Cuando supe que no estaba en el hospital la busqué por todas partes, bajo la torrencial lluvia que caía y no la encontré. Sentí mi corazón apretarse porque ahora, recién ahora descubría cuánto la amaba, la necesitaba a mi lado, ella no podía irse de mi vida, no podía acabar con esto que recién empezaba, ella tenía que dejarme demostrarle cuánto la amaba y lo feliz que podía hacerla cada día. Era de madrugada y el agua no cesaba, estaba parado en el centro de la vía dirigiendo la mirada de un lado a otro esperando verla venir, pero Belly no volvía, no sabía dónde estaba, porque se había ido sin darme una oportunidad. Mi pierna izquierda se dobló y se estrelló contra el pavimento al igual que mi mano, quedé con la otra pierna inclinada y solté un grito con su nombre, esperando que pudier

