Se soltó del agarre de Peter y fue directo a la cafetería.
Alexander se levantó limpiando sus labios, entró al edificio seguido de Eleazar. Llegaron a la habitación de Sophie, la puerta estaba rota, alguien la había atacado, su respiración aumentó casi de inmediato, entró rápido y vió la habitación algo revuelta, camino observando cada rincón, había pertenencias de Sophie y de una pequeña niña regadas, eso le hizo hervir la sangre, apretó los puños con fuerza recordando el supuesto engaño.
Se giró con fuerza y estaba por salir cuando una chica llegaba, en sus manos traía algunas cajas de cartón.
—¿Quienes son ustedes? ¿Que hacen aquí? Ya le hicieron bastante daño a las chicas, ya ninguna de las dos está aquí ¿que más quieren?
—¿Conoces a Sophie? ¿Que pasó aquí?
Peter cuestionó con calma.
—¡Por supuesto que conozco a Sophie! Y también conocí a Felicia, eran excelente compañeras.
—¿Que pasó aquí?
La cámara de mi habitación grabó a un hombre, rompió la puerta y salió unos minutos después, Sophie salió con la pequeña después de unos minutos con una maleta en mano.
—¡Así que el papá de esa niña volvió! Vámonos de aquí Peter, ya tienes tu respuesta.
Alexander apretó los puños y caminó a la salida, en cuanto puso un pie fuera de la habitación de detuvo al escuchar a la chica.
—Ese hombre no era el papá de la pequeña Sophie.
—¿La pequeña Sophie?
Peter preguntó asombrado.
—Si, Felicia le puso ese nombre en agradecimiento a su amiga.
—¿Que dices?
Alexander se giró y caminó a la chica con mirada asesina. Peter se interpuso y preguntó con calma a la chica.
—¿Sophie era la madre de esa pequeña?
—¿Que? ¡Noo! Felicia era la madre de la niña, Sophie siempre le ayudó como su mejor amiga.
Pero estos días fueron duros para ella, destrozaron su reputación y fue expulsada de la universidad, no sé que le habrá dicho ese hombre para que se fuera así sin más y por si fuera poco ahora la universidad pondrá una demanda por daños en su contra, para que pague por los daños.
El corazón de Alexander latía con fuerza, sus piernas se sentían débiles y su cabeza daba vueltas tratando de encontrar una respuesta, estaba apunto de caer y se sostuvo de una pequeña mesa a lado de la puerta, sus ojos danzando desorbitados y confundidos se pasaba la mano por su cabello perfectamente peinado.
—¿Que hice? Peter, ¿que hice?
—Pueden retirarse, debo recoger todas las cosas de Sophie y enviarlas a su casa.
—¡No toques nada! Yo me haré cargo.
—Pero...
—¡Pero nada, largo!
La chica dió un suspiro lleno de fastidio y asintiendo dejó las cajas en el piso.
—Deben enviar sus cosas a casa, o los prefectos de las habitaciones botaran todo a la basura. No creo que Sophie vuelva después de la expulsión.
—Antes de que te vayas. Dame la grabación de esa cámara, te pagaré muy bien por ella.
—¿Por qué debería entregarla? ¿Quién eres tú?
—Soy el Duque de Norvig, el novio de Sophie.
—¿Que dices? ¡Eso! ¿Eso es cierto?
Peter asintió y acompañó a la chica por la grabación.
Alexander volvió a recorrer la habitación, sus ojos habían cambiado por completo ya no mostraban la furia contenida, ahora estaban llenos de tristeza y arrepentimiento.
Encontró una fotografía a lado de la cuna que Sophie había olvidado por las prisas, era una chica embarazada y a su lado Sophie, Felicia tocaba su vientre abultado con una mano y con la otra abrazaba a Sophie.
*—Fui un estúpido, no me alcanzará la vida para pedirte perdón mi bella Sophie.
Peter volvió con la grabación, se la entregó a su jefe y esperó frente a él, esperaba órdenes precisas de lo que debían hacer.
—Empaca todas las cosas de Sophie, las llevaremos a casa, mañana que la encontremos le pediré perdón.
—¿A casa de sus padres, señor?
—A nuestra casa.
Cada objeto de la habitación era empaquetado cuidadosamente, cuando terminaron ya era de madrugada, Alexander le envió un mensaje pero se dió cuenta que jamás llegó a su destinatario.
Pensando que Sophie estaba molesta y lo había bloqueado, intentó llamarla, no hubo respuesta.
—Peter, llama a Sophie, por favor.
—Eso intente decir señor, la señorita está desaparecida, no responde nada.
—¿Que estás diciendo? ¡Eso no puede ser! Envía a alguien en su búsqueda, rastrea su teléfono, haz lo que tengas que hacer para encontrarla.
—Al instante señor.
—Y encárgate de éste desastre.
Los hombres salieron de la habitación, Peter subió al automóvil las cajas con las pertenencias y fueron directo a la mansión Norvig.
Al llegar fueron cuidadosamente colocadas en una habitación, Peter comenzó a buscar en las aerolíneas el nombre de Sophie, pero no había nada, siguió con los autobuses y no encontraba nada, eso le hacía pensar que seguía en la ciudad.
Llamó a sus contactos para que comenzaran con la búsqueda de la chica.
En el autobús, llegaron a la primer zona de descanso, a Sophie le había parecido una eternidad y sólo llevaban cuatro horas de camino.
Al bajar con la bebé en brazos se dió cuenta que el nombre de la zona no correspondía a la que marcaba la bitácora del trayecto, el letrero brillante llevaba el nombre New hope.
—Señor, ¿puedo hacer una pregunta?
—Digame.
—¿No deberíamos estar en la parada, Inmen?
—Hubo un accidente en esa dirección señorita y nos desviaron a esta parada, esperaremos treinta minutos a qué reestablezcan la circulación.
—¡Gracias!
Felicia que estaba dormida en sus brazos comenzaba a despertar y balbucear que quería comer, se sentaron en las pequeñas mesas de descanso y abrió la bolsa de papel con la comida que le había regalado esa mujer tan amable.
*—¡Por todos los cielos!
Sophie ya sólo tenía un par de monedas pero dentro de la bolsa había una cantidad de dinero que le ayudaría a seguir adelante. Algunas lágrimas salieron de sus ojos y sonreía para sí misma observando el letrero luminoso.
*—¡Así es, ahora tenemos una nueva esperanza!
Terminaron de comer un poco de fruta y un sándwich, Sophie metió la mano a su bolsillo y acercándose al basurero, se deshizo de su tarjeta telefónica.
Tras pasar los treinta minutos, volvieron al autobús y siguieron su camino. Por la gran ventana Sophie veía el basurero quedarse atrás y con el su vida anterior.