En medio de la noche, Elena estaba decidida a prepararle una cena romántica a Isaac después de que llegara del trabajo porque se imaginó que necesitaba mucho reposo por todos los problemas que debía solucionar en la empresa, a veces lo ponían de mal humor.
Sin embargo, ahora en la cocina se daba cuenta de que la señora Berta le estorbando un poco, aparte de que no estaba dispuesta a soportarla para nada.
—Necesito esa olla—le comento Berta tratando de hacer que Elena perdiera un poco la paciencia porque no la soportaba para nada.
A diferencia de esta mujer que debía ceder a todos los caprichos de esa anciana mientras que sostenía el cuchillo, no obstante, para usarlo en otra cosa.
Elena incluso le había comentado a Isaac que se podían mudar de la casa, sin embargo, este hombre le dijo que amaba mantener este ambiente familiar porque le quería demostrar a todos que era capaz de equilibrar su vida amorosa junto a su trabajo.
Como si fuera poco, después llego Alex probando la salsa de tomate que estaba preparando ella con mucho cuidado.
¿¡De verdad todos se pusieron de acuerdo para hacerme la vida imposible!?
No obstante, una cosa estaba clara que Elena tampoco se iba a rendir porque esta vez iba con todo para conquistar al hombre que amaba, para envolverlo cada vez en su red de mentiras, para demostrar de lo que era capaz.
Luego le añadió un poco más de picante en secreto, pidiéndole a Alex que probara eso para saber si le faltaba algo.
A pesar de que Berta se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, tampoco dijo nada, excepto reírse cuando su nieto estaba luchando por buscar un vaso de agua en estos momentos.
Quizás Berta lo pudo tomar como una advertencia, pero estaba segura de que pronto Karen iba a ocupar el plan de Elena, incluso cuando Isaac estaba manejando los papeles del divorcio por su cuenta para casarse con una impostora.
—¿En qué está pensando?—fueron las palabras de Elena mientras que observaba a la abuela de Isaac.
—En nada, espero que no dejes un desastre aquí en la cocina.
Después de media hora, ella terminó de cortar los aliños, esperando que no le diera un dolor de estómago a Isaac porque no era tan buena cocinando este tipo de cosas, mucho menos una cena, siendo una costumbre de ella que todo lo pedía por medio de su teléfono.
Sin embargo, estaba haciendo todo el esfuerzo posible para que saliera bien.
Entonces tuvo que salir un momento de la cocina para buscar otro ingrediente.
Ese momento lo aprovecho tanto la abuela de Isaac como Alex para jugarle una pequeña broma, menos mal tenían en claro lo que iban a hacer con la salsa de tomate que estaba haciendo esta mujer.
Este chico no perdió el tiempo, abrió la nevera para sacar un par de ajíes rojos para ponerlo en la comida, mientras que Berta, vigilada por si acaso Elena, volvía antes.
—Apúrate, no tenemos tiempo que perder—fueron las palabras de ella mientras que Alex estaba terminando de cortar eso asegurándose de poner más sal a la comida.
—Lo siento hermano, esto te va a doler un poco, pero lo hago por tu bien—comento este muchacho luego de que tiro esos ingredientes extras para irme de la cocina.
De regreso con Elena, todo estaba saliendo de acuerdo a sus planes, siendo ahora que iba a colocar unas velas en la mesa mientras que escucho que Isaac estaba llegando a la casa.
—Con todo esto que estoy haciendo, estoy segura de que podemos hablar de los planes de la boda—se dijo a ella misma totalmente feliz.
Poco después, Isaac se sentó en la mesa dándose cuenta de que Elena le había hecho una cena especial, un gesto que lo dejo sin palabras porque estaba seguro de que no conocía ese lado suyo.
—¿Cómo te fue hoy? Me imagino que debes tener mucho trabajo porque todos en la empresa deben estar ocupados con la nueva línea de lanzamiento que has invertido demasiado—le comento Elena, no obstante, este hombre estaba aburrido porque pensaba que las mujeres ricas como ella eran iguales, excepto a Karen quien lo hacía reír un poco.
Cuando vio su plato vio que se trataba de una pasta junto a una salsa roja aparte de una carne medio cocida, cuando empezó a comer no supo explicar con palabras todo el picante que estaba dentro de su boca como si fuera una broma sucia que le estaba jugando esta mujer.
—Disculpa ¿Es la primera vez que cocinas?—le pregunto Isaac un poco molesto porque le picaba demasiado la boca, entonces tuvo que tomar agua de forma apresurada hasta que se levantó de ese sitio, siendo una mala idea probar la comida de primero.
A diferencia de Elena, quien estaba humillada comiendo un poco de la comida para saber que estaba salada, aparte de que entendía la actitud de Isaac, entonces tiro los platos al suelo llena de rabia porque sus planes había salido mal.
—¡Todo esto es culpa de Karen! ¡Te juro que te voy a hacer tu vida imposible!—grito un poco esta mujer mientras que las lágrimas en medio de su dolor.
Al día siguiente, Karen había llegado medio dormida al trabajo esperando las cosas saliera bien porque había tenido muchos problemas en esta semana.
Fue entonces cuando quiso tomar un café porque la verdad pensó que la iba a revivir de forma literal para aguantar todos los caprichos de su supervisor.
Luego que su taza estaba lista estaba revisando una notificación que salió en su teléfono mientras que sostenía varias carpetas, por eso sin darse cuenta se tropezó con otra mujer sin darse cuenta de que se trataba Elena.
¿¡Dios mío, que me trague la tierra en este momento!?
—¿Qué te pasa, imbécil? ¿Acaso no ves que esté vestido vale tu sueldo de un año?—le contesto Elena tirando todos los papeles que tenía Karen en sus manos.
Lo primero que pensó fue ayudarla, no obstante, sabía que no estaba haciendo las cosas bien en este momento, por eso Karen le ofreció una pequeña sonrisa como señal de paz entre ellas.
Justo en ese momento estaba pasando Isaac junto a su secretario, no obstante, se detuvieron que detener en esa escena porque sabía que si actuaba las cosas se iban a poner peor para Karen.
Detrás de una pareja, le pareció un poco inmaduro que Elena tuviera ese tipo de actitud, ni siquiera quería creer que iban a decir otros empleados de este edificio si la veía actuando de esta forma.
—Señorita, lo siento mucho si quiere lo puedo mandar a arreglar—le dijo ella mientras que Elena siguió pisoteando sus papeles, incluso hizo que le hiciera el teléfono en el piso para que se le partiera la pantalla.
—Jefe, creo que deberíamos hacer algo porque todo esto me parece tan injusto—le comento este muchacho a Isaac, no obstante, se dio la media vuelta porque le parecía un show patético.
—No te preocupes, en ningún momento he pedido tu ayuda. Lo único que te voy a agradecer es que no te quiero ver porque tu presencia le hace daño a mi salud.
Karen fue poco a poco recogiendo este desastre que le dejo Elena a pesar de que le explico sus motivos a esa mujer, dándose cuenta de que esta mujer le daba igual cualquier palabra que le dijera ahora que habían tenido su primer encuentro personal en este sitio.
Por otro lado, Elena estaba en el baño intentando quitar esa mancha negra de su vestido blanco, quizás pensó que podría ser una táctica de Karen para que estuviera a solas con este hombre.
Pero, tampoco se lo iba a dejar tan fácil ahora que iba a trabajar aquí en la empresa, entonces se le ocurrió la idea de llamar a unos de los criados de su padre para que le trajera una muda de ropa, a pesar de que la mancha era pequeña.
Ella no perdió el tiempo para ir al piso donde trabajaba Isaac, notando que por casualidad Karen estaba ahí también.
¡Acaso tiene que aparecer en todos lados!
Fue entonces cuando entro directo a la oficina de Isaac para pedirle disculpas, algo que no pudo hacer la noche anterior debido a que este hombre estuvo encerrado en su oficina personal arreglando algunos del trabajo.
Elena se sentó de una manera un poco reveladora, notando que la mirada de este CEO le llamaba la atención en otra cosa.
—¿Isaac, podemos hablar?—le dijo cuando este hombre se volteó a su lado para saber para lo que quería.
—¿Por qué tienes la ropa sucia?—contesto, ignorando por completo su pregunta, esperando quizás que dijera alguna mentira como le había advertido su abuela.
—Me encontré con una empleada, entonces sin querer ella ensució mi ropa, pero la verdad no la quise molestar más—fue cuando ella intentó acercarse para tocar las manos de Isaac—sabes que jamás haría algo para lastimar a los demás, incluyendo al hombre que amo, además lo que paso en la noche fue una equivocación de mi parte que no va a volver a pasar.
Isaac, sin tener idea de nada, confió en sus palabras mantenido poca distancia con Elena dispuesto a darse un beso con ella, quizás para recordar algunos recuerdos de su pasado.
No obstante, fueron interrumpidos justo en ese momento por el secretario de Isaac, manteniendo la compostura como si nada estuviera sucediendo.
El secretario le entrego unas facturas a este hombre mientras que esa chica observaba de una forma tan penetrante a la persona interrumpió ese momento.
Como si las mirabas mataran, Elena lo hubiera hecho desde el principio.