–Muy bien. Empezó a soltarse le hebilla del cinturón mientras rodeaba el sofá y a ella se le desbocó el corazón y le costó respirar. Oyó que se bajaba la cremallera y quiso mirar hacia atrás. –Mira hacia delante, princesa. Ella obedeció porque no quería que parara. Le acarició la espalda y el trasero y le levantó el vestido. Le bajó las bragas y Jada cerró los ojos mientras la acariciaba y excitaba. Entonces, oyó que rasgaba el envoltorio del preservativo. Metió un dedo dentro de ella y contuvo el aliento. –¿Preparada? Ella solo pudo asentir con la cabeza. Entró lentamente y ella clavó las uñas en el respaldo del sofá. Así entraba más profundamente y le gustaba, pero no podía verlo. Empezó a acometer con fuerza y ella se preguntó si era lo que él quería, pero solo fue u

