NARRA MELISA No sabía cómo actuar ante la situación que había pasado entre Noah y yo. Es decir, ¿cómo pude caer de nuevo? Aunque era obvio que en algún momento pasaría. Me siento extraña, me siento un poco nerviosa, me siento... diferente. Recuerdo sus caricias, sus besos... eso me hizo sentir viva, amada, deseada. Estaba en la cocina haciendo el almuerzo, Noah no había salido para nada el día de hoy, estaba en el jardín con Wade jugando al fútbol. Hay unos hombres instalando las canchas que Noah le había prometido. Mi hijo estaba muy feliz. Noah compró algunos balones de fútbol y le dijo que se harían uniformes con sus nombres. —Quisiera tener más amiguitos para jugar —escuché a decir a Wade. No tenía hermanitos y tampoco primos, a veces se sentía muy solo en ese aspecto. Quizás cuan

