–No creo que Christian sea tan malévolo como crees. – le dijo Lina a su hermana después de varios minutos en silencio. –Probablemente sea peor. – respondió Emma entre risas. –Lo digo en serio. – insistió Lina. – Por lo que pude conversar con él, no parece una mente malvada detrás de un brillante plan para chantajear a tu familia, sino, un joven solitario y desesperado por formar una. –¿Una familia? – preguntó Emma impresionada. –Sí, eso creo. – afirmó Lina. – Sus padres no se presentaron a la fiesta de compromiso, de hecho, me atrevo a decir que ni siquiera sabían de esta fiesta, en caso de que aun vivan, por su puesto. –¿Crees que debería sentir pena y casarme con el felizmente? – Le preguntó Emma en tono irónico. –Creo que deberías tomarte un tiempo para intentar conocerlo, solo e

