–La chica no está. – le dijo Erick a su esposa, justo en cuanto ella tomo su llamada. –¿No te dijeron cuando volvería? – preguntó Elizabeth ansiosa de deshacerse del mayor inconveniente en su vida, por ese momento. –La encargada me dijo que regresara en la noche, después que acabe su turno. – contestó él. –¿Entonces qué haces todavía en el centro comercial? – indagó ella. –Te llamé para contarte, pero ya voy caminando hacia mi auto, conduciré directo a casa. – le dijo el, mientras le quitaba el seguro al automóvil. –Perfecto. – respondió Elizabeth. – Te esperaré en tu despacho y así podremos decidir con la cabeza más fría qué hacer respecto a la chica, una vez que podamos confrontarla. –Asi será. – respondió Erick, y tras despedirse de ella comenzó a conducir de regreso a casa. El

