— ¿Qué haces aquí?, por fin aceptaste lo que te dije el día anterior y vienes a comprobarlo — me lo dice con una sonrisa en su rostro Trate de olvidar sus estúpidas palabras del día anterior, me costó demasiado hacerlo para poder descansar tranquila. Pero ahora viene este tonto a molestar con lo mismo, lo que me molestan no son las palabras en sí, si no la realidad que está escondida en ellas. Cosa que jamás aceptare, debo seguir aparentando que tuve el sexo más alucinante que pude haber tenido desde que tuve la edad para experimentarlo. — No te emociones tanto, solo vine a que firmaras unos papeles. Solo eso, no te hagas tantas emociones, sé que te mueres por mí pero jamás ocurrirá nada. Acéptalo — digo con voz de consuelo; a pesar de eso sé que todo es una broma suya — Que l

