Capítulo V

1588 Palabras
En los celos hay más amor propio que amor —François de La Rochefoucauld. Bella frunció el ceño cuando entró a Inferno y vio a sus compañeras ir de un lado para otro en el camerino, todas lucían sumamente hermosas y estresadas lo que quería decir que alguien muy rico e importante estaba por llegar. Siempre se las veía de esa forma cuando era así. — Hola Candy ¿Quién viene hoy? —preguntó sentándose en su silla con tranquilidad. Su mirada barrió por todo el escritorio buscando su maquillaje, pero todo estaba absoluto desorden. — ¡Estoy muy ocupada como para hablar! Bella quiso refutar que ya lo estaba haciendo, pero no le vio sentido, en su lugar buscó entre la torre de maquillaje regado una base de su color. — ¡No puedo creer que estés tan tranquila cuando viene él! —chilló Melissa tomando un labial rosa que estaba justo a su lado mientras que Bella solo pudo encogerse en hombros. A diferencia de los demás ella solo se limitaba a hacer su trabajo sin importarle que hombre rico las visitara. Bella nunca había querido un hombre que pagara por servicios carnales a cambio de su dignidad, ella podía trabajar sin problema. — ¿Y quién viene hoy? ¿Christien Blake, Johan LeBlanc, Tony Beckham? El solo nombrar a esos hombres hizo que su pulso se acelerara, sentía un terror atroz hacia ellos porque bien sabía a qué se dedicaban esos tipos y por ello no le gustaba ni siquiera estar cerca de ellos, pero sus compañeras en cambio estaban encantadas mientras fueran paseadas en carros lujosos y les dieran dinero. —No puedo creerlo —murmuró indignada Melissa entornando los ojos—, no estúpida, es el jefe quien viene. Entonces se fue antes de que ella pudiera preguntarle otra cosa. ¿El jefe? Ni siquiera sabía a quién pertenecía Inferno pero ahora entendía perfectamente las caras aterradas incluso de los gorilas. — ¿Quién bailará hoy en el show principal? —preguntó a Jessica después de terminar de maquillarse. La mujer la miró maliciosa y sonrió de la misma forma. —Tú. — ¡¿Yo?! —Gritó horrorizada—, ¡No puede ser! Gabriel no me dijo... ¡Además a mí me tocó ayer! Jessica se encogió en hombros y le señaló el papel donde publicaban las bailarinas de la noche y para su mala suerte estaba ella. —La cosa es, cariño, que si Gabriel dice salta todas saltamos ¿Lo captas? A menos que quieras que te despidan, algo que dudo porque de ser así ya te hubieras ido ¿No es así? No perteneces aquí, no eres como el resto de nosotras. Y dándole una mirada venenosa salió de camerino. Bella gimió con agonía. Dios debe estar castigándome por algo que hice en la otra vida. Sin tiempo corrió a terminar sus detalles antes de ser llamada a bailar junto con Tina y Candy. Sus manos comenzaron a sudar al escuchar la ovación del público masculino al saber que tanto ella como Candy iban a bailar juntas, lo típico pues ellas junto con Jessica eran las favoritas. —Bella, son las once —dijo Candy llamando su atención. Asintió siguiéndola. Después de una larga presentación que solo sirvió para aumentar sus nervios finalmente dijeron sus nombres artísticos para que la ovación estallara en aplausos y chiflidos. Seguidamente Tina salió detrás de Candy y por último Bella quien trató de no mirar fijamente a los hombres del público pese a la potente mirada que recorría todo su cuerpo. Se limitó a bailar lo mejor que podía por si acaso su jefe la estaba mirando. Entonces todo se detuvo por un momento cuando volvió a verlo, recordó cuando él le dijo que esa noche se verían y de inmediato captó que se refería a eso. Apartó la vista de él cuando Tina se sentó sobre las piernas de un hombre y Candy bailaba sensualmente a otro. Lamentablemente aquello era parte de su trabajo buscó a alguien que no resultara demasiado peligroso para su existencia. Justo al frente estaba un hombre al que nunca había visto antes, rodeado por unos cantos estúpidos que siempre iban a gastar su sueldo allí. Bella sonrió tratando de parecer seductora y caminó lentamente hacia el hombre que parecía estar nervioso con su atención como si fuera su presa, él no representaba ningún peligro para ella. Cuando estuvo frente a él los hombres a su alrededor comenzaron a decir estupideces sin embargo el chico el chico parecía una estatua. Bella tomó sus manos posicionándolas en sus caderas y empezó a balancearse al ritmo de la música, ella sintió que sus manos temblaban y le mostró una sonrisita ladina divertida por sus reacciones de él, parecía un adolescente inexperto, se mordió el labio para no soltar una carcajada cuando se sentó sobre sus piernas moviendo su trasero contra su ingle y rápidamente sintió la dureza apretando sus pantalones, esa fue la señal para levantarse e irse, entonces Bella escuchó a uno de los idiotas gritarle. — ¡Siéntete bien perdedor Ian, por primera y última vez una mujer como esa te verá! Ella ni siquiera le dio una mirada al imbécil pero si se atrevió a hacer algo que nunca había hecho antes en los dos años que llevaba trabajando allí. Se inclinó y tomó el cuello del desconocido dándole un beso caliente que lo tomó por sorpresa. El chico respondió con torpeza y eso bastó para hacerla sonreír. —Debo irme cariño —le susurró al separar su boca de él dándose cuenta que la sostenía de la cintura. Vio como sus mejillas se coloreaban y le guiñó un ojo antes de irse de allí. Una vez dentro del camerino se encontró con Candy y Tina quienes chillaban mirándola como si no pudieran creer lo que había hecho recientemente. — ¡¿Quién es él?! ¡Porque debes conocerlo o no lo hubieras besado! —No lo conozco, estaban molestándolo diciendo que era un perdedor por su apariencia y no tener una chica, yo solo lo he ayudado. Todos esos bastardos saben que yo nunca he besado a ningún hombre al que le bailo. — ¿Y te h gustado el beso? —preguntó emocionada Tina. Enseguida Bella entornó los ojos. Tina era demasiado soñadora, se autoproclamaba siempre enamorada del amor, s lema era que el amor nos rodeaba, nos salvaba y que estaba en cualquier lado menos esperado. Le encantaba hacer de Cupido o en su caso la Venus que era su nombre artístico en Inferno. Antes de que Bella pudiera responder las chicas pusieron su cara de susto y allí la halaron del brazo haciéndola girar chocando con un duro torso masculino. Lo que no esperó ella en lo absoluto fue alzar la vista y encontrarse con esa mirada ámbar que la hacía temblar. Él no apartó sus ojos de ella ni un momento ni siquiera cuando habló a las chicas detrás de ella. —Déjenos a solas. Sus rasgos parecían peligrosos, como si él estuviera enojado por alguna razón y al momento en el que iba a protestar que no podía echar a las chicas de su propio camerino él arremetió contra su boca devorándola como un hambriento hacía con el pan. Bella no pudo evitar cerrar los ojos y aferrarse a sus hombros masculinos perdida por su abrazadora pasión, su cabeza daba vueltas y solo podía pensar en estar allí, con él, con nadie más que con él.Ningún otro le había despertado aquellos controversiales pensamientos y por temor imaginó que ningún otro lo haría.Kyrian Areleous había aparecido para volverla loca y lo estaba consiguiendo.Por un momento se olvidó que estaba en el camerino de su trabajo por lo que cuando él acunó su trasero ella enrolló una de sus piernas en las caderas masculinas mientras que la otra era sostenida por su gran mano que dejaba caricias por cada parte que rozaba. Soltó un gemido inevitable en el momento que Kyrian la presionó contra la puerta y sus partes íntimas se rozaban aún con la ropa puesta. Con atrevimiento mordió su labio inferior para separarse. —Joder, no vuelvas a besar a otro maldito hombre o lo mataré, no me importa quien sea, ni el motivo que tengas, acabaré con él Avery, tu eres mía y de nadie más, me perteneces ¡Jodidamente lo eres!Se aventuró a tratar de besarla de nuevo no obstante Bella ya había salido de la burbuja de lujuria que los había envuelto, su vio de hombre posesivo no admitía queja alguna la había sacado de allí.Así que con furia se soltó de su agarre. — ¡Que te jodan Kyrian Areleous! ¡Si quiero besar a media Bruselas lo hago, no eres mi dueño, que te quede claro!— ¡Pero si tu jefe! ¡Vuelve a besar a otro maldito hombre, no vacilaré en despedirte y a él lo mato! Dadas las circunstancias no veo que sea lo más conveniente ¿No? Kyrian arqueó una ceja azuzándola. — ¡Tu...! ¿Mi jefe? —preguntó estupefacta.Su boca se abrió levemente incrédula ante tanta casualidad, esto le pareció divertido ya que la sonrisa que esbozó cubrió todo su rostro y sus ojos brillaron. —Sorpresa cariño —dijo él con sorna—. Al parecer ahora en tu vida soy omnipotente, resulta que el destino parece querer unirnos de todas las maneras posibles ¿No? En tus tres trabajos tendrás que soportar al padre de tu hijo.
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