Llego a la universidad y noto cómo todas las personas me miran, pero no es una mirada de asco, sino una mirada de asombro. Comienzo a caminar por el pasillo y lo único que escucho son susurros y cuando los miro paran de susurrar. No logro escuchar bien, es raro porque tengo nítido el oído para los sonidos. En fin, sigo caminando y cuando doblo en uno de los pasillos veo a Lía, Lea y un mocoso que se cree grande por ir a 3.º. - ¿Qué quieres? - dice Lía y el muchacho saca de su bolso un desodorante y se lo da a Lea. - Toma, un Rexona, jamás te va a abandonar - dice y comienza a irse, pero en el trayecto se va riendo, me dejó ver, pero ninguna de las dos me ve, ya que están concentradas viendo a este imbécil correr. Escucho el corazón de Lea agitado y cuando quiero acordar, ella se da vuelt

