Nicole Mis párpados pesaban mientras poco a poco comenzaba a abrir mis ojos, mi cuello dolía por la posición en la que estaba, haciéndome poner una mueca. Me encontraba sentada en una superficie dura, apoyada en una fría y húmeda pared. —Miren quién despertó. Reconocer aquella voz me hizo despertar de un salto, mis ojos no tardaron en distinguir la silueta en medio de aquella habitación casi a oscuras. Dante. Mi respiración se volvió rápida y superficial mientras sentía el pánico invadiendo mi torrente sanguíneo. Pero entonces también fuí consciente de algo más, de la tela alrededor de mi boca, mis manos se encontraban atadas fuertemente con una cuerda que provocaba un ardor contra mi piel con cada mínimo movimiento y había otra cuerda alrededor de mis tobillos, otra cosa era que me

