Una semana fue el tiempo que llevó Eros metido en casa de Gwen, todo este tiempo ella no le dirigió la palabra, aunque veía con anhelo ferviente tener al padre de sus hijos con ella en casa, pero su orgullo no se lo permitía. Eros tampoco había estado yendo a trabajar, solo hacia llamadas necesarias y ya. El abuelo tenía controlado a Gwen, le decía, "mira a tus hijos que felices que son, vea como sonríen, él también ha sufrido demasiado, es un hombre que ama su familia, solo relájate y disfruta verlos felices". Gwen sabía que su abuelo tenía la razón, por lo que solo asentia, y es así como Eros al ver que Gwen no le pedía que se fuera, casi se muda con ellos. Llegado el día esperado, Gwen estaba en el auto sin querer bajarse, no quería ver a Linda cara a cara, pues sentía que la odiab

