La zona estaba llena de vegetación, caminar por aquí era peligroso si le sumamos que no hay luz, solo ruego por que mi esposa esté bien. Sigo el sendero, veo rastros de plantas rotas, por aquí tuvieron que pasar, no pierdo tiempo y comienzo a correr, el viento me trajo un sonido, juro que fue un grito de Adaluz. Mi corazón está a mil por hora, temo que esté lastimada, que esos miserables le hicieran algo, justo iba a acelerar mis pasos escuché voces. -¡No me toquen!- gritó Adaluz Me acerqué con cuidado, no quería hacer ruido hasta que supiera cuantos eran los que secuestraron a mi mujer. -¡Quédate quieta!- gritó uno de los hombres -Esa voz… ¿Frank?- preguntó Adaluz El hombre se quitó la máscara, efectivamente era Frank, los hombres a su lado no se descubrieron el rostro. -¿Qué

