Una vida feliz
Diane una pequeña de tan solo 5 años vive feliz al lado de sus padres y sus tres hermanos, son una familia importante en su pequeño pueblo, viven en una enorme hacienda preciosa, corre por el campo su padre le enseño a montar, juega con los animales, toda una vida de ensueño, su única preocupación es en el preescolar no pintar fuera de las líneas.
Es una niña preciosa su tez blanca, cabellera castaña y ojos color miel grandes y expresivos, la adoración de su padre por el gran parecido con su madre, a ella no le importaba ser la niña mimada de papá todas las mañanas corría a recibir a su padre ya que por las noches, el trabaja llegaba siempre antes de que se fuera al preescolar.
—Hola princesa como amaneciste.
Le preguntó su padre dando un tierno beso en la frente.
—Bien papi mis hermanos como siempre, que no me dejan dormir y mami no les dice nada.
Su padre sonrió ante el puchero que hizo la pequeña parlanchina, al estarse quejando de sus hermanos.
—Pero princesa no dices que dormiste bien.
La mira con una sonrisa y una ceja alzada, al darse cuenta que quería que regañara a sus hermanos.
—Bueno papi si dormí bien pero es que siempre me molestan.
Volvió hacer un tierno puchero,
su padre la carga suelta una carcajada, y negando con la cabeza sobre las ocurrencias de su hija, el sabía perfectamente lo caprichosa que podía ser Diane, para llamar su atención, pero así la amaba, el amaba a sus hijos y esposa más que a nada en la vida.
Se esforzaba por darles lo mejor, mejores colegios, la mejor ropa, zapatos, que pudieran pedir sus hijos que el no se los diera.
Diane un día llega del preescolar y le pregunto a su madre.
—¿Oye mami porque papá trabaja tanto en la noches.
Su madre sonrió tiernamente y le toma sus dos mejillas para que la mire a los ojos.
—Por qué los ama mucho y quiere lo mejor para ustedes.
Diane solo asintió y salió corriendo hacia las caballerizas, ella amaba esos animales y su papá le había enseñado que a pesar de ser unos animales grandes eran nobles, y ella no les tenía miedo, apesar de su corta edad para ella todo era bonito, perfecto tenía un papá consentidor, tres hermanos que apesar que pelearán, los ama demasiado ella pensó que siempre sería así o al menos su pequeña cabecita eso le decía.
Que equivocada estaba.