bc

MI NUEVO CAOS

book_age18+
4.9K
SEGUIR
49.5K
LEER
asesino
oscuro
prohibido
dominante
chico malo
drama
bxg
pesado
pelea
like
intro-logo
Descripción

La mafia era algo con lo que Allyson no estaba dispuesta a lidiar.

Había descubierto que el verdadero amor existía, pero las dificultades de un mundo completamente diferente al que creía pertenecer la hicieron alejarse de él.

Pasa el tiempo y el destino les coloca en una nueva tesitura ofreciéndoles una segunda oportunidad.

¿Qué pasará cuando se vuelvan a cruzar después de haber estado meses sin verse?

[ Es recomendable leer mi primera novela "MI NUEVO JEFE" para comprender esta. ]

chap-preview
Vista previa gratis
Prólogo
Un tornado no se para a mirar territorios, jamás se detiene a mirar por dónde pasa. Avanza sin siquiera una dirección específica y su trayectoria cambia sin que nadie pueda preverlo. Quizá me condené mucho antes de que me diera cuenta. Toqué un terreno prohibido, crucé líneas que tendrían que haber sido invisibles. Hasta que le conocí viví en mitad de una marea que jamás se atrevió a encararme. Mi condena fue que, similar a un desastre natural, nunca supe en qué momento me debilitaría. La vida es un terreno mucho menos predecible que mi caótica naturaleza. Perdí la guerra. Supliqué olvidarle para llegar a sanar la herida. Pero alejarme supuso arrojar una gotita de limón sobre ella cada día.  Ardía, dolía, quemaba, escocía. Llegó un momento en el que me resultó tan insufrible la decisión tomada que pensé en desaparecer.  Mudarme a Canadá y vivir una temporada en casa de mis padres. Despertarme por las mañanas y salir al balcón a disfrutar de un zumo y un libro antiguo en soledad. Desconectar de lo que Nueva York me hacía sentir, de lo que me hacía recordar. A veces no basta con querer. Creí estar convencida de que el amor podía con todo, que era el arma más poderosa del planeta. ¿Estaba equivocada? ¿Acaso viví engañada toda mi vida? Aún sigo sin saberlo y, de hecho, creo que jamás lo sabré con certeza. Supongo que en esto consiste vivir. En dudar, elegir y actuar.   Dudar de lo que sentimos, cuestionarnos nuestros principios y creencias, titubear respecto a las decisiones que tomamos. Elegir un camino, una opción. Decantarnos por algo sin saber si realmente estamos tomando la mejor elección, si nos estamos subiendo en el tren correcto en el momento indicado.  Y actuar. Llevar acabo nuestra voluntad. Hacer algo sin terminar de comprender del todo por qué lo estamos haciendo. Toda acción tiene por efecto una consecuencia. Sea positiva o negativa.  En mi caso la consecuencia de mis actos fue autodestruirme, perderme. Caer al fondo de un pozo que jamás pensé que fuera tan difícil de trepar. Yo misma quise ponerme una daga al cuello, porque tuve la opción de arrepentirme.  Sabía que Drake me esperaba. Sabía que si volvía a él no tendría problema en recibirme con los brazos abiertos porque vi la súplica en sus ojos cuando decidí abandonar el aeropuerto.  Ignoré sus llamadas y mensajes durante días. Ignoré el timbre de mi casa aquella noche de sábado en la que solo tuve ganas de llorar. Evité su mirada cuando me vio aparecer al cabo de una semana en la empresa, pero por suerte no tuve que afrontarle cuando avisé a su padre de que dejaba el trabajo.  Quizás no fue la mejor decisión, pero fue la que tomé. Y sí, todos nos equivocamos, incluída yo. ¿Cómo iba a saber que aquello me dejaría peor de lo que ya estaba? ¿Cómo iba a saber que las consecuencias de mis acciones me terminarían por hundir? A partir de entonces mi vida se convirtió en un árido desierto. Uno de esos en los que el calor te causa alucinaciones y el viento te azota en la cara dejándote sin aire. Llegaron semanas de noches de insomnio, pesadillas y sueños de los que nunca quise despertar.  Los días se hicieron monótonos, insípidos y aburridos. Días grises y desesperantes donde me propuse buscar un nuevo trabajo o un nuevo pasatiempo que rompiese los esquemas de la vida que tenía antes de él. Necesitaba algo diferente que me descolocara la cabeza tanto como para no poder acordarme de nada. Algo que robara mi tiempo y me agotara tanto física como psicológicamente, que anestesiara el dolor que sentía por su ausencia. Temo de mis propios efectos, de mis resultados. Pero también aplaudo la fiereza de no rendirme, de buscar siempre la resiliencia.  Al fin y al cabo, a todos nos conforman nuestras experiencias. Gracias a las mías he podido darme cuenta de que traigo un don en las venas que no dista mucho de ser una especie de maldición.  Soy una especie de huracán que cobra fuerza dependiendo de las variables de su entorno. Ahí fuera es donde me esperan las posibilidades, pero ellas no le temen a la tempestad. Lo que tengo que hacer es amoldarme. Buscar el punto neutro que me devuelva el equilibrio, que me deje descansar. Y supongo que es el tiempo el único que puede ayudarme. Tiempo al tiempo, dicen.  En días, meses o incluso años, volveré la vista atrás y veré el amor que sentí por él como un mero recuerdo. Como algo de lo que aprendí, algo que me hizo crecer. Sabré que lo que aparentemente es malo puede convertirse en bueno si uno es paciente. Todo cambia, todo pasa.  — ¿Más café? — dejé de garabatear en la libreta que tenía sobre mi mesa y asentí al camarero al alzar la vista.  Tuve que sonreír por compromiso, aun odiando la típica "sonrisa por imposición". Él me observó compasivo, como si de repente hubiese proclamado mis pensamientos en alto por equivocación.  Hidden Cafe se convirtió en mi segunda casa durante esos complicados meses. Se trataba de una pequeña cafetería-librería que encontré un día paseando por las calles más recónditas del barrio de Little Italy. Me gustó por ser un lugar rústico y tranquilo, donde nada más entrar llegaba a tus fosas nasales un olor a tierra mojada y café recién hecho que se te grababa en la memoria. Fue mi serendipia, el sitio al que acudía a perderme entre las páginas de un libro y evadirme de la realidad. Donde, por primera vez en mucho tiempo, sentí que respiraba aire fresco. — Muchas gracias — contesté obligándome a poner buena cara.  No debió darse cuenta de que no tenía muchas ganas de conversar o tal vez se asustó por las ojeras grisáceas que decoraban mis ojos desde hacía semanas. — ¿Estás bien? — inquirió con ceño fruncido, parecía preocupado. — ¿Por qué me lo preguntas? Su mirada corrió a la libreta abierta en la que había estado dibujando. Una cantidad exagerada de ojos abiertos cubrían cada centímetro del papel. Cuando cogía el lápiz pocas veces me daba cuenta de lo que realmente estaba haciendo. En este caso, incluso yo me sorprendí. — Llevas dibujando lo mismo durante días — le escuché decir.  Extrañada, tuve que tomar la libreta entre mis manos y echar un vistazo a las últimas páginas.  Tenía razón. En ellas, tan sólo había ojos abiertos, miradas que enfocaban a diferentes direcciones. No me hubiera resultado tan raro de no ser porque nunca fui consciente de lo que estaba dibujando.  Cuando volví a elevar la mirada hacia el chico, éste me miraba con una leve sonrisa curvando sus labios. Cerré la libreta de golpe al imaginar que estaría juzgándome. — ¿Te sientes observada? — su pregunta me heló la sangre. — Dicen que si dibujas ojos sin darte cuenta es porque crees que alguien te está observando... ¿te están acosando? — volvió a preguntar, esta vez con un toque de preocupación en su voz.  No quise creerle. Claro que no me sentía observada, aquello fue un acto inconsciente e inocente al que no encontré sentido. A veces las cosas carecen de significado y, en este caso, no había una explicación lógica para mis dibujos.  — No, no me siento observada... pero después de lo que has dicho, eres tú el que parece haber estado observándome todo este tiempo — contesté con tono bromista, con tal de hacer desaparecer una tensión repentina entre ambos. El joven rio de forma suave y dos hoyuelos aparecieron en sus mejillas dándole un aspecto tierno. Acompañé su risa con la mía y le observé volver al interior de la barra donde prosiguió con su trabajo dejándome con una nueva preocupación en la que pensar.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.7K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook