-Una vez llegamos a la hacienda Adaluz hizo llamadas a todos aquellos que la bonita le daba recursos para notificarles que ya no lo haría, ella estaba siendo atacada por la alcaldía así que ahora debe ser el mismo alcalde quien se hiciera cargo.- -Cariño no quisiera ser tu enemigo.- -Jamás lo sería por qué te amo, bueno si me llegas a ser infiel te hago ver el mismo infierno.- mencionó -Te seré fiel, lo juro.- mencioné levantando la mano.- -Eso espero, pero por otro lado no seré una tirana con el pueblo, solo quiero un poco de revuelo, el alcalde vendrá aquí pidiendo perdón, entonces voy a cobrarme la ofensa.- -¿Te importa tanto la Alcaldía?- pregunté -La verdad antes era así, quería que todos vieran como una mujer podía dirigir la política con rectitud, pero a veces siento que pie

