Abrir mis ojos y darme cuenta que no era un sueño o pesadilla me puso melancólico, los pesados ojos se fueron abriendo lentamente, parpadee un par de veces y cuando logré aclarar la visión me di cuenta que estaba en la habitación de Dary. Un olor desagradable me llegó, olfatee las cobijas por si eran esas las que apestaban, sin embargo, de dónde expandía ese olor desagradable era de mi cuerpo, joder, había sudado como caballo y este se había secado nuevamente en mi cuerpo y por eso ese fastidioso tufo. Rápidamente me levanté, cuando estaba por poner los pies en el suelo, Dary ingresó —Ya estás despierto viejo—, asentí y caminé hasta el baño. —Necesito darme una ducha—, estar limpio para salir a buscar a mi esposa era lo que tenía que hacer. —Está bien, ahí está la ducha, cualquier co

