Por fin habíamos llegados a la ciudad, antes este lugar era mi hogar, pero hoy lo veo como algo extraño. Llegamos al hospital, tuvimos que pedir una cita de inmediato, sé que Adaluz estaba nerviosa, esto es muy doloroso para todos. Era una situación extraña, los cuatro estábamos en el consultorio esperando que decía la doctora, a mi esposa le hicieron exámenes de sangre, orina y una ecografía, podía ver que Adaluz se encontraba temerosa. -Estarás bien amor.- mencioné tomando su mano. -¿Qué tal que todo esté dañado? No podré darte más hijos.- -Oye, aquí lo importante es que tú estés bien, te necesito a ti Adaluz.- La doctora se sentó, ella leía los resultados, se que dirá que mi esposa está bien, solo son cosas normales después de una perdida. -Señora Holmes he revisado con profun

