NARRA NOAH Corrí tras Melisa, alcanzándola justo antes de que entrara al ascensor. Mi corazón latia como un loco de la desesperación. Toda la situación había salido de mis manos. —¡Melisa, espera! —le rogué, sintiendo el nudo en la garganta. —Noah, no molestes más. Es lo mejor —Me fulminó con la mirada mientras apretaba el botón del ascensor con desesperación, como si con eso pudiera hacer que llegara más rápido. —Déjame explicarte, por favor. No es lo que tú piensas, por favor. —¿Explicarme qué, ah? ¿Que me viste la cara? Por un momento pensé que eras diferente, hasta me caías bien. Estaba dispuesta a darte otra oportunidad, y luego me entero de esto. ¿Pensabas decírmelo alguna vez? —Su voz estaba cargada de rabia y decepción. Ni siquiera me dejó defenderme. El ascensor se abrió y en

