Es hoy, y tengo muchísimos nervios. No he podido dormir bien de los nervios, cada dos horas me despertaba y recién a las cinco de la mañana pude dormir hasta ahora a las ocho cuando escuché un ruido de sirena. Estoy ansiosa, me da miedo que pase lo mismo que pasó la vez anterior, me da miedo de que no podamos hablar nada, que no haya tema de conversación, que no podamos comunicarnos. Suspiro y escucho los pasos de Lía venir hacia mi habitación. - Oye, Lea, ¡LEVANTATE! - dice y empieza a golpear la puerta de mi habitación como si no hubiera un mañana. - LÍA, POR FAVOR, CÁLMATE - digo enderezándome en la cama y gritando. Ella abre la puerta, asoma su cabeza sonriendo y niego con la cabeza. - Lea, ya es sábado, arriba, vamos, ya es hora de levantarse - dice y comienza a sacarme las frazada

