ESTOY EMBARAZADA
NARRA MELISA
Sábado de trabajar. Necesito algo de dinero extra y estoy haciendo unos turnos en un restaurante cerca de casa; sin embargo, tenemos una actividad en una casa hoy por la noche y debo estar preparada. Sabía que no dormiría, así que me dediqué a descansar por el día a pesar de que mi madre estuviera molestándome a cada rato. Salí a correr por la tarde e hice un poco de ejercicio. Después de haber roto con Cooper, tenía que distraerme en algo. Habíamos durado dos años de relación, pero a veces las personas cambian, o siempre fueron así, solo que nunca mostraron su verdadera cara. El día estaba medio nublado, parecía que llovería en cualquier momento. Decidí irme a casa y darme una ducha con agua tibia. Me puse el uniforme y bajé para poder irme.
—¿Llegas en la noche o hasta el día siguiente? Para saber si dejo la puerta con llave o no.
—Creo que hasta mañana, por lo general estos eventos duran bastante y luego tenemos que llevar todo al restaurante, así que duerme tranquila —le respondí a mi madre y salí de casa.
Del restaurante nos fuimos hacia la mansión donde celebraban un cumpleaños. No conocía a las familias ricas de la región, solo había escuchado de ellas. Todos tienen la vida resuelta, sin preocuparse por dinero y por trabajo. La mansión es enorme y la actividad se celebraría en el patio trasero y en la sala. La sala era enorme, un salón bastante grande. Nos dedicamos a ordenar los platillos que teníamos que presentar. La cocina es donde pertenecía. Mis compañeros comentaban cosas sobre la casa y sobre toda la gente que vivía allí.
No me gustaba meterme en chismes, así que solo me dediqué a hacer mi trabajo. Los invitados fueron llegando y fui ofreciéndoles bocadillos o bebidas. Había música clásica, un enorme pastel en una esquina y bailarinas profesionales. Estas sí eran fiestas.
Me dolían los pies y la noche iba avanzando. Me sentía un poco cansada, así que decidí tomarme unos tragos para poder despertarme un poco. Llegaba una hora en que la gente se volvía loca, el alcohol se les había subido a la cabeza. Casi no pedían comida, solo bebidas.
A mi mente viene Cooper y la forma en que terminamos. A él le gustaría estar en lugares como estos. Me duele saber que ya no estamos juntos y que él probablemente esté con otra persona. Mi celular sonó con un mensaje y lo abrí. Era una imagen de Cooper... estaba besando a otra chica. Palidecí cuando vi eso y se me instaló un pequeño dolor en el pecho. Sabía que eso pasaría, no perdería el tiempo en encontrar a alguien más. Cooper ya me había engañado antes y por eso terminamos. No debería estar sufriendo por él, debería odiarlo.
Me tomé varias copas de champán sin que los demás se dieran cuenta. Me sentía dolida, eso sí. Me dirigí al baño y me miré en el espejo. Estaba despeinada y mi máscara de pestañas se había corrido. Con la toalla del baño me limpié la negrura del maquillaje y me eché agua en la cara.
La puerta se abre y entra un hombre.
—Perdona... estás en el baño de hombres —me dice. No había notado que me había equivocado de baño.
—Lo siento...
El chico es bastante atractivo y muy varonil. Jamás lo había visto antes, a pesar de todo el tiempo que había pasado en la fiesta.
—No hay problema —me dice—, solo voy a orinar.
—C-claro —respondo un poco nerviosa.
—¿Estás llorando? —me pregunta. Por el sonido de su voz, pienso que tiene unos tragos encima.
—N-no... solo me acabo de lavar la cara —le dije a lo bajo—. Discúlpeme, señor, tengo que seguir trabajando.
—¿Trabajas aquí?
—Sí, soy una de las meseras.
—Oh —su mirada me recorrió de arriba abajo—. No lo había notado.
—Debo salir.
—Sigo pensando que no estás del todo bien —murmuró coqueto. ¿Estaba tratando de ligarme?
—Estoy... —suspiré. De alguna manera, quería desahogarme—. He visto una foto de mi exnovio con otra chica.
—Lamento oír eso. Él se lo pierde. Eres una chica bastante guapa —susurra y se acerca—. Soy Noah, por cierto —me tiende la mano. Observo su mano estirada unos segundos hasta que reacciono y le tiendo la mía.
—Melisa. —Le sonreí. Noah es un hombre que puede poner nerviosa a cualquier mujer. Conmigo lo está logrando.
—Entonces, Melisa, estás dolida por lo que te hizo ese idiota, ¿no?
—Algo así. Lo único que quisiera es desquitarme de la misma forma —murmuré más para mí misma.
—Hazlo.
Lo miré.
—Eres una mujer muy guapa que puede poner nervioso a cualquier hombre. —Noah se acercó más—. Conmigo lo estás logrando. No sé si son los tragos o qué, pero estoy yendo demasiado lejos...
Me mordí el labio inferior. Se sentía bien su cercanía.
—Lo mismo digo.
Sin más rodeos, Noah me besó. Yo dejé que me besara. Sus labios se sentían bien con los míos. Noah me subió al lavabo y abrió mis piernas. Sus manos acariciaron mis muslos, introduciéndose bajo mi falda. Tiré de su cabello mientras lo besaba.
Se me escapó un suspiro.
No sabía lo que estaba haciendo, pero no quería parar.
—Señor... —le dije. A pesar de todo, era uno de mis jefes—. No creo que esto esté bien.
—Me gusta que me digas señor, se siente jodidamente excitante.
Dejé que me besara. Recordé a Cooper y la foto con esa chica, y el enojo volvió a mí. Solo quería desquitarme de la misma forma y sentir otro cuerpo que no fuera el de Cooper. Noah es un hombre que tiene bastante experiencia, se le notaba. Yo solo me dejé llevar.
*
Dos semanas después:
Había pasado los últimos días mareándome y vomitando, pensé que seguramente había comido algo que me hizo daño, pero no fue así. Tomé pastillas en su momento para el mal de estómago y no me hicieron nada. Hoy, que llevo casi tres días de retraso en mi regla, estoy sospechando algo.
Acabo de venir de la farmacia a buscar una prueba de embarazo y temo por el resultado. Me fui al baño y me hice la prueba. Después de esperar unos cinco minutos, palidecí cuando vi las dos rayitas en el test.
No puede ser, pensé, estoy embarazada.
Me dejé caer en la cama sintiéndome muy desilusionada. ¿Cómo no pude cuidarme? Todo por querer vengarme del idiota de Cooper, esto me pasa por estúpida. ¿Ahora qué voy a hacer con un niño? ¿Qué haré con un bebé? Mamá no me querrá aquí, me echará de la casa cuando sepa que estoy esperando un hijo de quién sabe quién.
Lo primero que hice fue marcar el número de Adilene.
—¿Hola?
—Adi, necesito hablar contigo.
—Soy toda oídos, te escucho.
—Hice algo malo. —Le conté, sintiéndome muy nerviosa y asustada. No es para menos. Estoy procreando vida.
—¿Qué pasó, Meli?
—¿Recuerdas cuando fui a esa mansión para trabajar con el restaurante?
—¿Sí?
—Bueno... allí hice algo malo.
—¡Por el amor de Dios, habla ya! Me tienes en ascuas.
—¡Me acosté con alguien y ahora estoy embarazada! —Le solté de golpe, no quería guardarme eso solo para mí.
Adilene se quedó callada.
—Casi me caigo de la impresión. Ni siquiera me habías dicho que te habías acostado con alguien, Melisa. ¿Quién es? ¿Lo conoces? ¿Cómo no pudiste cuidarte?
—No lo conozco, no pensé en cuidarme en ese momento. Simplemente pasó así de rápido. Solo quería desquitarme de Cooper.
—Todo por ese idiota de Cooper, ¿y ahora qué vas a hacer?
—Le tengo que decir a mi madre, es obvio, no puedo guardarme esto mucho tiempo.
—Me preocupa cómo reaccione esa mujer.
Mi madre puede ser bastante cruel cuando se trata de las apariencias, ella vive del qué dirán de la gente y se preocupa demasiado por su reputación. No le va a gustar nada saber que su hija se embarazó de un hombre que no conoce.
—Lo sé, pero tengo que hacerlo, lo peor que puede pasar es que me corra.
—Bueno, si eso pasa, Melisa, vente para mi casa. No quiero que te preocupes por eso.
—Gracias, Adi, yo sabía que no me ibas a dejar desamparada, pero no quiero hacerte una carga. En nueve meses voy a tener un bebé y tengo que tener un lugar propio para nosotras. Tú sabes lo que conlleva criar un niño.
—Lo sé... —suspiró—... se me ocurre que podemos alquilar un apartamento entre las dos.
—¿Tú querrías vivir con un niño? Yo podría alquilar un apartamento sola, pero me saldría muy cara la renta.
—Por eso digo que lo hagamos juntas y nos ayudemos entre las dos. Mi ahijado no tiene de qué preocuparse. Además, estaba pensando en dejar este lugar y conseguir algo mejor y más grande.
Suspiré aliviada. Vivía con mamá, pero me hacía pagar la renta cada mes y me salía bastante caro. Quizás viviendo con Adilene las cosas sean un poco más accesibles.
—Está bien, Adi, voy a contarle lo que pasó y si me corre, entonces llegaré a tu casa para que busquemos apartamento.
—Está bien, mucha suerte.
Suspiré profundo y pensé en todas las formas de decirle a mi madre lo que pasó. Sabía que se enojaría, así que era mejor salir de esto de una vez por todas.
Bajé las escaleras y la encontré en la sala viendo televisión. Tenía una revista en sus manos. Mamá era un poco vanidosa, le importaba mucho su apariencia física.
—Mamá, debo hablarte.
—¿Qué quieres, Melisa? Estoy viendo mi telenovela.
—Tengo que contarte algo importante.
—Habla, te estoy escuchando.
—Yo... —Vamos, ármate de valor—... estoy embarazada.
Mamá me miró.
—¿De Cooper?
—No, no es de él.
—¿Y entonces de quién es? —Ella se pone de pie, visiblemente enojada.
—No lo sé, solo fue una situación de una noche.
—¡No puede ser! Mi hija se ha convertido en una zorra de una noche. Si querías abrirte de piernas con el primero que se apareciera, al menos te hubieras protegido. Qué decepción, Melisa; ¿qué va a decir la gente? Madre soltera.
—Mamá...
—Yo no quiero lidiar con niños ahorita, Melisa, ¿cómo te vas a mantener si ganas tan poco? Y todavía tienes que pagarme renta. Eres una estúpida, jamás pensé que fueras a salirme con esto. Estaba bien si salías embarazada, pero si fuera de Cooper, que tiene buena estabilidad económica, además ustedes eran novios, pero no, saliste de algún estúpido bueno para nada y ni siquiera sabes quién es.
—Mamá, yo...
—No está de más decirte que es mejor que te vayas de mi casa. Yo no quiero lidiar con asuntos de embarazo. —Dicho eso, mamá subió las escaleras y me dejó sola en la sala. Sabía que esto pasaría, ella nunca ha sido un apoyo para mí y nunca lo será.