–¿De dónde vienes? – le preguntó Elizabeth al verla salir de la casa de Christian. –Estaba dando una vuelta. – respondió Lina con rapidez. – Quería conocer un poco mi futuro hogar. –Tu no vivirás aquí. – le dijo la madre con firmeza. –¿Cómo qué no? – preguntó Lina sintiéndose atrapada y descubierta. –Dijiste que encontrarías la forma de evitar el matrimonio, ¿no es así? – respondió Elizabeth con convicción. – Además, en caso de que no encontrases nada, y tuvieses que seguir adelante con el matrimonio, tu padre y Christian compraran una nueva casa para ustedes. De ninguna forma permitiré que mi bebe venga a vivir a este antro de soltero, donde sabrá dios, cuantas mujeres han dormido antes que tú. Lina hizo una pequeña mueca con la boca, y luego de alejó de esa demente mujer. Se acercó

