La fiesta culmina

2170 Palabras
Amanece, Beatriz y Andrés han dormido toda la noche en cama separadas. Andrés se levanta y despierta sutilmente a Beatriz, cuando se levanta, con una sonrisa, ve a Andrés, los dos se quedan largo rato observándose a través de la pequeña luz que se difundía por las ráfagas de luminosidad que surgían a través de la ventana. Así se quedan largo rato, queriendo tocarse pero tratando de mantener la cordura. Andrés rompe el silencio: — ¿Puedo pasarme? — No. — Beatriz responde. — Anda… — Se ven fijamente a los ojos. — Ok. — Beatriz consiente, no quiere estar lejos de él. — Voy. — Andrés sale de su cama con un brinco tan veloz que casi golpea a Beatriz, Beatriz le hace espacio. Andrés se incorpora muy rápido a la cama donde durmió Beatriz, voltea su cuerpo autoritariamente y se posesiona frente a ella, de lado. Beatriz queda frente a él con sus bellos ojos, muy abiertos, viéndolo fijamente. Andrés la abraza muy fuerte por la parte baja de su cintura, luego acaricia su cara y luego su cabello lacio, Beatriz lo abraza fuertemente y acaricia su cara, Andrés se acuesta en la cama y Beatriz queda abrazándolo, Hablan alrededor de tres horas, mientras él la acaricia suavemente. Se cuentan cosas que han pasado en el último año que estuvieron sin verse, ríen, lloran; y luego él, con un dulce beso en su frente, le dice: — En todo este tiempo siempre te recordé, no sé porque te alejaste… Te escribí y no respondiste nunca. — Lo siento, mi celular viejo se había averiado y perdí todos los contactos. — Dice Beatriz. — Tranquila. — La abraza más fuerte. — ¡No! Deben de ser más de las ocho, acordé llegar temprano hoy. — ¿Qué?, ¿Te vas? — Si, lo siento… — Pero, quédate… — No puedo. ¿Me regalas un poco de agua? — ¡Claro! Andrés la acompaña hasta la cocina donde le sirve agua, Beatriz bebe rápidamente y luego Andrés la acompaña hasta su casa. Cuando Beatriz llega a su casa: — Hola. — Saluda Beatriz. — ¡Hija! Llegaste… ¿Cómo la pasaste? — Le dice emocionadamente, la abuela Esperanza. — Bien, muy bien. — Responde Beatriz. — Claro, ¿no le ves la cara? — Rebeca, la hermana de Beatriz. La madre de Beatriz solo observa. — ¿Qué tengo? — Pues todo. Beatriz va a verse en el espejo de la sala, pero no nota nada. — Ve aquí en la boca. — Señala su hermana. — ¿Qué tiene? — Trata de no sonreír. — Ok. — Trató lo más que pudo, pero no lo logró. Vuelve a tratar, pero se da por vencida. — ¿Ves? — Hija, hija bella… ¿Qué hiciste? — Pregunta la abuela. — ¡Nada! Mamá… Tengo sueño, iré a dormir. — Ok… ve a dormir, después hablamos. — No hice nada malo. — Ok, después hablamos. “Parece que me tratan como un ser completamente desconocido, pareciera que no me conocen” Piensa Beatriz luego de haberse sentido totalmente expuesta y señalada, “Ahora no quiero hablarles, más tarde”. Beatriz se va a la recamara y se recuesta en su cama, pero pronto no puede conciliar el sueño, no puede dejar de pensar en Andrés, mientras escucha como su familiares hablan pestes en la sala, solo quiere que el mundo se apague un poco tal vez. Sus familiares al parecer no tienen por el momento otro tema de conversación que no sea “Beatriz”. Mileya, la madre de Beatriz dice un montón de sandeces en contra de su hija, mientras su abuela la protege y Caspian, el tío de Beatriz se burla de ella. Tal escena era de lo más embarazosa, Beatriz solo quería desaparecer del lugar. Pasa el rato. — Dentro de un rato nos vamos a la casa, preparen todo. — Dice la mamá de Beatriz. Beatriz se levanta velozmente de la cama, “No me quiero quedar”, piensa. Viajan hasta su casa, pero como si estuviera abstraída en un sueño, sin despegar ni un solo instante la sonrisa de su boca, su único temor es no verlo más. Mientras tanto Ricardo… En un cuarto oscuro se encuentran unos chicos junto a Ricardo, el amigo de Andrés. Hablan frenéticamente mientras Ricardo los silencia: — Recuerden que debemos ser muy agiles y no hacer ni el mínimo ruido si lo que queremos es quedarnos con todo. Recuerden escucharme atentamente… esto es lo que haremos (…) — Ricardo se queda planteando el plan con sus cómplices delincuentes. Algunos días después. Estaba Andrés recostado pensando en Beatriz, cuando de pronto Laura llama. Andrés y Laura por llamada: — hola Laura… — Mi amor, porque te desapareciste… tuve que llamarte, si no, no llamas… — Discúlpame he estado muy ocupado. — Pues… ¡no! No te creo… ¿has estado viéndote con esa Beatriz verdad? — Habla con un chillido que perturba en los oídos. — No… no la he visto. — Voy a tu casa ahora más tarde. — Mmn… no sé. — descuida, allí estaré… muero por verte. — Bueno. En la casa de Beatriz… Beatriz no deja de pensar en Andrés, mutuamente se escriben todo el días; pero, Beatriz no le acepta salir porque él tiene novia. Los hermanos de Beatriz la molestan frecuentemente por estar tan abstraída mientras su madre la obliga a realizar quehaceres del hogar. Por mensaje de w******p: — Te extraño… — Dice Andrés. — Yo más… pero tienes novia, ya me lo dijiste. — Pues no. — ¿Cómo qué no? — No tengo — miente. — ¿No tienes novia? — No. — Vuelve a mentir. Andrés decide mentir como única opción para estar cerca de ella. Mientras tanto en la casa de Andrés, su padre Eugenio está en la cama y Laura en su casa, decide aprovechar entrando a su cuarto, por la puerta que han dejado abierta. — Señor Eugenio… — Laura. — Podemos hablar un rato… — Claro. — Quería comentarle que me parece que es hombre excepcional… — Gracias hija. — No, de verdad… Poco a poco, Laura se inmiscuye en los lazos más íntimos de Andrés, y no con buenas intenciones. Su único fin, aparecer en ese testamento para así amarrar a Andrés y librarlo de sus posesiones que corresponden por herencia. Unas horas más tarde, todo oscurece y todos duermen en casa de Andrés, pero no es una noche común y corriente, hay algo particular en ella, algo muy raro está por suceder, algo muy desagradable. Algo muy extraño está a punto de suceder en la casa de Andrés, mientras tanto Ricardo: Muy tarde en la casa de Andrés… — Entren por aquí. — Dice Ricardo con la voz más baja que tiene. Se escurren por el jardín los cómplices delincuentes mientras Ricardo abre la puerta, los cuatro hombres encapuchados y vestidos de n***o pasan sin hacer el mínimo ruido, mientras de la forma más discreta se van robando todos los objetos de la casa. Ricardo entra sigilosamente. Abre la puerta de uno de los cuartos sin hacer ni un pequeño ruido. Busca una Caja Fuerte que está justo al lado de la puerta. Coloca una contraseña. Saca una a una y poco a poco lentamente cada una de las posesiones. Cierra la Caja Fuerte. Sale rápidamente del cuarto. En la mañana, casa de Andrés. La madre de Andrés se levanta y se da cuenta que en la sala han robado todo: — ¡AHHH!!! — Da un grito muy fuerte. Todos salen con premura a corroborar que ha pasado. — ¡AHH!!! — Da un grito aún más fuerte. Sale precipitadamente Andrés a su encuentro, mientras salen sus hermanos. Todos se quedan atónitos, viendo como el lugar está completamente vacío. Meses después… Meses después, Beatriz se muda de aquel pueblo a la ciudad. Consigue un cupo en la mejor Universidad del país. Andrés la sigue masajeando constantemente, hasta que un día por Whatssap: — ¿Quieres salir conmigo? — No sé…— Responde Beatriz. — Beatriz por favor…— Dice insistiendo Andrés. Salen en varias ocasiones y las demostraciones de amor son tan intensas que Beatriz está completamente enamorada. Llega el día de entrar a la universidad y Beatriz está muy emocionada. Al entrar por primera vez en la Universidad, su primer día de clases, han preparado un día de bienvenida y explicaciones. Beatriz se hace varias amigas entre una de ellas está: Yescarlis, que es una muy buena amiga. Es un día espléndido. Beatriz pone un pie por primera vez en la universidad y se escucha el estruendo de un rayo inmensamente poderoso. Entre mucho ruido y cotilleos, se escucha la emoción del nuevo ingreso. Beatriz está muy emocionada. Acepta salir con Andrés. Pero ella no sabía que él tenía un terrible secreto para sus destinos, Andrés le insiste que está solo. Para Beatriz son los mejores días, se mantiene ocupada la mayoría del tiempo con sus asignaciones y está saliendo casi todos días con Andrés. Un día, la ciudad, se encuentra con Andrés. Él pareciera que la ama realmente, las personas los confunden como novios, Beatriz se siente muy nerviosa, se pregunta: “¿Cuándo me pedirá que seamos novios?, mientras él la ve largamente a los ojos. Beatriz decide mudarse a casa de su tía Antonela junto a su prima Debi y Bibiana. Beatriz estaba cansada del acoso impuesto por su madre y decide alejarse. — Hola Beatriz, ¿qué ha pasado?, ¿Estás bien? Beatriz ya no aguantaba el abuso por parte de su familia, y decide alejarse de ellos, se muda de su casa y vive con su tía. — Estoy muy complicada con mi familia, ¿podría vivir un tiempo aquí? — Si… claro, mi casa es tu casa…— Dice su tía. Al parecer todo en la vida de Beatriz estaba cobrando sentido; pero, un día, saliendo de la casa de su tía, algo muy inesperado y fatídico sucede… — ¡Ahhh!!! — Se escucha un enorme golpe tras un grito de terror. Habían atropellado a Beatriz. Un golpe fuerte impactó a Beatriz en su brazo. El chico que la atropella se fuga inmediatamente. Mientras tanto Laura… — ¿La atropellaste? — No lo logre, esquivo el automóvil y solo logré golpear su brazo. — ¡Inutil! ¿Por qué te pago? ¡Ni pienses que te voy a pagar! — Laura… pero la golpee en el brazo debe estar muy adolorida. — Eso no sirve, es todo o nada, ¡resuélvelo! Beatriz contacta inmediatamente a su padre, cuando llega a la universidad. Le ha comentado a Andrés lo que ha pasado y él fue a buscarla a la universidad. Cuando llega se ve con su hermana quien la fue a socorrer. La ve, toca su herida y luego se marcha. Al parecer no pasaba de un hematoma. Beatriz se despide de su hermana. Suena el celular: — Aquí estoy. — Voy para allá. — Contesta Beatriz. Beatriz camina adolorida hacia el encuentro con Andrés. Entre un amplio camino, Beatriz sube unas escalerillas y lo ve. Justo donde él se encuentra, ve una ráfaga de luz toca su piel iluminándolo. Beatriz se acerca e inmediatamente lo abraza. Él le da el abraza más cálido y lleno de ketoprofeno que puede tener. Se queda largo rato así sin soltarla. — Pensé que te había perdido. — Aquí estoy. — Responde Beatriz. Andrés la toca frenéticamente, abrazándola, como cerciorándose que realmente está viva. Se detiene, la ve a los ojos fijamente y de la manera más lenta, le pregunta: — ¿Qué tienes? — Me golpee mi brazo. — Responde Beatriz. — déjame ver. — insiste. La toma sutilmente del brazo de una manera muy delicada. S e pone de cuclillas, y le besa la mano, luego recorre el brazo de Beatriz a punta de besos hasta llegar a la herida. Beatriz siente que sus besos calman su dolor, Andrés le dice de manera irónica: — Ya te cura. — Ja. — A Beatriz se le escapa una risita. Beatriz tiembla. Andrés se devuelve a su postura original y la ve a los ojos fijamente. Beatriz está a punto de llorar, lo abraza y luego se van caminando hasta los asientos más próximos. Se despiden. Andrés le pregunta: — ¿Nos vemos mañana? — Dice Andrés. — Sí, claro. — Responde Beatriz. Beatriz despide a Andrés con un beso en la mejilla y él la vuelve abrazar fuertemente. — No me quiero ir. — Dice Andrés. — Debes irte. Tengo clases. — Contesta Beatriz. Mientras tanto Laura. “Algo tengo que hacer… Esto no se queda así… ya verá. Andrés es solo mío… Y le destruiré la vida… Porque él es mi novio, mío y solo mío… Nadie me lo quita. La inoportuna esa ya se enterará de todo lo que soy capaz… Esto ahora es que comienza, es solo el inicio de algo muy tentador…”
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