Salgo del baño y me encuentro con un Blake a medio vestir, sí, aún estoy en su casa.
—¿Piensas ir solamente con pantalones, el torso desnudo y descalzo a trabajar? —le observo mientras me hago una coleta alta.
—¿Algún problema, querida Amelie? —se acerca a mí de forma provocativa.
—Pues por mí quédate así —dejo una suave mordida sobre sus labios—. Pero no creo que a tu jefe le guste mucho —coloca sus manos alrededor de mis caderas pero no toca mi culo.
—Tú no sabes en qué trabajo, Amy —musita y se acerca a mis labios.
—¿Y de que trabaja el chico misterioso? —coloco mis brazos alrededor de su cuello.
—En una empresa —responde sin más—. Hay tostadas, café y jugo en la cocina —informa y se separa de mi cuerpo—. Voy a terminar de vestirme mientras desayunas —se pierde por el pasillo.
Camino guiada por el delicioso aroma del café recién hecho. Me unto mermelada en una tostada mientras vierto café en mi taza.
Analizo un poco mejor la casa, ya que ahora hay más luz que ayer por la noche, por lo poco que conozco de Blake no va mucho con él.
En cuanto acabo la segunda tostada, Blake aparece frente a mí con una camisa celeste la cual se ajusta muy bien a sus pectorales y un saco n***o.
—Listo para ti —extiende sus brazos y me sonríe—. ¿Te ha gustado el café? —asiento tragando el último bocado de la tostada.
—No acostumbro a desayunar y es extraño que un "desconocido" —hago comilla con mis dedos—, me haga el desayuno luego de haber tenido sexo —termino de beber el café.
—Yo he dicho que no era sexo y nada más para mí —apoya sus antebrazos sobre la barra de la cocina.
—¿A qué te refieres? —arrugo mi entrecejo.
—A que me gustaría conocerte mejor, Amelie —inspecciona mis ojos.
—Blake, acabo de salir de una relación de dos años y medio... —Blake niega.
—Amy, no te estoy diciendo de tener una relación —se apresura a decir—. Solamente he dicho que quiero conocerte más —asiento lentamente y observo la hora en mi móvil.
—Está bien —musito—. A mí también me gustaría —veo una leve sonrisa en sus labios.
—¿Quieres que te lleve a tu casa o al bar? —me levanto del taburete y me coloco frente a él.
—A casa —asiente.
—¿Ya estás lista? —me observa.
—Define lista —niega sonriente.
—Mejor vamos —ambos salimos de su casa.
|| ... ||
Ingreso al bar, el cual se encuentra vacío a esta hora de la mañana.
—Aquí me tienes, Frank —anuncio para luego dejar mi bolso encima de la barra.
No oigo movimiento ninguno.
—¿Frank?
—¡Estoy en la bodega, Amelie! —dejo el bolso del lado del bartender y me dirijo hacia la bodega.
Veo a Frank organizando el inventario y reponiendo cosas.
—¿Necesitas ayuda, Frank? —me observa y niega.
—Te he dicho ayer que este ya no es tu trabajo —asiento lentamente.
—Tú quieres que solamente me dedique a cantar aquí —deja lo que estaba haciendo y me observa.
—Porque eres buena, Amelie —señala—. Al público le gustas y haces que el bar vaya bien solamente por cantar —sonrío con timidez.
—Gracias por tus palabras —musito.
—¿Puedes aceptar mi propuesta? —hago una mueca—. Te pagaré lo que quieras, Amelie —suelto una leve risa.
—¿De verdad quieres que solamente cante aquí? —asiente.
—De verdad, eres muy buena y nunca había visto a la gente tan hipnotizada oyendo una canción —da un paso hacia mí—. Por favor, acepta mi propuesta y dedícate a cantar, tienes talento y no puedes dedicarte solamente a limpiar mesas y atender borrachos —utiliza un tono muy parental.
—Aceptaré tu propuesta, Frank —inmediatamente me abraza y yo lo siento como si fuese alguien de mi familia.
—Gracias por aceptar, Amy —acaricio su espalda.
—Gracias a ti por la confianza, Frank —me separo de sus brazos.
—No es nada, Amelie —balbucea—. Eres como una hija para mí y, si es para ayudarte a progresar, haré lo que sea —le sonrío con ternura.
—Eres muy bueno conmigo, Frank —susurro.
—Tú mereces más para tu vida, Amelie —palmea mi hombro—. Hazte valer en la vida, mereces muchas cosas buenas.
—Eres como un padre, Frank —él sonríe.
—Sabes que cuentas conmigo para lo que sea, niña.
—Gracias, Frank —hablo con sinceridad—. ¿No necesitas ayuda? —señalo las estanterías.
—Estoy bien, Amy —mueve la mano quitando importancia—. Ve a descansar, visitar a tu abuela o con el muchacho este que viene al bar a verte cantar —le observo sorprendida.
—¿Hablas de Blake? —hace una mueca.
—No sé cómo se llama, Amy —ríe—. Solamente he visto la forma idiota en la que te observa mientras cantas —niego.
—He cantado dos veces, nada más —asiente.
—Mi ojo no falla —me guiña—. Ve a descansar —señala la puerta—. Nos vemos en la noche, Amelie.
—Hasta luego, Frank —salgo de la bodega y tomo mi bolso para luego salir de allí.
Decido que sería una buena idea visitar a mi abuela. No está muy lejos del bar; así que, doy una caminata hacia el residencial donde está mi abuela.
Me dedico a observar los coloridos paisajes que nos obsequia la primavera, mi estación favorita del año. Todo es tan colorido, tan alegre que parece que lo malo no existiera en el mundo.
Llego al residencial y me recibe Susan muy sonriente.
—Buen día, Susan —la saludo contenta.
—Es bueno verte, Amy —me da su mejor sonrisa—. Tu abuela está desayunando en el comedor con Emil —asiento.
—Muchas gracias —camino hacia el comedor y los veo desde el umbral de la puerta.
Se ven muy felices los dos juntos, noto el rostro iluminado de mi abuela mientras observa al hombre que tiene frente a ella.
Me guardo la tierna imagen de ellos dos desayunando como si no existiese nadie más a su alrededor.
Camino hacia su mesa y ambos me observan.
—Hola —saludo con una sonrisa en mis labios.
Mi abuela se levanta de su silla y me envuelve entre sus brazos con todo el cariño para luego besar ambas de mis mejillas.
—Mi niña, que gusto verte por aquí —sostiene mis mejillas.
Emil se levanta de su asiento y me saluda con amabilidad.
—Veo que dedicas tiempo a tu abuela —Emil toma asiento y mi abuela también—. Deberías enseñarle eso a mi nieto —le observo confundida—. Siéntate, Amelie —señala la silla frente a ellos.
—El día que me crucé a Blake me dijo que a usted no le gustaba que él le visite mucho —él sonríe.
—No lo niego, pero él se dedica mucho a su trabajo, me visita sí, pero no sé si sea como tú eres con tu abuela —mi abuela sujeta mi mano con afecto.
—Estoy segura de que Blake lo quiere mucho, solamente es dedicado a su trabajo por vocación —Emil ríe.
—¿Quieres desayunar, Amelie? —cuestiona Emil.
—Ella no desayuna, cariño —mi abuela palmea su hombro.
—Ya he desayunado —menciono tranquila—. Gracias, Emil —él asiente.
Pasamos hablando un buen rato y es muy cómodo, sin mentir. Emil es muy agradable y me encanta ver qué está cuidando a mi abuela de muy buena forma.
—¿Qué tal el trabajo, Amy? —cuestiona Emil.
—Muy bien —asiento sonriendo—. Ahora seré cantante en el bar donde trabajaba, ya no soy más mesera —veo una sonrisa iluminar el rostro de mi abuela.
—¿De verdad, mi niña? —habla emocionada—. ¡Estoy muy contenta por ti! —se levanta y me envuelve en un gran abrazo.
—Gracias, abuela —veo a Emil sonriendo.
—Te felicito, Amy —le doy un asentimiento.
—Muchas gracias —le sonrío.
|| ... ||
Me termino de maquillar frente al espejo y veo a Claire ingresar en el camerino.
—Pues que mi amiga ahora es la estrella de las noches —me zarandea por los hombros sonriendo contenta.
—Esto es gracias a ti, rubia —aprieto su mano con cariño—. Nada estaría sucediendo sin tu ayuda —me abraza por los hombros.
—Eres muy talentosa, Amy —besa mi cabeza—. Y también tan sexy que volviste al tal Blake loco conociéndote sólo en un par de noches —siento mis mejillas ruborizarse.
—¿Qué es lo que dices?
—Vi como se iban juntos la noche anterior —me codea—. ¿Cómo ha ido todo? —sonríe con picardía.
—¿Qué quieres saber tú? —toma asiento frente a mí.
—¿Es bueno en la cama?
—¡Claire! —exclamo—. Pero es muy bueno —comienza saltar en su asiento.
—¡Me vuelvo loca! —chilla.
Golpean la puerta.
—Adelante —veo a Blake asomarse e inmediatamente observo a mi amiga.
—Bueno, debo ir a atender mesas —Claire se acerca a mi oído—. No te lo folles hasta después de cantar —suelto una leve risa—. Mucho cuidado con mi amiga —palmea el hombro de Blake antes de salir.
Me levanto de mi asiento y me observa con detenimiento.
—¿Siempre vendrás al bar? —él sonríe y se acerca a mí.
—Lo haré hasta que la cantante estrella ya no se presente más aquí —acaricia mi mejilla con suavidad—. Estás muy guapa —intenta besarme, pero le detengo.
—Alto ahí, soldado —le alejo con mi índice sobre sus labios—. Te mancharé con el labial —deja un beso sobre mi cuello—. ¿Has vuelto a visitar a tu abuelo?
—No le gusta que le visite excesivamente —asiento.
—Creo que no le haría mal que le visites —me observa extrañado—. Le haces falta, Blake —suspira.
—Tomaré tu consejo —me observa serio—. ¿Le has visto muy triste? —niego.
—Simplemente me parece que necesita a su nieto —planta un beso sobre mis labios y los suyos acaban rojos—. Te he dicho que te ibas a manchar —tomo una toallita desmaquillante.
—¿Estoy guapa? —coloca una mano en su cintura y saca culo.
—Guapísima —suelto entre risas—. Anda, ven aquí —le limpio los labios con cuidado.
Coloca su mano sobre mi cintura y posa su mirada en mi rostro.
—¿Qué canción cantaras hoy?
—Quieto —lo sostengo por la mejilla y acabo de limpiarle—. Cantaré "My inmortal" de Evanescence —desecho la toallita—. Listo —le informo.
—Estoy ansioso por oírte —susurra cerca de mis labios.
—Blake... —balbuceo y me alejo un poco—. Hablamos después, ya tengo que salir —le dejo allí y me subo al escenario.
Saco el micrófono del soporte y comienzo a caminar por el lugar.
"I'm so tired of being here
Suppressed by all my childish fears
And if you have to leave
I wish that you would just leave
'Cause your presence still lingers here
And it won't leave me alone
These wounds won't seem to heal, this pain is just too real
There's just too much that time cannot erase
When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
And I held your hand through all of these years
But you still have all of me
You used to captivate me by your resonating light
Now, I'm bound by the life you left behind
Your face it haunts my once pleasant dreams
Your voice it chased away all the sanity in me."
Todos se encuentran atentos y disfrutando lo que escuchan lo cual me hace sentir muy gratificada.
Veo a Blake en una esquina con el móvil apuntando hacia mí.
"These wounds won't seem to heal, this pain is just too real
There's just too much that time cannot erase
When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
And I held your hand through all of these years
And you still have all of me
I've tried so hard to tell myself that you're gone
But though you're still with me, I've been alone, I'm alone
When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
I held your hand through all of these years
You still have all of me ah, me ah, me ah."
Siento lágrimas amenazando con salir de mis ojos pero las contengo. Dejo el micrófono y bajo del escenario para encerrarme en el camerino.
Es la primera vez que no agradezco los aplausos, pero no me sentía lo suficientemente estable como para hacerlo.
Golpean la puerta e ingresa Blake en mi camerino.
—¿Te encuentras bien, Amy? —asiento sin levantar mi cabeza, no me atrevo a mirarle porque estoy a punto de llorar.
—No es nada —paso saliva y siento sus manos acariciar mi espalda.
—Amelie... —le observo y está en cuclillas junto a mí—. Amy —acaricia mi mejilla—. ¿Qué sucede? Tienes los ojos vidriosos —y mis lágrimas caen sin más.
No se me ocurre otra cosa que abrazarme a su cuerpo y esconder mi rostro para que no me vea llorar.
—Tranquila, todo está bien —musita en mi oído y acaricia mi espalda—. No lo reprimas —sollozo.
Me aferro a su cuerpo y libero todo lo que estaba conteniendo, todo lo que hace mucho necesitaba soltar.
Me alejo de su cuerpo y seco mis lágrimas con mis manos.
—Siento mucho que hayas tenido que verme así —él niega con una sonrisa en sus labios.
—Todos necesitamos dejar escapar nuestras emociones, está bien, es normal —acaricia mi mejilla—. Eres guapa hasta con cara de oso panda —inmediatamente me observo en el espejo y tengo todo el maquillaje corrido.
—Parezco un puto zombie —me quito el maquillaje con calma.
—Tú te verías bien hasta vistiendo una bolsa de basura —apoya su trasero en el tocador—. ¿Has llamado a Michel? —niego mientras me termino de desmaquillar—. Debes hacerlo, Amelie —murmura.
—Tengo que pensarlo, Blake —desecho las toallitas desmaquillantes y me levanto de mi lugar—. Es muy pronto aún —él me observa.
—Es muy pronto para que dejes pasar una oportunidad como esta —toma mi mano—. Ven aquí —me acerca a su cuerpo y me coloco en el hueco entre sus piernas.
—Debo cambiarme —sonríe de lado.
—¿Necesitas ayuda? —niego—. Está bien, te esperaré afuera —se levanta y sale del camerino.
Me quito el conjunto que tenía puesto y me coloco mis jeans blancos y el top n***o con los cuales había venido aquí. Tomo asiento en la silla y me calzo los tenis blancos.
Cuelgo mi bolso en mi hombro y salgo del camerino.
—¿Ya te vas? —Claire aparece frente a mí.
—Sí, pero necesito salir sin cruzarme a Blake —ella sonríe de lado.
—Se nota que le interesas —deja la bandeja sobre la barra.
—Acabo de terminar con Connor —le recuerdo.
—Pues se lo dices a él porque está detrás de ti —musita y se va.
Cierro los ojos con fuerza y me volteo hacia él.
—¿Ya te vas? —asiento ante su pregunta.
Frank se acerca a mí y me muestra un sobre.
—Lamento interrumpir, pero tengo esto para ti —me entrega el sobre.
—Gracias, Frank —murmuro y guardo el sobre en mi bolso.
—Es lo que hiciste como camarera este último mes y las tres noches que cantaste aquí —asiento.
—Muchas gracias —él sonríe.
—Nos vemos mañana —observa a Blake—. Pasas mucho por aquí tú —palmea su hombro—. Ten cuidado con esta chica que no carece de personas que la protejan —advierte y Blake asiente.
Frank desaparece y Blake me observa atento.
—Ya me han asustado las advertencias —suelto una suave risa ante su comentario.
—No te harán nada —palmeo su mejilla—. Debo volver a casa —le informo y salgo del bar.
—¡Amelie! —oigo a Blake gritar detrás de mí.
Pero no detengo mi paso, continúo caminando hacia mi casa.
—¡Espera! —me alcanza y detiene mi caminata—. No pienso dejar que te vayas sola por la noche.
—Lo he hecho mil veces y nada me ha sucedido —continúo caminando pero él me toma por la muñeca y me acerca a su cuerpo.
—He dicho que no dejaré que te vayas sola —musita muy cerca de mi rostro.
—Blake, nada malo sucederá —palmeo su pecho y me alejo.
Esta vez no me sigue, cosa que agradezco totalmente.
Camino por las veredas desoladas y me abrazo a mi cuerpo asustada. He caminado millones de veces por aquí sola o con Claire, pero hay un mal presentimiento rondando mi interior.
Intento caminar cada vez más rapido, ignorando los malos pensamientos que me están atormentando.
Me volteo al oír pasos detrás mía, pero no había nadie. Analizo un poco más la vereda y la única que se encontraba allí era yo.
—Es tu imaginación, Amelie... —musito y continúo caminando.
Estaba a pocas cuadras de mi casa cuando Connor aparece frente a mí con una sonrisa maliciosa.
—Al fin te encuentro, cariño —intento alejarme, pero él me jala y empuja contra la pared—. Ni pienses que te librarás de mí, nena —sujeta mi cuello con fuerza.
—Déjame... —suplico con el poco de oxígeno que tenía.
—¿Ahora me ruegas? —se acerca a mis labios—. Debiste pensar en eso antes de meterte en la cama de ese imbécil —comienzo a moverme entre sus brazos y él me golpea contra el muro.
—Connor, quiero irme... —él aprieta aún más mi cuello.
—Necesito dinero —arranca mi bolso de mi hombro y me suelta, haciendo que caiga de rodillas al suelo.
Comienzo a toser inmediatamente, pero al ver que comienza a sacar las cosas de mi bolso me levanto.
—¡Esas son mis cosas! —exclamo y me cuelgo de su espalda.
—¡No tienes nada! —se levanta del suelo y comienza a moverse—. ¡Todo me lo debes a mí!
Muerdo su oreja con fuerza y él me golpea contra la pared haciendo que mi cabeza se golpee, caigo al suelo muy débil como para poder ponerme en pie nuevamente.
Siento la mano de Connor golpear mis mejillas y luego lo diviso corriendo.
Es lo único que recuerdo antes de que mi entorno se volviese n***o.