- ¡Lo bese! – exclame, mientras me tiraba a la cama junto a mi hermana.
- ¿Qué tu qué? – casi grito de no ser porque le tape la boca.
- Cállate, nos van a escuchar – le dije mientras miraba hacia la puerta – como lo escuchas bese a Mau – digo mordiéndome los labios.
- Y ¿Cómo estuvo? – sonrió pícaramente.
- Genial – dejo salir un suspiro – no sabes que bien se siente besar a tu crush.
- No lo sé – dijo acomodándose abajo de las sabanas – pero lo que, si se es que te encanto, y te quedaste con ganas de más.
- No me pudo decir nada, los tontos de sus amigos no dejaban de estar de hostigosos – hice un puchero – y cuando me venía su madrastra me arrastro.
- Bueno ya tendrás más tiempo – dijo mi hermana – solo piénsalo por favor.
Luego de ese beso tan lindo y apasionado junto a Mau empecé a recibir más ramos de gerveras, he incluso muchos sms, se sentía tan bien que la verdad dejaba de pensar en todo lo que me decían en la escuela.
°°°
Estamos en la biblioteca, la maestra Alejandra nos ha puesto a leer un libro sobre alguna historia de fantasía, caricatura o novela para representarla.
- Les digo que la de Romeo y Julieta – esa fue Roxana.
- Yo digo que la de los tres cochinitos – dijo Becca.
- Si te das cuenta que somos 8 integrantes – dijo Uva.
- Bueno tenemos que buscar una historia en donde participemos todos - esa fue Kary.
- Mejor que cada quien vaya a buscar un libro, el que nos guste más lo hacemos – dijo Sahabanna.
- Me parece bien, vayamos entonces – dijo Uva.
Todos estaban buscando un libro para poder interpretar la historia, realmente no sabía que libro buscar, no es que me perdiera, la verdad me encanta leer, pero no soy muy buena escogiendo libros para interpretar; busco y busco hasta que encuentro un libro no muy lejos de los libros de geografía e historia; tomo el libro y empiezo a hojearlo “Santa”.
- No creo que las chicas quieran hacer esa historia – hablo Joss.
- No, no es una buena elección – dije muy cortante e intentando escapar, pero me detiene.
- Deja de hacerme sufrir Iris – dijo con voz gruesa.
- ¿Perdón? – pregunto muy confundida – yo no te hago sufrir.
- Demonios Iris, deja las estupideces, no se quien carajo te está mandado esas horribles flores – dice mientras soba el puente de su nariz - lo único que sé, es que solo lo haces para molestarme – dice sonriendo – pero sé que muy en el fondo aun me quieres – dice mientras toma mi mandíbula –me encanta que te des a desear – en segundos me planta un beso.
- No.…no.…quítate de encima…me lastimas – dijo susurrando para que no llamar la atención – Joss para... me lastimas.
- Sé que regresaras a mi tan rápido que me pedirás una y otra vez mas –dice muy sexymente.
- Vete a la mierda – le digo seguida de una pata en su bulto.
Camino decidida a la mesa donde estaba con los chicos, Sahabanna se dio cuenta, así que me hizo señas, le escribí en un papelito lo que había sucedido, seguido de su respuesta con un “se lo merecía”, de echo cuando lo vimos caminar con cara de dolor, con las piernas muy juntas e intentando caminar, estuvimos a punto de carcajearnos se veía tan chistoso.
No es que no me doliera es su parte intima, pero para la otra, juro que se le daré mas fuerte lo juro.
Por la tarde después de clases, tuve que ir de nuevo a la biblioteca, pues resulte que me contrabandee el mismo libro que tome en la mañana, Ana no estaba, si la bibliotecaria, así que entre a buscar otro libro para llevármelo a casa y leerlo, camine decisivamente al área de ciencia ficción y novelas.
Fue una mala idea pues se encontraba sentado Miguel leyendo un libro, gire rápidamente sobre mis talones para salir, pero él fue más rápido, tomándome de mi brazo izquierdo y jalándome hacia él.
- Hola Iris – dijo el muy seductoramente – sabes tenía muchas ganas de verte.
- Pues me alegro – sonreí con nervios – ahora si me sueltas necesito irme.
Pego sus labios a los míos besándolos delicadamente, para luego tomar mis cinturas y pegar mi cuerpo al suyo, bajo su boca dejando un reguero de besos en mi cuello.
- Deja de hacerte la difícil – dijo el muy serio – sabes que nos tienes comiendo de tu mano – suspiro – hay Iris, Iris, Iris, que voy a hacer contigo.
- Yo…yo tengo que irme – dije apartándolo de mí y corriendo por mi vida.
- ¡Iris! – grito - ¡Te deseo Iris! – volvió a gritar.
Me quede estática, no podía creer lo que mis oídos escuchaban, era una maldita broma o tan solo estaba diciéndolo para meterme miedo.
*Iris tengo miedo, corre por tu vida*
*¿Qué demonios fue eso? *
*no lo sé Iris, pero corre*
Corrí lo más que pude para alejarme de ahí.
°°°
Han pasado ya dos semanas después de ese incidente, ahora mismo me encuentro acomodando el Stan de los besos, si, así como la película, pero no tanto, hoy será la Kermes de la escuela, en donde recaudaremos fondos para esta misma, ya saben que un monitor se descompuso, más libros, más butacas y cosas así, para mi mala fortuna la directora me puso a mí, a dos chicas de segundo año y una de primero para la primera ronda.
Realmente hay de todo en la Kermes, antojitos mexicanos, postres, juegos, casa de los sustos y hasta un registro civil, si para casar a las parejas.
Sin olvidar que nos pidieron por cada alumno 3 conos de cascarones de huevo con confeti; así que ya se imaginaran desayunar todos los días huevo.
Lo bueno fue que mi hermana me ayudo a llenarlos y para hacerlo más divertido también los llenamos de harina y diamantina, ¡Que genial!
Estamos viendo cómo pasan los chicos pidiendo besos para que yo los bese, así que les cobro antes y luego mis compañeras les dan el beso, es una estafa fácil.
Luego de casi medio siglo aquí veo como llegan un montón de chicos en bola, hacia nuestro Stan, un chico que es el que viene en medio se acerca sonriendo, tez blanca, cabello n***o y con ojos cafés claros…se me hace muy conocido, aunque la verdad no sé de dónde pero no estudia aquí al menos se ve de 24 años el chavo.
- Hola hermosa – habla el chico mencionado – dime ¿cuánto tus besos?
- $10 pesos, por 1 minuto – contesto Paola la chica de primer año.
- ¿Tan baratos los das? – volvió a preguntar.
- No – conteste muy cortes mente – los míos cuestan más.
Sus amigos empezaron a echar bulla provocando que varias personas voltearan a vernos.
- Bueno hermosa, dime cuanto un beso tuyo, para mí – guiña su ojo.
- No lo sé, déjame pensar – hago cara de pensamiento cuando una voz chillona aparece.
- ¡Ni se te ocurra Gabriel! – veo en mi campo de visión a Aneka – no con esta put… - la interrumpe.
- ¿Quieres calmarte? – dice el muy exasperado – me invitaste para que me divirtiera y gastara mi dinero, eso estoy haciendo.
- ¡Hermano, te lo suplico! – dice con una lagrima en la mejilla.
*Hermano, escuche bien Pepe Grillo*
*Si, es su hermano, no vayas a provocar una 3ra guerra mundial he*
*Claro que no, acaso si no una pequeña batalla*
*Eso me temía, adiós a mi bono del año*
*Pepe Grillo, no vas a perder tu bono, espera ¿Te dan bono del año? *
*Si, el cual ya lo veo perdido*
*Como sea, hare enojar a Aneka*
*Solo ten cuidado, por favor*
*Si Pepe Grillo*
- ¿Tú eres su hermano? – digo un poco confusa y con una sonrisa ladina.
- Si, ¿Algún problema? – pregunto Gabriel.
- No creo que sea bueno que me compres a mí el beso – miro a Aneka un poco para hacerla enojar más – no creo que quieras probar mis besos, como dice tu hermana mis besos son un asco – sonreí – tanto así que todo el mundo los quiere probar, como su novio, por ejemplo.
- ¡Eres una sin vergüenza! – exclamo Aneka – Juro que me las pagaras Iris.
- Así que, aquí tienes a otras 3 chicas – las señale y ellas solo se reían de Aneka.
- ¿Tú eres la famoso Iris? – señalo con su dedo y mirada penetrante.
- La misma que viste y calza – dije extendiéndole la mano.
- Eres más linda de lo que me han contado – sonrió el chico.
- Me alegro que te hayan contado de mí, eso demuestran lo mucho que me quieren – dije sarcásticamente y sonriéndole a Aneka.
- Bueno, bueno, bueno – llamo la atención otro chico que veía la función – Gabriel si no la vas a besar, hazte un lado y deja a los pobres hacer trato.
- ¿Quién dijo que no la voy a besar? – dijo muy indignado – deseo un beso de ella – dice con una sonrisa ladina.
- ¡Estás loco Gabriel! – grito Aneka – si lo haces juro que por el resto de mis días te dejare de hablar.
- Hay por Dios hermanita, si compartes saliva con ella, ¿Por qué yo no también? – dijo muy sonriente - ¿Cuánto por 4 besos tuyos?
- Vaya eso no me lo esperaba – dijo Vivian una chica de segundo.
- $250, por 4 besos de 3 minutos cada uno – sonreí.
- Vaya, sí que eres muy especial – dice lamiéndose los labios - $150, y que sean de 4 minutos cada uno – dio su oferta.
- No lo creo – bufé – mis besos son muy caros, y más si es para una beneficencia – sonreí.
- Ok, ok, ok, entonces – se quedó pensativo – $200 por 4 besos, cada uno de 3 minutos – dijo mientras acariciaba su mandíbula.
- ¡Me parece bien! – exclame con un suspiro – solo por favor, nada de lengua ni morder o te cobrare doble, un extra por mis heridas y el mal gusto – le extendí la mano para cerrar el trato.
- Sí que eres extravagante, te das a desear ¿lo sabias? – pregunto dándome la mano.
- Sí, eso dicen todos aquí – alce mis hombros en forma de resignación – pero no se atreven a decírmelo en la cara.
El chico Gabriel saco su cartera, seguido de un billete de 200, para entregármelo, se lo di a Vivian, la cual me dio un papelito donde decía que había pagado y que si deseaba regresar por los besos más tarde lo podía hacer; como son 4 besos algunos chicos pagan por adelantado para regresar a la hora que quieran por sus besos.
- ¿Para qué regresar cuando los puedo obtener ahora? – pregunto Gabriel.
- Es una opción – dije alzando mis hombros.
- ¿Empezamos? – dijo con muchas ansias.
Tomé la botella de agua para tomar un poco, me relamí los labios frente de él, provocando una sonrisa coqueta por parte de él.
- ¡Empecemos! – dije poniéndome frente a el – nada de tocar mi cintura o mis glúteos – amenace, el solo sonrió y alzo sus manos en forma de rendición.
El chico tomo mi rostro para acercar mis labios a los suyos, sus besos eran lentos, pero seductores, sus labios son muy gruesos; sus manos apretaron mi rostro para pegarlo más al suyo.
Luego de 3 minutos nos detuvimos, tome un poco de agua y trate de controlar mi respiración, pasaron los otros 6 minutos más, y yo ya estaba súper cansada.
*Eso te pasa por intentar hacer enojar a Aneka*
*Pero me está resultando Pepe Grillo*
*Si la tienes hirviendo de coraje, pero tus labios van aquedar como si te hubieras inyectado Botox*
*De verdad están quedando feo*
*Solo un poco, creo que será mejor que ya no vendas tus besos después de estos*
*Tienes razón, ya siento hormiguitas en mis pobres labios*
*Oye, ¿Cómo llego tanto público? *
*Ni idea, solo sé que hasta el conserje está aquí viéndonos*
*Creo que acaban de hacer apuestas*
*Están locos, Pepe Grillo*
- ¿Continuamos? – pregunta el hermano de Aneka.
- Mjmjm – es lo que llego a decir porque mis palabras ya no salen, seguido de asentar con la cabeza.
Me acerco al hermano de Aneka y empiezo a besarlo, el enreda su mano en mi cabello para pegar más mi rostro al de él; abro los ojos y veo como Aneka está que echa humo por todos lados, llena de lágrimas.
Están por pasar los 3 minutos y decido hacer sufrir más a Aneka; enredo mi mano izquierda entre el cabello de Gabriel, meto mi lengua al a boca de Gabriel, provocando de se exalte y abra los ojos de sapo, pone una sonrisa ladina y empieza a juntar mi lengua con la suya, nos llaman diciendo que ya pasaron los 3 minutos; nos detenemos, provocando que todos aplaudan, pero luego de 2 minutos tratando de llenar nuestros pulmones de aire, aun no separamos nuestros cuerpos.
- Sí que eres un deleite – susurra Gabriel con dificultad – ahora entiendo porque Aneka no te quiere – sonríe - eres un deseo muy difícil de conseguir.
- ¿Podemos hacerla enojar un poco más? – le pregunto con más avaricia.
- ¿Por qué no? – sonríe.
Tomo mi nuca empujándola para enlazar nuestros labios y empezar a besarnos nuevamente, provocando que todos los presentes empezaran a gritar “MAS”, “BESO”, “IRIS”.
Después de un beso de 3 minutos, nos separamos, todo el mundo aplaudió y grito, solo sonreí, el hermano de Aneka sonreí por los besos, sus amigos le daban empujones; pero lo mejor de todo es que Joss y Miguel estaban presentes con el ceño fruncido, sus venas se resaltaban en la frente.
- ¡Cuidado! – grito Vivian haciéndome voltear rápidamente.
Veo a Aneka a punto de lanzarse sobre mí a golpes, pero Gabriel la detiene abrazándola, mientras ella patalea y lo golpea para que la suelte.
- ¿Estás loca? – pregunta muy enojado su hermano.
- ¡Suéltame! – grita Aneka – la voy a matar – dice pegándole.
Veo como Gabriel se la lleva muy lejos y poco a poco la gente chismosa se va dispersando después de ver el espectáculo.
- Gracias – la digo a Vivian – si no fuera por ti me hubiera llevado un golpazo.
- No hay de que - me sonrió Vivian – además me alegro verla como Grinch.
Luego de cambia de chicas en el Stand voy en busca de mi tía, mi hermana, mi mama y mis primos, los cuales encuentro comiendo en una mesa junto al puesto de antojitos mexicano.
- ¿Qué fue todo ese alboroto Iris? – pregunta mi tía.
- Solo un arguende por los besos – dije sin ponerle atención.
- ¿Cuántos distes? – pregunto mi hermana.
- No lo sé, deje de contar después del 3ro. – dije alzando mis hombros.
- ¡Golosa! – dijo mi abuela, provocando que nos riéramos.
Después de todo el alboroto, mi familia se fue a casa, mientras todos los estudiantes nos tuvimos que quedar a limpiar todo el patio donde realizamos la Kermes, algunos padres de familia también se quedaron a ayudar; estoy saliendo de la dirección, ya que tenía que entregar las ganancias del Stand, cuando me topé con Gabriel.
- Hola – dijo con una sonrisa sincera – quiero disculparme por lo sucedido con Aneka – dijo mientras se toma el puente de su nariz.
- No te preocupes – dije mientras decido caminar – ya estoy acostumbrada.
- ¿Qué puedo hacer para compensar lo pasado? – pregunta mientras me sigue.
- ¿Qué es lo que quieres Gabriel? – volteo a verlo mientras me lamo mis labios.
- Bueno, aparte de disculparme…quería invitarte un café – dice mientras se muerde sus labios – o cualquier cosa que se te antoje – sonríe.
- ¿Tienes tiempo ahora? – pregunto con mucho interés.
- Por supuesto que si – sonríe –vamos.
Caminamos hasta donde llegamos a un Mercedes Benz azul, abrió la puerta del copiloto para ayudarme a subir, rodeo el carro y subió al piloto, arrancando el motor y saliendo del colegio para entrar en la carretera.
Llegamos a un café donde había mesas negras, un sillón rojo, pegado a un ventanal, una barra donde preparaban las bebidas, de hecho, no había mucha gente en este lugar, se veía muy fino, elegante, pero a la vez sencillo.
- ¿Qué les traigo? – pregunto el mesero.
- Un mocaccino y una rebanada de choco flan – dijo Gabriel.
- Un Frapuccino con cajeta y una rebanada de pastel de zanahoria – dije.
- En seguida se los traigo – dijo el mesera retirándose.
- Y bien, Iris – hablo Gabriel - ¿Puedo saber porque todo el mundo te odia y te desea al mismo tiempo? – Pregunto alzando sus cejas.
- No lo sé – dije alzando mis hombros – soy alguien deseable es cierto – pause – pero también alguien a quien le tienen envidia – bufe.
- Pues ya veo – dice sonriendo – puedo entender porque Aneka te odia – suspira – Eres una chica muy sexy, tienes tus encantos – sonríe – y besas apasionadamente súper bien.
- Gracias por el alago – digo mientras me muerdo mi labio inferior.
- Al contrario – hace una pausa mientras el mesero pone nuestro pedido en la mesa – gracias a ti por ese beso – sonríe mientras se lleva su taza de café a la boca – no es fácil encontrar una chica como tú.
- No vas a encontrar a ninguna chica como yo – demande llevándome un bocado del pastel a la boca – soy única, y eso Aneka lo sabe – suspire – por eso me odia, porque no es como yo.
- Lo sé, eres toda una Diosa – suspira – o más bien dicho…. “un deseo de la cabeza a la punta de los pies”
- Vaya, nadie me había dicho eso antes – le sonreí – pero tienes razón, soy un deseo, pero no es tan fácil que me tengan – pause – soy muy difícil de convencer.
- Eso le dijiste a Joss – bufo.
- El ni siquiera ha estado cerca – dije con el ceño fruncido.
- Aneka dice… - lo interrumpí.
- Aneka, Aneka, Aneka - hice mi cara de disgusto – a eso me invitaste, para hablar de tu hermosa hermana – pausé – si es eso, deberías estar con ella.
Me dispuse a levantarme para salir de ahí, pero Gabriel me detuvo.
- Lo siento, no debí decir eso – pauso – es que tienes mucho misterio, y por lo que veo las cosas que mi hermana me conto, parecen historias sacadas de una novela.
- Quien quiera contar la historia con sus palabras que la cuente – pause – pero solo el que la haya vivido, sabrá la verdad – bufe.
- Tienes razón, te pido disculpas…podemos terminar con esto – señalo los platos en la mesa – prometo no hablar de mi hermana – suplico con las manos juntas.
- Está bien, pero si vuelves a mencionarla, juro que me voy – demande.
*Solo lo haces para molestar a Aneka*
*Pepe Grillo, pareces nuevo, solo lo hago por el delicioso café y el pastel*
*Si tu como no, a eso se le llama, ponerle más leña al fuego*
*Bueno si en parte sí, pero no me voy a ir sin acabarme mi pastel*
*Haya tu si Aneka no te golpea el lunes*
Luego de esa advertencia por parte de Pepe Grillo, me dispuse a seguir platicando con Gabriel, sus gustos, su edad, su trabajo, y que vive solo, en su propio departamento, hasta con decirles que hasta me invito a su cumpleaños, que es en unos días e intercambiar número telefónico.
Lamentablemente la noche llego y tuvimos que retirarnos, pues a mí me regañarían por no llegar a tiempo a mi casa y a, el pues Aneka lo fulminaría, cuando llegamos a mi casa me despedí y le agradecí por el pastel, pero no sin antes darle un beso y que le restregara a su hermana.
*Y el muy gustoso te lo recibió*
*Ya lo dijo el Pepe Grillo, soy un deseo*
- ¿A dónde fuiste señorita? – ese fue mi tío.
- Me invitaron un café – sonreí – como va lo del trabajo.
- He conseguido uno – dijo sonriendo.
- ¿De verdad? – sonreí y brinque - ¡Que alegría me da! – exclame.
- Si, el señor es buena persona, vio que realmente le eche muchas ganas –sonrió – y le gusto que supiera manejar el montacargas – suspiro – nadie lo sabe usar, lo malo es que no quiero que mis nuevos compañeros de trabajo me odien, al parecer no les gusto que el jefe elogiara mi trabajo.
- No te preocupes tío – me acerqué a el – veras que se convertirán en tus amigos, y sirve que también les enseñas a usar el montacargas – le sonreí.
- Eso espero desastrosa – dijo mientras alborotaba mi cabello con su mano.
- Ya verás que todo saldrá bien – le sonrió y lo abrazo.
- De hecho, lo invite como agradecimiento a cenar en dos semanas – dijo sonriente – porque a pesar de que no tenía todos los papeles requeridos, me dio el trabajo, y me va a ayudar, a conseguirlos y sobre todo porque sabe que tu tía está a semanas de dar a luz, por eso me dio el trabajo.
- Me alegro mucho, bueno pues entonces tendremos que preparar la cena en dos semanas – le sonreí.
- ¿De qué platican? – hablo mi tía, quien entro a la cocina al lado de mi hermana.
- Que mi tío ya tiene trabajo – sonreí – y que en dos semanas tenemos visitas a cenar.
- Me alegro – dijo mi tía dándole un beso – y ¿Quién vendrá a cenar?
- Su nuevo jefe – le respondí – así que tenemos que preparar la cena.
- Bueno nos tendremos que apurar – dijo suspirando mi hermana – no queremos correr a la mera hora.
Me alegra que las cosas estén tomando un buen curso, mi hermana de regreso, mi tío con un nuevo trabajo, con un bebe en camino.
Vamos bien así que no necesitamos problemas por ahora.