Después del desayuno, Edson esperó a Amira en el despacho, la joven tocó la puerta y con voz imponente él, le permitió el ingreso. Ella se sentó mientras él aún mantenía la mirada en los papeles que contenía en las manos. —Aquí estoy—, Edson levantó la mirada, dejó a un lado lo que estaba haciendo y se concentró en aquella muchacha. —Nos casáremos apenas me divorcie de mi esposa. —Anoche dijiste que no querías casarte, no entiendo por qué quieres divorciarte. —Aunque no quiera debo hacerlo, mi abuelo te eligió para que fueras mi esposa y debo cumplir su última voluntad. —Si yo iba hacer tu esposa, ¿por qué te casaste con otra? —¿Me estás reclamando que me haya casado primero con otra antes que contigo? —No, la verdad es que me sentí feliz cuando la noticia llegó a oídos de mi fam

