Una vez el sol salió, Emma, quien no había dormido bien la noche anterior, se apresuró a despertar a Lina. Las chicas tomaron turnos para ducharse, y luego Lina esperó mientras Emma le buscaba algo de ropa cambiarse. El armario de su hermana, era definitivamente lo más increíble que había visto en toda su vida. Aunque oculto detrás de una puerta pequeña, por dentro duplicaba en tamaño la habitación de Emma. –¡Esto es increíble! – exclamó Lina. –Sé que mi armario sorprende. – le dijo Emma riendo. – Pero es obra de mi madre, yo siempre llevo lo mismo. –De pequeña hubiese dado mi vida por un armario así. – le dijo Lina con cierta melancolía. –Pues, que bueno que no lo hiciste. – respondió Emma riendo. – Ahora elige lo que quieras. Debemos salir antes de que mis padres despierten y el

