Mientras me ducho analizo en mi cerebro aquel texto que leí, lo revuelvo en mi cabeza y es realmente lo que dije, si lo lees con muchísima atención es como si estuviera hablando una persona, es como si esa misma persona que lo cuenta desde las sombras los estuviera observando y nadie se diera cuenta de ello. Es como si algo raro hubiera ahí, algo inhumano y ese algo inhumano se sintió tan real... - Lea, apúrate - me dice Lía desde el otro lado de la puerta y simplemente me enjabono, me enjuagó y salgo. Mientras me voy secando con mi mirada busco la crema, pero no está, entonces la llamo a Lía. - Lía, alcánzame la crema de coco - digo, y enseguida abre la puerta y me la da. Siempre estoy envuelta en la toalla cuando ella entra al baño o a mi habitación, pero esta vez, simplemente me vale

