Volviendo de aquel viaje, Gwen y Eros habían decidido que ellos irían a vivir en un apartamento, propiedad de Eros, no quería regresar a la Mansión, la señora Leya seguía ocupando esa mansión, y aunque se encontraba enferma, su personalidad no había cambiado. Leya tenía una afección en las articulaciones, a ella le costaba caminar bien, se pasaba encerrada para que nadie se diera cuenta de su estado de salud. Cuando Eros terminó de acomodar las maletas en el auto, su chofer iba a arrancar el auto, pero algo pasó de un momento a otro. Camila apareció tirándose frente al vehículo, lo que hiciera que Eros bajara del auto. La mujer tenía los ojos vidriosos y lloraba aparentando ser una víctima en todo este caso. —Eros! Eres un mal esposo! ¿Como te atreves a irte de vacaciones dejándome sol

