- ¡Mamá, ya llegué! - digo a los cuatro vientos abriendo la puerta principal y dejándola así, porque Lía viene detrás de mí, viendo que nadie responde. Camino hasta la cocina y veo la nota de mamá. - ¿No hay nadie? - pregunta Lía y niego con la cabeza. - No, mamá, dejó una nota de que salieron al súper y de que hay comida en la nevera - digo y Lía va hacia la nevera y abre la puerta y hay pastel de carne y albóndigas. - Bueno, a comer - dice Lía y saca la comida y apoya todo en la mesada. Enarco una ceja y ella se encoge de hombros. - Lía, hay platos, manteles y vasos que poner - digo y ella simplemente apoya un brazo abajo de la mesada mientras que con el otro pincha una albóndiga y me mira. - Lea, hay comida, una fuente y una jarra de la cual podemos tomar - dice y niego con la cabe

