Abro lentamente los ojos al escuchar un sonido, me remuevo en la cama. Para sentarme, no puedo evitar liberar un bostezo, desplazo mi mirada al reloj; notando que ya es muy tarde, son las diez de la noche pasadas. Comienzo a levantarme de la cama, en dirección a la sala, en cuanto lo hago vuelvo a escuchar el mismo sonido. Debido a que estoy despierta, puedo discernir que el ruido es de la puerta. Justo cuando voy a preguntarme quien es, un destello pasa por mi mente al instante. — Si no es el, ¿Quién más podría ser sino? — apuro mi paso para abrirla, antes de hacerlo posiciono mi mirada en la mirilla. No puedo evitar sonreír, para este momento toda pereza que tuviera en mí. Desaparece. Desbloqueo el sistema de seguridad, para después abrir la puerta inmediatamente. Después de la vi

