13.-

2065 Palabras

Tenemos que sacar a Leena –comentó Alik a la mañana siguiente, durante el desayuno–. No ha salido desde que estamos en París. –Yo tampoco he salido casi del patio –replicó Jada llevándose la taza a los labios. –Mentirosa, todas las mañanas te das un paseo hasta la torre Eiffel. –Y llevo a Leena. –Aun así, creo que no ha salido bastante. Entonces, se dio cuenta de lo raro que era todo. Llevaba unas semanas en París acostándose con un hombre que acababa de conocer, que era su marido, y qué cosas hacía con él... qué cosas quería de él... Le temblaron las manos solo de pensarlo. Se miró las manos para intentar pensar en otra cosa y se dio cuenta de que esa mañana no se había puesto el anillo de Sunil, se había puesto los anillos que le había regalado Alik, pero nada más.

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