Al salir de la habitación dejé a mi esposa dormida, es necesario que un médico la revise, no es normal que esté débil constantemente. Los niños estaban en el comedor, no me quedé con ellos pero les mencioné que nos iríamos de viaje, primero tendríamos un asunto en la ciudad, después llegaríamos a la playa, casi me rompen los tímpanos de la alegría y es que no es para nada, mi pobre Andrés jamás hizo algo diferente por mi culpa. Ahora debía averiguar qué pasó con Frank, necesito saber si en verdad mis cuñados acabaron con el. Me dirigí hacia las caballerizas, el lugar donde deberían estar se encontraba solo, no había rastro de esos hombres. -¡Raúl!- Llame al cuidador. -Dígame señor Holmes- -¿Dónde está Juan y Gabriel?.- -Mi señor ellos están en la maleza- -¿Maleza?- -Si mi señor,

