Y ahí estaba, parado con el desodorante en la mano y mirándome fijamente. En sus ojos veía preocupación, enojo y... ¿Deseo? Podría salir corriendo a abrazarlo porque hace tiempo no lo veía, pero quiero correr y darle una paliza por ser tan irresponsable y ni siquiera avisar a sus padres a dónde carajos iba. Simplemente, lo observo y veo cómo recorre mi cuerpo de arriba abajo y de abajo arriba. Hace contacto visual y comienza a bajar el desodorante lentamente y veo un pequeño destello pasar por esos ojos tan lindos que tiene, me da una media sonrisa y en su mejilla se arman esos huequitos que no había visto antes e inconscientemente sonrío. Dios, este gurí va a matarme de un infarto. - Lea, tenemos que irnos, ya estamos por entrar a clases - dice Lía tocando mi hombro y desvío mi mirada ha

