Emma se apresuró en entrar a su habitación, se recostó en su cama, y desbloqueó su teléfono celular con la intención de escribirle a su hermana, pero unos segundos después, se percató de que no había guardado su número de teléfono. Miró el reloj, y calculó que tenía tiempo de sobra para conducir hasta el trabajo de Lina, y regresar para prepararse para su cita. Asi que, sin pensarlo dos veces, tomó tu cartera y corrió por las escaleras hasta su auto. En menos de 20 minutos llegó a la pizzería, solo para descubrir que su hermana no se encontraba allí. –A estas horas ya debe estar de regreso en su casa. – le dijo la encargada. –Gracias. – gritó Emma mientras se apresuraba en regresar a su auto. Condujo con la misma rapidez hasta la casa de Lina, sintiéndose maravillada de sí misma debi

