Es la hora del desayuno he bajado al comedor, la verdad es que hay un buffet muy grande, hay frutas, distintos zumos, panceta, huevos, salchichas, bollería... Me decido por un cacao con leche y una tostada, aunque todo parece estar delicioso no soy capaz de comer tanto recién levantada. Termino de desayunar y frente a mi aparece un espejismo, no puede ser otra cosa más. — Richard, que haces aquí? — Digo todavía incrédula. — Tenía negocios por aquí y he decidido venir.— — Negocios dice! Anda que suerte y te hospedas en este hotel?— — Si ahora mismo acabo de llegar.— A mí espalda llega alguien me abraza y deja un dulce beso sobre mi mejilla. — buongiorno signorina, pronta per il viaggio— — Si, Alessandro dame un minuto.— — Y este quién es?— dice Richard echando humo. — Alessa

