NARRA MELISA Dentro de la habitación se podía sentir un ambiente tenso. El motivo: un hombre importante había llamado para hacer un trato muy jugoso para la compañía, pero aún Noah y su hermano Beck no se decidían. Me dolía la cabeza de tanto escucharlos discutir por una cosa o por otra. —¿Podrían hacer silencio? —los dos me miraron, guardaron silencio por un momento y luego continuaron con su pelea.— Si les molesta, estoy con dolor de cabeza y ustedes no llegan a nada. —Noah guardó silencio. Estrechó la mano de Beck y ambos asintieron. Dirigieron su mirada a mí como si fuera un complot. —Meli —dijo Beck sentándose en un sofá.— Creo que Noah tiene algo que decirte. —Fruncí el ceño. Noah se acercó y me frotó el hombro. —Melisa, te explicaré una cosa. La persona que nos llamó es el señor

