—Mañana mísmo iré a exigir a esa mujer que me dé un cheque para los gastos de este hogar —dijo Sally, quién ahora se debatía a preparar una comida simple por que no sabía hacer nada. —No puedo creerlo, no puedes ni preparar unos huevos estrellados —dijo Linda muy enojada. —Pues prepáratelos tú, yo no soy tu sirvienta —declaró Sally —Hay mi dulce madre, en realidad es una ogra —gritó Linda, Sally la miró con resentimiento y le reclamó. —No existen Ogras, tonta, solo existen Ogros. Además, si no fueras una inútil, lograbas conseguirte un marido rico —señaló Sally. —Oh, claro, como tú —Sally miró a su hija con un odio y reprochó. —¿Tienes que reclamarme todavía? Todo lo hice por ti, pero tú no hiciste nada de lo que debías. —Incluso mandaste al diablo al señor Eros cuando era tu prome

