estaba el Santo Sepulcro me dirigí a una entrada que tenía unos velones inmensos prendidos. Me encaminé a una puerta abierta colocada en lo alto de varios escalones de mármol. Al entrar vi una cámara ricamente decorada, era una cámara anterior al sepulcro, denominada la Capilla del Ángel, es un poco más amplia que la segunda, pero igual es muy pequeña. En ella estaba unas hermosa esculturas de un ángel en mármol blanco, también una pintura de Cristo resucitado apareciendo desde el féretro (arriba). En el centro de la cámara estaba una pila bautismal. Es un recinto pequeño con retablos de pinturas con figuras de Jesús, de la virgen María, que me parecieron pinturas de la edad media, las paredes pintadas o tapizadas en rojo. Para entrar en la cámara interna donde se encuentra el Santo Sepulcro hay una puerta muy pequeña y baja, para que forzosamente las personas se inclinen en señal de respeto. Allí se encuentra la lápida en que fue colocado Jesucristo. Me dirigí hacia el lugar, eran solo unos pasos, pero no entré, había un sacerdote en estado de éxtasis.  Me arrodillé en esa puerta de la Capilla del Ángel, su nombre proviene de los ángeles que tuvieron allí y anunciaron la resurrección de Cristo. Estuve allí todo el tiempo que quise,  cuando lo considere pertinente salí y realice un recorrido en solitario por la iglesia tratando de hacer el menor ruido posible, todo era silencio, llegue al sitio donde está la piedra de mármol rosado –Piedra de la Unción, donde fue colocado el cuerpo de Cristo para prepararlo para su sepultura.  En realidad, es el primer sitio que se encuentra al ingresar en la basílica. Está situada al pie del Calvario. Un   mosaico en la pared sobre la piedra de la Unción describe a Jesús mientras era descendido de la Cruz. Estaban varias personas  llorando y tocando la piedra. Manifestaban un desespero y una tristeza que me conmovieron. También yo me arrodillé. El sitio es mágico, sientes algo diferente. Después de un rato de observar el lugar, me di cuenta que al final había una escalera para subir al Monte Gólgota, lugar donde se produjo la crucifixión. .  De manera que todo estaba muy cercano. El sitio de la crucifixión, el sitio donde lo enterraron y sitio donde resucitó. Yo pensaba que estos sitios quedaban muy lejos unos de otro, pero no es así. Decidí salir, me estaban esperando los compañeros. Al verme se abalanzaron sobre mí, las mujeres me tocaban y exclamaban estas bendecida, cómo pudiste entrar y además estar tanto rato. Les contesté: no lo sé. El Viernes Santo, nos programaron las visitas al Santuario del libro ─en donde se hallan los Pergaminos del Mar Muerto y el modelo a escala de la ciudad en tiempos de Jesús. Luego la visita a la Universidad Hebrea de Jerusalén y al Yad Vashem monumento recordatorio del h********o. Yad Vashem incluye varios monumentos conmemorativos. Se encuentra en Har Hazikarón (Monte de la Conmemoración). En el centro de Yad Vashem a modo de Mausoleo, un domo que reproduce miles de fotografías de las víctimas de h********o. Es el principal monumento de Yad Vashem donde se encuentra la llama eterna, sobre un pavimento de basalto n***o. Saliendo de allí tenemos acceso a la Cripta del Recuerdo que está bordeado por árboles plantados en honor a 16 mil personas no judías que arriesgaron sus vidas para tratar de salvar judíos. Entre estos árboles pudimos ver el árbol en honor a Oskar Schindler cuya vida fue llevada al cine por Steven Spielberg en una película denominada “La lista de Schindler”.     Al otro día visitamos Ein Karem, para conocer las iglesias de San Juan Bautista y de la Visitación de María. Y a las 4:00p.m nos dirigimos a la ciudad vieja, todos queríamos ir al Santo Sepulcro y entrar por la Puerta Nueva, pero Jerusalén estaba colapsada por la m******d que ya estaba adentro. El guía intento convencer a los soldados israelíes para que nos permitiera el paso, pero sus diligencias fueron infructuosas. Miles y miles de personas querían lo mismo.  Decidimos que bajaríamos del autobús y caminaríamos hasta la única puerta abierta, La Puerta de Damasco. Así lo hicimos, pero también allí la gente nos apretujaba, nos agarramos de las manos y caminamos el recorrido pasando las alcabalas que hacían los soldados para detener a la m******d. En un momento en que los soldados cambiaron de guardia corrimos para alcanzar al otro callejón y en el camino perdimos a los compañeros, no sé cómo mi esposo y yo llegamos a la basílica. Al llegar nos informó un padre cristiano que no podíamos pasar porque estaba en proceso la ceremonia armenia, pero igual entramos y fuimos, poco a poco para aproximarnos al Santo Sepulcro. Estaban en la ceremonia del fuego. Miles de miles de velas prendidas. Me fui acercando y en la m******d me separe de mi esposo. Antes no había notado dos sillones de mármol fijos, como para cuatro personas que estaban colocados frente a la entrada de la primera cámara uno frente a otro. Entre el sillón de la izquierda  y la entrada  había un pequeño espacio, subí como pude por un lateral y me coloqué detrás de un búcaro con velas encendidas.  Paradita viendo la ceremonia, el Papa Armenio estaba adentro con sus cercanos seguidores, al salir se sentaron en los sillones y desde allí dirigían los rezos. Un padre noto mi presencia y pensé −me va a decir que me bajé, pero para mi sorpresa me hizo una señal de que no importaba que me quedara−. Me dedique a ayudar a la gente a prender sus velas en el gran velón que estaba al lado mío. Después de un rato comenzó la fastuosa procesión armenia con sus trajes dorados y el papa con una corona con incrustaciones de piedras rojas (preciosas). Con la procesión terminaba su ceremonia de ese día. Al ellos moverse y avanzar hasta el principio de las escaleras dejaron la puerta abierta. En ese momento no pensé en otra cosa sino entrar y entré al sagrado recinto. Un segundo después el guardia cerró la puerta conmigo adentro. Caminé a la cámara interna, me arrodillé, era increíble que estuviera yo sola allí. Era un milagro. Recé y medité por el mundo, por mi familia, por los necesitados. Observe con cuidado todo lo que había allí, encendí velas y ore, sentía una paz y tranquilidad absoluta. Minutos después abrieron la puerta y entro una familia que parecía de gran importancia porque llegaron con guardas espaldas. Yo me coloque en la punta de la lápida para darles espacios. Ellos no hicieron ningún gesto de sorpresa por mi presencia allí, a lo mejor ni me notaron. La mujer se abalanzó sobre la lápida a llorar, restregaba su velo en la piedra, lloro por un rato y luego rezó en voz alta, su esposo y los dos niños también. Después nos quedamos todos en un profundo silencio.  Me levanté y me dirigí a la salida, tuve que tocar para que me abrieran. Cuando atravesé, en medio de los sillones de mármol sentí que no caminaba estaba levitando porque no sentía el piso y tampoco pensaba en nada. Baje los escalones en el mismo estado y me coloque a un lado detrás de los sillones de mármol, después de un momento alguien me tocó, era uno de los obispos que acompañaban al Papa armenio y me entregó una vela grande envuelta en un papel escrito, eran inscripciones no sé en qué idioma. Sin decirme nada siguió en la procesión. No sé qué significan los escritos que tiene el papel que envuelve la vela. Tiene una liga y no se la he quitado. No he querido desenvolver la vela del papel que la cubre. No sé cuándo lo haré. Después traté de encontrar a mi esposo, estaba en una cola larguísima, la cola de cristianos rusos, era la más corta y sin embargo daba la vuelta a la iglesia para entrar al sepulcro. Observé el proceso, solo te dejan entrar un minuto al Sepulcro y das la vuelta para salir. Le cuento a mi esposo lo sucedido, él no lo podía creer y me abraza. Lo dejo. Cerca del sepulcro se encuentra la Iglesia de la Aparición de Jesús a su madre María. Allí construyeron los franciscanos un hermoso altar. Hay varias iglesias dentro de la estructura de la basílica.         Regreso justo cuando mi esposo iba a entrar en el Santo Sepulcro, a su salida nos dirigimos a la escalera para subir al Calvario. En el sitio hay un altar que presenta a Jesús cuando fue crucificado, las santas mujeres a sus pies. A la derecha del altar se ve la roca original del Calvario, se puede ver la brecha causada por el temblor de tierra justo a la muerte de Jesús. Es un rasgón en la roca que corre hacia abajo hasta la Capilla de Adán.  Al otro día era el Sabbat (shabat) en el hotel no había servicio.  Salimos para visitar el antiguo asentamiento bíblico de Jaffa, considerado el primer puerto del mundo. De allí nos encaminamos a Cesárea para visitar el Anfiteatro Romano, la fortaleza de los Cruzados y un Acueducto del siglo II. Continuamos a Haifa para visitar el Monasterio Carmelita de Stella Maris, los famosos Jardines de Haifa, la ciudadela de los Templarios y la Iglesia de San Juan.  Llegamos a Galilea y al mar, un mar tranquilo y gris. Nos montamos en un barco réplica del barco en que Jesús realizó el milagro de la multiplicación de los peces. Cuando llegamos a la otra orilla nos estaban esperando para visitar lo que fueron los famosos Kibutz, asentamientos comunitarios judíos.  Al día siguiente partimos  a Nazaret, según la interpretación de su nombre es la Flor de Galilea. Flor perfumada de piedad intensa, con sus callejuelas que parecen no haber atravesado los tiempos y que nos transporta a la época de José y María. Con sus casitas, los declives de verdes colinas de los cerros que la circundan y que son los mismos que contemplaron la Sagrada Familia. Nazaret inicia el primer capítulo de la maravillosa historia con el diálogo entre Ángel Gabriel y María. Desde ese momento, la pequeña ciudad desconocida se convierte en un Santuario, se transformó en un gran tabernáculo donde transcurrió durante treinta años la vida de Jesús. La Basílica de la Anunciación., unos de los principales sitios de la fe cristiana, con la gruta de la Anunciación, la iglesia de José, en el lugar donde estaba la carpintería del Santo y la fuente de la Virgen donde el Arcángel Gabriel se presentó a María. La basílica es espléndida por sus mosaicos y ornamentación. Edificada en el siglo IV, según los escritos antiguos, por el conde José de Tiberiades, de origen judío, convertido al cristianismo. Es un edificio pre bizantino. Sin embargo, se le atribuye a Santa Elena, madre de Constantino la construcción de la primera iglesia de la Anunciación y de otras iglesias erigidas en el periodo en que viajó para visitar el Santo Sepulcro.  Ese día visitamos también, el monte de las Beatitudes o el hermoso monte de las Bienaventuranzas, que ofrece una visión única y maravillosa del Lago de Tiberiades y de los lugares frecuentados por Jesús durante su vida pública. Es un amplio triángulo que partiendo del norte abarcaba la ciudad de Tiberiades y la llanura de Genezaret. Allí dio Jesús el “Sermón de la Montaña”. Es un inmenso Santuario donde el arbusto, la piedra, la arena, parecen invitar a la reflexión. Desde la carretera, a lo lejos vemos en la cumbre el templo y  sus alrededores con grandes árboles y unas suaves ondulaciones cubiertas de grama verde que bajan hasta la carretera.   Al otro día partimos hacia Belén para conocer la Basílica de la Natividad. Entramos a territorio palestino (Hebrón y Belén o Bethlehem) desde Jerusalén y no fue tarea fácil pasar los puestos de control israelí para llegar a Palestina. Te piden el permiso y pasaportes cada cierto tiempo. El bus fue sometido a un estricto control fronterizo. Un enorme muro separa completamente el lado considerado israelí del palestino.  La ciudad vieja, Hebrón ha sido restaurada gracias a la Cooperación Española, pero sus calles solitarias comienzan a sentir que la ciudad más importantes para el mundo religioso es la más pobre y deprimida.  Visitar Palestina es realmente crudo de explicar, una sensación difícil de transmitir, sin vida, triste dentro de un paisaje desolador. Es una zona azotada por las guerras tiene el drama cotidiano que vive su gente. El guía trato de explicar que ellos les daban trabajo a los palestinos, pero ¿Qué trabajos? preguntaron algunos compañeros. Muchachos graduados trabajando de barrenderos, jardineros. Todo trabajo es honroso, pero para un palestino bien preparado es denigrante. Los palestinos carecen de todo hoy en día.  Shalom tiene la misma raíz que Salaam, una es hebrea, la otra árabe, significan lo mismo y pareciera que nunca se encontraran. Belén, situada al sur de Jerusalén cerca del desierto de Judea en Cisjordania, es una ciudad Palestina a 9 Km de Jerusalén. En el centro de la ciudad se encuentra la Iglesia de la Natividad, construida sobre el sitio donde nació Jesús. Tal vez nuestro recorrido hacia Belén, sus barrios históricos y sus antiguos tesoros le den al lector una oportunidad de descubrir al Belén de la antigüedad.  Belén ya existía unos 3.000 años antes de que María y José hiciesen su histórico viaje desde Nazaret. La iglesia de la Natividad está rodeada por la Iglesia de Santa Catalina, la Mezquita de Omar y el centro Palestino para la Paz. Es aquí donde tienen lugar las celebraciones anuales de la Noche Buena.  El emperador Constantino ordenó construir la iglesia de la Natividad en el año 326 d.C, cuando el imperio romano decretó como culto oficial el cristianismo. Para llegar a la Basílica, después que te bajas del bus, tienes que caminar por callecitas angostas, llenas de tiendas y tarantines de comida y ventas de frutas, con camellos y burros llevando cargas, Belén es volver al pasado en siglos. Para entrar en la Iglesia de la Natividad desde la concurrida Plaza del Pesebre hay que inclinarse, una pequeña puerta te obliga a ello, es la inclinación a todo sitio sagrado.  Al penetrarla se está en un mundo diferente. Inmediatamente uno se siente impresionado por el ambiente de eternidad que impregna cada esquina de la Basílica abovedada. Simple en su construcción, es tan bella como sagrada. El patio central tiene cerca de 20 columnas rosadas de piedra caliza de lado a lado. Y a ambos lados del gran coro hay un angosto tramo de escaleras desgastadas que conducen a un sótano  atravesando otra pequeña puerta se llega a la Capilla de la Natividad, situada debajo del Altar Mayor de la Iglesia. En un pequeño nicho, en la pared de la cueva se encuentra el Altar de la Natividad. Una estrella de Plata sobre un mármol blanco marca el lugar del nacimiento de Jesús. Sobre el altar unas lámparas de plata llenas de aceite, suspendidas permanecen encendidas día y noche. A un costado de la gruta hay otros dos altares: la Capilla del Pesebre, donde fue colocado el recién nacido Jesús y el Altar de los Reyes Magos. No hay palabras que describan lo que se siente. Una vez fuera de la capilla, caminamos hacia un mercado, con frutas y legumbres propias de la región, un verdadero arcoíris de colores, y la venta de múltiples especies de cualquier bazar musulmán. Son señores mayores todos los dueños  y te ofrecen su mejor sonrisa. El autobús nos lleva a una tienda palestina para turistas abierta para que compremos artículos religiosos o prendas. La dueña nos explicó que la población cristiana ha disminuido progresivamente, no solo por la inseguridad sino por la falta de trabajo, en la calle se siente la sensación de nerviosismo, miedo y otras vicisitudes. El panorama es desolador. El último día, visitamos Yardenit, lugar del Bautismo de Jesús en el rio Jordán. Ese lugar es un oasis, el rio no es transparente, más bien tiene un color oscuro. No pudimos meternos por no tener traje de baño. Sin embargo, me subí los pantalones hasta la rodilla y me remojé un buen rato. Allí se respira mucha paz. Antes de llegar al hotel, paramos en una terraza, al ver hacia abajo vimos el Cementerio Judío. Encontramos la tumba de Oskar Schindler. La tumba tenía colocadas un montón de piedras calizas encima que fueron puestas allí por los judíos o familiares vivos de los judíos que Schindler salvo del h********o.  
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