Ring, ring, sonó el teléfono de Eros, estaba revisando unos documentos para ser firmados. Él levantó la vista y vió a Camila sentada en el mueble de cuero negr0 de la oficina. La mujer estaba revisando su teléfono, pero al oír el sonido del teléfono del hombre, se le pararon las antenas. Cuando al fin Eros vió de quién llamaba, su corazón se detuvo por un momento. Gwen nunca intentaba llamar bajo ninguna circunstancia. —Mi a... ( iba a decir mi amor ) pero se congeló en el acto, mientras que los ojos de Camila se fijaron en él. —¿Si, que pasa? —dijo Eros con cautela. —Ven a casa —sonó la voz melodiosa de Gwen. Camila se puso de pié y se acercó a Eros, ella preguntó. —¿Quién es? Eros suspiró hondo, ni quería dar explicaciones, esta mujer ya lo tenía al borde del colapso con sus at

