CAPÍTULO CINCO.
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LO HE PERDIDO TODO.
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La luz en la habitación lastima mis ojos, miro el lugar donde me encuentro, sé que no es mi hogar, y que sin duda no es mi recámara.
Las sábanas suaves tienen un olor peculiar e intento moverme pero siento molestia en mi cuerpo, lo siento pesado, estoy toda pegajosa además me siento muy agotada y me duele el vientre.
— ¿Qué fue lo que pasó? — Intento recordar lo que pasó sosteniendo mi cabeza y los recuerdos llegan a mi mente como lluvia de fotografías y algunos fragmentos de videos nada alentadores, levanto las sábanas y una mancha de sangre esta sobre ellas.
— ¡Pero que… no puede ser que fue lo que hice! — El miedo se apodera de mí al notar la escena, una noche de pasión desenfrenada.
— ¡Auch! — Me pongo de pie y camino al baño despacio, dándome un baño largo; Limpio todo mi cuerpo, es más que obvio lo que había pasado esta noche, perdí mi virginidad, me duele incluso el trasero y las imágenes en mi mente son borrosas pero claras a la vez, yo entregado todo mi cuerpo a un hombre desconocido, pidiéndole más y más. Frente al espejo puedo ver algunas marcas en mis senos, al parecer fueron bien disfrutadas, abro el espejo y veo varias cosas de hombre; Salgo envuelta en la toalla acercándome a un armario donde hay varios trajes caros de un hombre que por cierto tiene buen gusto, este lugar no parece una habitación de hotel, tiene mucha personalidad, la alfombra parece tejida a mano, se siente muy suave en los pies, recuerdo haberla visto anoche.
— ¡Dios que voy a hacer! — Grito angustiada; En ese momento, junto a la cama, veo que hay una nota con una tarjeta * Úsala, no tiene límite, la clave es ****, es toda tuya *.
— Genial, me están pagando, cree que soy una prostituta, quizá ni siquiera notó que fue mi primera vez — Aunque eso no evita que la guarde en mi bolsa, en la mesa hay un desayuno increíble, algunos analgésicos que ingiero y otra nota.
*Si deseas algo más pídelo al guardia de la puerta, descansa todo lo que desees, tendremos una noche aún mejor lo prometo * .
— Increíble, cree que se repetirá — Al abrir realmente está un hombre cuidando la entrada y me sorprende, pero él me mira y sonríe muy amable; Si... ya recuerdo su rostro, él fue quién me trajo a este lugar confundiéndome con una sexoservidora ¿De verdad tengo pinta de serlo? Eso lastima mi ego.
— Buenos días señorita ¿Desea algo? — Dice muy amable.
— Lo siento pero… pero debo irme — Debo alejarme de este lugar para poder pensar claro.
— Señorita la llevaré a dónde desee, son órdenes del señor, cuidarla y traerla de vuelta, si desea salir a dar un paseo yo… — Frunzo el ceño al escucharlo.
— ¿Señor, cuál señor? Escuche anoche hubo un error, yo no soy una prostituta y esto no debió pasar jamás, disculpe pero debo irme y dígale a su “señor” que olvide lo que pasó — Intenta detenerme pero no se atreve a tocarme, así que camina detrás de mí haciendo una llamada; Subo a un taxi de prisa y bajo unas cuadras después para perderlo, ya estoy cerca de la oficina. Jamás he llegado tarde, camino con un poco de dificultad y entro apresurada hasta la oficina, dónde me dirijo al baño y me arreglo con la ropa de oficina de ayer mientras escucho las risitas de mis compañeras, no le hablo a nadie y me siento en silencio pensando en la noche que había pasado y el problema en el que me encuentro ahora.
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Flashback.
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Un año antes .
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Estiré todo el cuerpo para liberarme de la tensión al pasar mucho tiempo sentada dibujando.
— Por fin terminé con el trabajo de esta semana, creo que podré perder el tiempo en la oficina — De haber sabido no hubiera respondido esa llamada jamás. — Mamá qué milagro que me hablas, sabes que estoy trabajando — Dije en un tono alegre pues era la primera vez que mi madre me hablaba a la oficina.
— ¡Necesito que vengas a la comisaría, tu padre está en problemas! — Gritó desesperada.
— ¿¡Por Dios qué pasó se encuentra bien?! —.
— ¡Quieren dejarlo ahí para siempre! ¡Tienes que sacarlo ahora! ¿¡Qué vamos a hacer sin él!? — Salí de la oficina, tan preocupada sin saber que caminaba a mi propia sentencia.
Resultó que atraparon a mi padre robando, pero él dijo ser inocente, que solo hacía lo que le había pedido su jefe, pero si ese era el caso ¿Por qué lo acusaban a él? Salí molesta de la comisaría y llamé a su jefe, él es el dueño de la empresa y se encarga personalmente de sus negocios, mi padre me dio el número para pedir que aclarara toda la situación.
— Este es su número, llámalo y pídele que explique todo — Me dijo lleno de confianza pues sabía que era inocente.
Cuando salí de la comisaria mi madre salió detrás tan de prisa regañándome como si todo hubiese sido mi culpa.
— ¡Debes sacar a mi esposo de ahí! ¡Tu hermano necesita a su padre, tú ya lo has tenido tanto tiempo y lo hemos dado todo por ti, es lo menos que puedes hacer! —.
— Si mamá, no hace falta que me grites delante de todas estas personas — Cuando el hombre respondió el teléfono me citó en su oficina de inmediato, así que me apresuré a ir hasta ese lugar en un taxi.
No es un edificio grande y me dio mala espina. Me recibió una mujer que me llevó hasta la oficina del jefe de mi padre, su uniforme parece demasiado formal y bien planchado, como esas empresas perfeccionistas y miserables.
— Buenas tardes Daniela, pasa siéntate — Sus palabras me habían sorprendido.
— ¿Cómo sabe mi nombre? — Le pregunté llena de dudas.
— Tu padre habla mucho de ti — “Claro eso debe ser” pensé y entré con paso dudoso mirando alrededor. Un lugar frío y que da sensación de peligro, nada lindo en realidad, solo el escritorio donde se posa este hombre da una sensación de tener que estar alerta.
— Si, sobre mí padre, él está arrestado en este momento, dicen que estaba robando y él dice que usted fue quién lo envió, podría ir a aclarar esta situación y que así lo liberen por favor mi madre está desesperada y … — En ese momento me interrumpió.
— Lo siento pero … si lo atraparon robando y no es la primera vez, él ya me debe mucho así que no veo cómo podría ayudarlo — El teléfono en mis manos vibraba intensamente con los mensaje de mi madre, exigiendo que sacara a su esposo de ahí o el que sufriría sería mi hermano menor, ese pequeño que ocupa todo el espacio en mi corazón.
— Por favor señor, le pagaré todo el dinero que le debe mi padre, pero déjelo salir, yo me haré cargo de sus deudas — Pedí de pronto para intentar solucionar el problema.
— ¿De verdad te harás cargo de las deudas de tu padre? ¿Cómo podría confiar en ti? — Me cuestionó entrecerrando la mirada.
— Le daré lo que quiera, de verdad puede confiar en mí — Lo pensó por un momento apoyando sus manos en el escritorio dejando caer un mechón de cabello sobre su rostro.
— Me agradas Daniela, demasiado, así que hagamos esto, cásate conmigo y dejaré libre a tu padre, incluso olvidaré la deuda — Lo miré sorprendida, es un hombre bastante atractivo, con el cabello un poco largo y se mantiene en forma; Además es bastante alto, sin duda muchas mujeres debían perseguirlo, bajo su camisa pueden verse algunos de sus tatuajes, que le dan un toque rudo.
— ¿Disculpe? — Creí que los mensajes de mi madre me tenían tan aturdida que escuché mal.
— Bueno te daré dos opciones, te vas de aquí sin mi oferta y tú padre se pudre en la cárcel o sales de aquí con un prometido y todos tus problemas resueltos, un trato justo querida Daniela, tienes todo lo que deseo de una esposa ejemplar — Con esa mirada intensa recorrió mi cuerpo entero.
— ¡Usted está loco! — Dije molesta.
— Siempre tengo lo que deseo querida Daniela, así que … qué dices ¿Aceptas o no? — Me pongo de pie para salir de ese horrible lugar, pero una llamada de mi madre entra justo en ese momento y por alguna razón decidí responder.
— ¡Ya lo arreglaste, tu hermano está llorando tanto, quiere a su papá de vuelta! ¿¡Dónde demonios estás, por qué no estás ayudando a tu padre!? Pensé que te importaba nuestra familia, después de todo lo que hicimos por ti — Escuché a mi hermano llorar tan triste, no podía salir de ahí y las palabras de mi madre solo hacían que me sintiera peor.
— Está bien — Dije sin más y el hombre sonrió satisfactoriamente, se había salido con la suya.

Carlos, nuestro villano.
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