P.O.V Drake Wells: Llegamos a Wilmington alrededor de las ocho de la mañana. Era la hora perfecta sabiendo que a las nueve comenzaba el horario de todos los estudiantes de instituto. No nos haría falta esperar que nuestro querido corderillo acabase las clases porque nos la llevaríamos antes. Aparcamos a una distancia segura de la puerta principal del Mount Pleasant High School, una de las instituciones de educación secundaria de la ciudad. La niña vivía a quince minutos a pie, por lo que lo más seguro era que no tomara el autobús para llegar. Saqué de la guantera los mapas que había traído y los desplegué para recordar la variedad de rutas que tendría Sylvia Kjös hasta llegar a su destino. Allyson, a mi lado, no dudó en inclinarse hacia mí y echar un vistazo también. La observé de re

