4 TODA UNA DIOSA.

2570 Palabras
Luego de un fin de semana loco Leona me acompaño al colegio para que le explicara a la directora que ella se haría cargo de venir a firmar mis boletas y para cualquier emergencia. En cuanto pasamos el portón todo el cuerpo estudiantil se nos quedó mirando no solo como siempre lo hacen conmigo si no ahora llamábamos toda la atención, mi hermana con unos jeans negros que dejaban ver su escultural trasero, una ombliguera rosada que dejaba ver su pirsin en el ombligo, con unos botines negros cerrados con tacón grueso, un saco n***o que combinaba a la perfección con su look, y para acabar sus gafas, aunque la verdad no había sol. Para mi fortuna la muy tonta de mi hermana se atrevió a subirle más de lo debido a mi falda, a la camisa le metió tela de las orillas para que me quedara ajustada, me hizo ponerme el maldito saco y para mi suerte le di un punto; porque me quedaba justo y no guango como antes…le abra cocido también, el saco solo me hizo ponérmelo encima de mis hombros, me hizo una media coleta con chongo, rizo un poco mi cabello y me ayudo a colocar un poco de maquillaje. *Si tu como no poco maquillaje, Iris te unto casi casi toda la paleta de sombras* *Claro que no, solo un poco de rubor y sombra* *Bueno no quedaste mal, quedaste como una diosa* * Lo ves, además no me puso mucho maquillaje* *Eso del corrector, la base y no sé qué más me aburrió* *No sé para qué tanto maquillaje, así se acaban más su piel* Luego de hablar con la directora y entregar sus documentos, me acompaño a mi salón, pues quería presentarle a mis amigos; pero, si hay un, pero, la odiosa de Aneka apareció con sus apestosas suripantas -      Miren nada más, ahora como no tienes quien te defienda traes a tus refuerzos – hablo mientras veía a mi hermana. -      Pierdete Aneka – dije ya con fastidio. -      Aneka – dijo mi hermana – un gusto soy Leona –dijo mi hermana extendiendo la mano. -      Ni creas que voy a tocar tu sucia mano – dijo Aneka. -      No…que pena – dijo mi hermana – pero lo quería hacer por las buenas –se acercó muy instintiva y peligrosamente hacia ella – Aneka, querida de Chuqui – suspiro mi hermana – si te vuelves a acercar a ella o a insultar juro que te ira mal – sonrió mi hermana. -      ¿Me estas amenazando? – dijo con la voz cortada. -      No, no es amenaza, es una advertencia querida – sonrió mi hermana – te ira mal tenlo por seguro – no querrás meterte con 2 Román a la misma vez. -      ¿Eres su hermana? – pregunto Aneka. -      Si, ¿Algún problema? – dijo mi hermana. -      Son tal para cual – demando Aneka tragando saliva. -      Ten por lo seguro que si – sonrió muy malvadamente mi hermana. Rápidamente Aneka y sus secuaces salieron corriendo a su salón, yo la lleve al mío, para cuando entramos mis amigas me estaban esperando, otro arreglo de flores estaba en mi asiento, lo más interesante es que en medio de este había una Iris, si mi nombre es el de una flor. -      Mira qué bonito – dijo mi hermana mientras tomaba el arreglo - ¿Quién es el afortunado? – grito y volteo a ver a todos, quien intuitivamente voltearon a ver a Joss – vaya tenemos un ganador. -      Leona no espera – la detuve antes de que avanzara más – este arreglo no me lo dio el, es de otra persona – le susurré muy bajito – pero el si es el responsable de mi brazo – concluí tragando grueso. Leona me entrego el arreglo y camino muy decidida hacia Joss, quien no se levantaba de su asiento. -      Un gusto – saludo mi hermana sentándose en la mesa de Joss y extendiéndola la mano – soy Leona, y ¿tu? -      Joss – respondió el tragando grueso. -       Así que tú eres el rompe corazones – suspiro mi hermana – ahora veo porque…eres guapo, pero no tanto como para que hagas sufrir a mi hermana – digo mientras le apretaba la mano muy fuerte – no merece sufrir por idiotas como tú – bufo – así que mantente alejado hasta que controles a tu fiera esa chica loca que se llama Aneka…si realmente quieres a Iris lo demostraras – hablo muy seria – recuerda porque tiene el brazo lesionado, si le llega a pasar algo, te arrepentirás. Joss solo asentí con la cabeza mientras aguantaba las ganas de gritar por el apretón de mano y de cachetes que le hizo Leona. Se despidió de mi con un abrazo y un beso en la nuca, bueno al menos los tendré calmados por un rato. SABADO POR LA MAÑANA La semana paso muy rápido, ni Joss, ni Aneka se me acercaron, fue algo bueno porque así ya no tuve que esconderme en la biblioteca. Hoy quede con el papa de Mau para ir a su casa para poder ayudarle con sus tareas a sus hijos; mi vecina y profesara me hará el favor de llevarme ya que en esa misma dirección vive sus padres y se va a quedar los fines de semana con ellos. Llevamos 30 minutos en la carretera, ya me aburrí, pero me aguanto porque si no para la otra me deja mi vecina y tendría que ir en transporte y así mejor me lo ahorro. Veo que se estaciona enfrente de un portón café que se abre en cuanto presiona unos botones, entra y se estaciona a un lado de una fuente del jardín, me bajo y la ayudo con sus bolsas, ya que también lleva a su bebe. -      Ven Iris – me habla para decirme como llegar a la casa de los Navor. Salimos de la casa de los padres de mi profesora y me guía con su vista hacia la derecha – caminas 4 casas hacia la derecha –señala con su mano – cruzas la calle, al llegar a la esquina das vueltas y en esa misma cera se ve una reja grande negra a media cuadra, no te perderás porque se ven muchas rosas en el jardín - me sonrió. -Claro gracias – me despido con un beso. Sigo las instrucciones de mi vecina-profesora, llego y veo una hermosa residencia con un enorme jardín, muchas, pero muchas rosas, que malo que las odie. Me acerco al intercomunicador y toco el timbre. -      ¿Qué desea? – se escucha a un señor con voz gruesa. -      Soy Iris, vine por las tutorías de Ashley y Marco – contesto. -      Por supuesto un segundo, por favor. Se escucha como suenan las rejas al abrirse, entro y me quedo paralizada, veo alrededor de 15 carros, entre ellos el de Mau. *Mau está aquí Pepe Grillo* *Si Iris, pero recuerda a que viniste* *Si lo sé, necesitó el dinero* *Y ellos una maestra* *Pepe Grillo, sabes que soy pésima para enseñar* *Eso lo dices porque no le tienes paciencia a tus primos* *Exacto, Pepe Grillo*  Subo las escaleras para llegar a la puerta, la cual fue abierta por un señor moreno canoso, un poco regordete y algunas arrugas. -      ¡Bienvenida señorita! – saluda el señor frente a mí – pase, los muchachos están en el jardín trasero, acompáñeme, por favor. Camine atrás del señor, la casa esta enorme, gigantesca, una sala al tamaño de la primera planta de mi casa, llegamos por un pasillo donde había unas puertas corredizas; las cuales daban hacia el patio trasero, una enorme piscina y sillas donde se podían sentar a tomar el sol; también había una mesa como para 12 personas, en donde realmente estaban sentadas varias, pude visualizar a Mau, sus hermanos, su padre y su madrastra…o por los dioses del olimpo, ese es Panda, y el n***o ..o por Dios Nestor. Mis piernas estaban temblando todos al mismo tiempo aquí, yo en la casa de Mau, no lo puedo creer. -      ¡Iris! –hablo la madrastra de Mau – no te esperábamos tan temprano. Si ya me di cuenta son las 10 de la mañana y aún siguen en pijama, a excepción de Panda, el n***o y Nestor. Pero que guapo se ve Mau con su pijama, todo le va bien. -      Buenos días, disculpe, pero yo avise que vendría a las 10 de la mañana – dije levantando mis hombros. -      ¿Pero qué hace la hermosa gatita aquí? – ese fue Panda, un chico moreno, alto con un poco de panza, cabello castaño – ven aquí – dijo mientras me abrazaba y me da vueltas. -      No espera…espera...panda, me vomitare – en seguida me bajo. -      Perdón se me olvidaba, mírate eres toda una diosa – sonrió. -      ¿Estás bien Iris? – pregunto Mauricio acercándose a mí. -      Si estoy bien, gracias – sonreí. -      Siéntate – dijo mientras me acercaba a una silla junto de el – desayuna con nosotros – me sonrió. -      Gra...gracias, pero ya desayuné – dije con un poco de nerviosismo. -      ¡Vamos!, aunque sea algo de fruta – dijo su madrastra. -      Está bien - dije muy apenada – solo fruta. En todo el maldito rato del desayuno Mau no deja de mirarme, quería salir corriendo, estaba nerviosa, y más con su mirada y su hermosa sonrisa hacia mí. Luego de ese momento esperé a que se arreglaran los chicos, su madre iba a estar aquí con ellos, en cuanto bajaron con todas sus tareas por hacer me di cuenta de tenia que empezar de cero. Enseñarles paso por paso las operaciones de algebra, ya que ellos no sabían por que la z,y,a, aparecían, ni como se sumaban ni porque se movían y aparecían mas números abajo y arriba de la operación; con el inglés fue difícil porque ni si quiera se sabían al abecedario, ni el verbo tube, ni los numero en inglés (bueno del 0 al 9), en biología bueno fue un poco más fácil, pero no tanto, pues habían estado viendo todo sobre las células, en literatura eso es fácil. Bueno con tal que tuve hasta publico ajeno, como escuchan, Mau, Panda, el n***o y Nestor, se unieron a nuestra mini clase, ya que decían que era la “mini escuelita”, hasta con decirles que la madrastra de Mau estaba tan atenta a mis palabras. Llego la hora de comer y pues me invitaron, luego seguida de nadar en la piscina, en cuanto lo dijeron me dispuse a irme, pero me detuvieron antes de siquiera decir adiós. *Pepe Grillo no sé nadar* *Pues diles que no sabes nadar* *Tengo miedo, no quiero* *Diles que no sabes nadar, sirve que así Mau se ofrece para enseñarte* *Cierto, buen punto Pepe Grillo* -      Ten, pruébate este – dice Ashley extendiéndome un gancho con un bikini – es nuevo. -      Oye de verdad…yo tengo que irme – dije un poco asustada. -      ¿Sabes nadar? – pregunto muy seria, Ashley, Yo solo negué – no te preocupes te cuidaremos, ahora entra al baño y póntelo – demando. *Pepe Grillo, no quiero* *Te lo acabo de decir, póntelo y acércate a Mau* *Tienes razón, espero y no me vea muy provocativa* Luego de ponérmelo me mire al espejo, era muy provocativo, de una sola pieza, con un escote v que llegaba hasta el ombligo, la parte de atrás estaba igual solo que llegaba hasta las caderas. -      ¡Te ves genial en el! – dijo Ashley – tienes un cuerpo espectacular. -      Gracias - dije un poco apenada. -      Vamos le diremos a los chicos que te ayuden al entrar al agua. Bajamos hasta donde estaba la enorme piscina, en cuanto salimos los chicos se quedaron estáticos, ya que estaban jugando a las peleas, en donde se suben a los hombros de otro y quien caiga primero pierde. Que por instinto perdió Mau por voltear a verme. -      ¡Vaya Iris! -  exclamo Nestor – que guardadito te lo tenías. -      ¡Verdad que se ve espectacular! – dice Ashley brincando en su lugar. -       Estas muy guapa, como una diosa – contesto Panda. -      Gracias – dije muy apenada – solo que no sé nadar. -      No te preocupes, aquí te enseñamos todos… - lo interrumpió Mau. -      Parecen perros – dijo muy enojado – si no quieres entrar al 100% a la piscina solo siéntate en la orilla. -      De acuerdo –dije y me senté en la orilla metiendo mis pies. Los chicos empezaron a jugar con una pelota y luego a nadar de un extremo a otro, en cuanto una chica de la servidumbre salió con unas limonadas todos salieron hacia la mesa en donde habían estado desayunando; estaba a punto de levantarme, pero una mano me sostuvo mis pernas, provocando que girara muy asustada. -      Perdón – ese fue Mau – solo quería estar un segundo contigo…a solas. -      Está bien – pausé – yo…quería agradecer por las flores, la verdad no tienes que seguir enviándolas – sonreí. -      Claro que tengo…si no como sé que pensaras en mi – dijo muy indignado. -      Tienes razón – sonreí –oye, mi cuerpo me pide a gritos que entre al agua – pause - ¿Me ayudas? -      Encantado – hizo una sonrisa muy picara. Se acercó más a mí, me tomo de la cintura mientras yo posaba mis brazos alrededor de su cuello, caminamos un poco, hasta que vi que el cuerpo de Mau se iba hundiendo más y el agua ya nos llegaba a sus hombros, el miedo se apodero de mí, así que por instinto me subí a su cuerpo más de lo debido. Mis pechos quedaron al nivel de su cara y sus manos tocaban mis glúteos, su rostro se tono rojo como un jitomate cherry, sus manos temblaban y sus ojos no dejaban de brillar. -      Yo…yo... yo lo siento…no debí traerte más al fondo – carraspeo nervioso. -      No, creo que fue una mala idea – conteste. -      Creo que será mejor regresar a la orilla – dijo el volteando a ver a otro lado. -      Si creo que será mejor – dije un poco nerviosa. En cuanto llegamos a la orilla, me aferre a él, tenía miedo que me soltara, solo imagínense Iris muerta por ir a dar tutorías aparece ahogada en la piscina, no eso no. -      Iris, tranquilízate – dice tomando mis caderas. -      Perdón, es que tengo miedo – dije un poco confusa. -      No te voy a soltar, mírame, mírame Iris – demando. Mis ojos hicieron contacto con los suyos, son tan hermosos, casi podía ver todas las constelaciones en sus hermosos ojos, me quede por unos minutos así sin movernos como si estuviéramos jugando; mi vista bajo a sus labios, muy carnosos y rosados, demonios quiero probarlos, los deseo. Mis ganas le ganaron a la abstención, pegue mis labios a los suyos probando estos, él ni siquiera se inmuto, continuo con el beso, tanto así que pego mi cuerpo a la pared de la piscina para que no nos vieran, enredo una de sus manos a mi cabello empujando mi nuca a la suya e intensificar el beso, hasta que nos quedamos sin oxígeno.
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